
Recientemente disfrutamos una vez más del trazado de nuestro autódromo municipal. Fue un marco simple pero adecuado, con servicios de apoyo médico y buena organización. Pudimos girar desarrollando velocidades que sólo allí podemos alcanzar. Es que somos muchos los que nos atrae esta actividad deportiva. Y no sólo en Rosario y Santa Fe, sino en el mundo entero. Prueba de esto es la convocatoria masiva de público a cada uno de los espectáculos que se realiza. En nuestro medio, el Turismo Carretera (TC) tiene una convocatoria igual o superior al fútbol. Además, el autódromo es el lugar preciso para el desarrollo de velocidad, ya que se trata de un ámbito adecuado y controlado, sean cuales fueren las disciplinas o categorías, dejando la vía pública y las rutas para una conducción responsable, en el marco de la reglamentación vigente. Ciudades modernas y desarrolladas apoyan la construcción de autódromos porque entienden a la velocidad como una disciplina. Asimismo, suelen ser un atractivo turístico más. Para desarrollar su potencial, resulta imprescindible desarrollar obras de repavimentación, de atenuación sonora y de infraestructura en nuestro autódromo. He escuchado algunas quejas de aquellos que eligieron vivir en sus inmediaciones, sabiendo previamente de su existencia y actividades. En mi caso, vivo en la zona del Monumento, donde frecuentemente recibimos convocatorias masivas. Sin embargo, a nadie se le ocurrió trasladar el Monumento a la Bandera. En definitiva, con proyectos e inversión podríamos hacer muchas cosas para mejorar nuestro autódromo sin afectar a nadie y para beneficio de muchos.
Jorge Harraca , DNI 13.255.336