Acompañado de su hija Dalma, Diego Maradona regresó al palco de Boca para ver el superclásico y observar además a Martín Palermo, uno de los que ya tiene asegurada su presencia en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Acompañado de su hija Dalma, Diego Maradona regresó al palco de Boca para ver el superclásico y observar además a Martín Palermo, uno de los que ya tiene asegurada su presencia en el Mundial de Sudáfrica 2010.
El técnico de la selección no ocupaba su histórico lugar desde junio pasado, cuando se peleó con Riquelme al manifestar públicamente que lo notaba "lento" para jugar en el equipo argentino.
Tras ello, Riquelme consideró que su otrora amigo había roto los códigos y decidió reunciar por segunda vez a cualquier tipo de convocatoria que proviniese de Diego Maradona.
Hoy, Diego volvió a La Bombonera y "La 12" le dio un gran recibimiento, ovación incluida, algo que el técnico argentino temía que no sucediera.
El entrenador de la albiceleste fue un observador privilegiado del gran partido que jugó Riquelme, que otra vez demostró en un partido caliente porque la gente de Boca lo ama.
Maradona, tras el final del partido, no dudó en elogiar la gran labor del enganche, la figura de la tarde: "Riquelme la rompió", se sinceró el Diez. Además, elogió la destacada tarea de Gary Medel: "Si fuese argentino estaría convocado a la selección. Jugó un partido sensacional", alabó al chileno.
Riquelme fue clave en el primer gol, porque generó la falta, "burló" a la barrera y se la dejó en los pies al chileno Gary Medel para que abra el marcador. El segundo, también se inició con un pase suyo, aunque la participación de Fabián Monzón y de Medel también fueron determinante.
Con el 2 a 0 consumado, el Diez se adueñó del balón, manejó los tiempos y "enloqueció" a todos los mediocampistas de River, que sólo pudieron frenarlo con patadas y agarrones. Sólo le faltó un gol para coronar una tarde gloriosa (¿había topo Gigio preparado?).




