Pero lejos de resignarse a vivir en estado de alerta y malestar, es hora de frenar, mirar cómo nos estamos manejando con nuestra salud y tomar decisiones que se pueden sostener.
Exigencias extremas
Nuestro organismo no está acostumbrado a ese estrés diario. "Está preparado para que sea momentáneo, para que tenga principio y fin, cuando es constante, nos obliga a una carga de energía tremenda", dijo la médica.
Generar nuevos hábitos saludables es lo que nos permitirá "recuperar esos momentos de calma".
"El autocuidado inicia con el autoconocimiento", dice Armengol. "Cada persona tiene que conocer su cuerpo de forma consciente. Es necesario hacer una pausa para darse cuenta de que uno está todo el día cansado, mirar para atrás y evaluar cómo me alimento, cuánto hace que me tomo un tiempo para hacer lo que me gusta, qué actividad física estoy realizando"....
"Si se detectan esos hábitos y se modifican algunos, de a poco, los beneficios se van viendo", señala la especialista.
Caminar varias veces a la semana o plantearse objetivos como correr, de manera progresiva, ayuda a mejorar los niveles de energía
Armengol, quien ha analizado detenidamente este tema, comentó que lo idea es proponerse metas cortas y alcanzables: "Seguramente uno no va a salir a caminar todos los días si no viene haciéndolo. Los objetivos deben ser posibles, no ambiciosos; por ejemplo, empezar a salir dos o tres veces a la semana y sostenerlo", destacó.
"Es cierto que hay quienes pueden proponerse en tal fecha correr una maratón y trabajar para eso, con un plan. Está perfecto, pero no es lo que hará la mayoría", dijo la experta, y remarcó: "Hábitos sencillos, posibles de mantener en el tiempo. Les aseguro que cuando uno los incorpora no los suelta".
Pequeños cambios que entusiasmen
También es importante encontrarle "ciertas variables" motivadoras a esos cambios: "Si salís dos o tres veces y lo venís manteniendo, fijate si podés hacer una corrida", recomienda.
Cuando el estrés se convierte en el capitán de nuestras vidas aparecen el insomnio, la ansiedad, el cansancio extremo. "El cuerpo nos envía señales: poca calidad de descanso nocturno, dolor de cabeza, malestar gastrointestinal que se reitera cada tanto, agotamiento físico y mental: todo agobia, hasta sacar al perro", ejemplifica Armengol.
"Ni hablar de las ganas de salir a sociabilizar: preferimos quedarnos en casa sin saber que estar con otros, hacer planes afuera, es una fuente de energía".
Dormir poco o de manera "salteada" es una señal de alarma que no debe pasarse por alto
Eso no significa que esté mal parar, quedarse un finde en casa en el sillón, pero si eso se convierte en rutina hay que estar atentos para levantarse, para moverse. "Conversar, reír, contar anécdotas, salir de ese lugar de total comodidad también es salud".
La falta de energía afecta a personas de todas las edades y géneros
El motor de la voluntad
Cada vez se escucha más que no hay que esperar a tener ganas para motorizar cambios positivos. La cuestión pasa por hacer, con conciencia de que eso nos hará bien.
"Encima, cuando hace frío, hay más nubes, menos sol, preferimos hibernar. Es el momento de la voluntad, de ese disparador que nos mueva. Primero el autodiagnóstico y luego actuar en consecuencia. No va a ser fácil quizá pero los beneficios se ven rápidamente. En definitiva, descubrir lo que necesitamos y generar cambios positivos".
La nueva longevidad
"Los médicos estamos hablando mucho de una nueva longevidad: las personas vivimos más tiempo, entonces se hace necesario pensar en una expectativa de vida donde queremos llegar a un promedio de 80 años siendo autosuficientes, estando mentalmente activos y bien, pero para eso, hay que empezar hoy....todo lo que vayamos aportando a nuestro bienestar va a dar sus frutos", reflexiona la especialista.
Movimiento, ejercicio regular, trabajar los músculos ("que son el órgano de la longevidad"), es lo que nos permite "mantenernos más estables, en equilibrio", dice la médica.
Armengol también menciona a la hidratación como un pilar de la buena calidad de vida. "Muchas veces se pasa por alto, pero nuestras células tienen que estar hidratadas y turgentes, todo el tiempo. Para lograr ese objetivo hay que tomar agua".
El descanso en cantidad y calidad es clave. "Si no alcanza con relajarnos, oscurecer los ambientes, no tomar alcohol ni café horas antes de acostarnos, no comer pesado, hay que consultar: el insomnio sostenido debe ser tratado".
La alimentación merece un párrafo aparte. "El sobrepeso y la obesidad están en alza en la Argentina y nos preocupa mucho que lo vemos en niños, niñas, adolescentes". El tema es "preocupante", destaca la médica, quien agrega: "El delivery es un peligro para nuestra salud".
¿Suplementar?
Una alimentación variada con frutas, pescados, carnes magras, hidratos sumado a la exposición cuidada a la radiación solar deberían alcanzar, en una persona sana, para tener los nutrientes adecuados. Pero eso no siempre sucede.
Los suplementos dietarios o multivitamínicos son estrellas en las redes sociales y muchos se peguntan si hay que sumarlos a la vida cotidiana.
En este sentido, Armengol trae los resultados de una encuesta inédita por la cantidad de personas que incluyó y las características del estudio, acerca de un suplemento muy conocido que combina 12 vitaminas y varios minerales esenciales, que es de uso común en Argentina. "Su fórmula básica incluye vitaminas del complejo B, vitamina C, y minerales como magnesio, calcio y hierro".
La investigación buscó identificar cómo las personas que toman este seuplemento de manera regular advierten cambios que se reflejan en su día a día. Se trató del primer estudio de este tipo en Argentina y en Latinoamérica para esta categoría de productos, e incluyó a 601 personas adultas sanas, de entre 18 y 50 años.
Los resultados mostraron mejoras claras en distintos aspectos de la vida diaria de las personas que participaron del estudio:
Entre las observaciones se encontró que casi 9 de cada 10 personas se despertaron sintiéndose más descansadas y 8 de cada 10 lograron dormirse más rápido y dormir mejor durante la noche.
"En términos generales, la gran mayoría de quienes participaron afirmó sentirse mejor en su día a día y más satisfecha con su salud", comentó Armengol, quien, de todos modos, sugirió siempre consultar al profesional de confianza ante cualquier duda respecto de la salud personal o familiar.