En general, en Argentina estamos acostumbrados a las malas noticias. Por eso quiero destacar algo bueno que tenemos los rosarinos. En mi vida, que ya recorre 31 años, he tenido muy pocos trabajos y casi siempre lo hice como cajera de supermercados. A los 18 años en Mega sur, a los 28 en La Gallega y a los 30 en La Reina. Aclaro que tengo título terciario, soy profesora de folclore, aunque nunca trabajé oficialmente de eso. Es que por algún extraño designio el puesto de cajera me persigue. El punto es que había jurado nunca más trabajar en un súper y sin embargo llegué a La Reina. Y en este lugar me di cuenta de que "trabajar en paz" es posible. Conseguí lo que nunca, un grupo de trabajo excelente, donde prima la persona y no los intereses despiadados del patrón o de sus esclavos. Aquí encontré contención, compañerismo, comprensión y sobre todo respeto de superiores y pares. Mi contrato terminó por cuestiones personales pero, a todos ellos, gracias por devolverme la confianza.

































