La historia comenzó como un juego, también como una obligación y un acto políticamente correcto. La dirigencia de Newell’s fue a buscar a Marcelo Bielsa tras la renuncia de Roberto Sensini porque era a quién debía ir a buscar. Después, tras la enorme demostración de cariño del pueblo leproso hacia el entrenador y la carta del presidente Guillermo Lorente encabezada con el "Otra vez será", la efusividad le dio paso al raciocinio. Todo Newell’s bajó a la tierra y quedaron flotando dos preguntas sin respuestas: ¿Llegaron a ofrecerle el cargo? ¿Dijo siquiera que lo iba a pensar?
Cuentan que Carlos Altieri, prosecretario de la comisión directiva rojinegra y amigo personal de Bielsa desde siempre, hizo las gestiones para que se reunieran el ex DT de la selección argentina y la dirigencia, pero siempre se trató de un pedido de ayuda, de asesoramiento, de opinión, a sabiendas de los tiempos de Marcelo. En simultáneo Lorente intentaba hablar con el Loco, al menos para cumplir, aunque sea en forma protocolar, con el deseo de todos de ofrecerle el cargo.
"Marcelo accedió a charlar para conocer en profundidad la realidad de Newell’s, y ayudarnos a clarificar el panorama, porque nos llovían nombres de entrenadores parar reemplazar a Sensini. Sabíamos de antemano que él no iba a volver como DT en este momento, pero teníamos que ponerle a su disposición el fútbol de Newell’s", cuenta una fuente calificada dejando en claro que más allá de la propuesta de rigor, Bielsa tenía otro proyecto en curso que le impedía aceptar.
Del primer encuentro participaron, además de Bielsa claro, el presidente Guillermo Lorente, el mánager Gustavo Dezotti y el coordinador general de las divisiones inferiores Jorge Theiler. Después Marcelo extendió el diálogo, pero sólo con los ex jugadores. Tras esa reunión del lunes 11, toda información que se hiciera pública pasaría por Lorente. Así se acordó. "Hablen con Lorente", dijo uno de los participantes. En ese momento pareció quedar claro que Bielsa no sería el DT de Newell’s y que en todo caso se podrían dar a conocer sus sugerencias para la sucesión de Sensini, sólo eso. Por entonces, los hinchas ya habían dado una clara muestra de sus deseos a la altura de Bulevar Oroño y Cochabamba. Pero el martes fue otro día.
De golpe, y vaya convocatoria, la invitación para las 19 en el Parque cambió de rumbo. La impresionante movilización de los fieles leprosos en las cercanías de la casa de Marcelo, mezcla de sentimiento genuino y algo de estrategia, armó una bola que trascendió los límites de Rosario y hasta tuvo rebote internacional. Los llamados a la redacción de Ovación de medios extranjeros empezaron a reproducirse y la ya sabida apuesta del entrenador por dirigir en Europa recuperó su forma. Es más, desde Sevilla le confirmaron a este diario que esperan una respuesta de Bielsa para mayo.Y ese es uno de los puntos que sugiere que él nunca dejó un resquicio para que los dirigentes de Newell’s se ilusionaran con su regreso. El problema es que “el dejenme analizar todo” que habría dicho el ex conductor de la selección nacional y de Chile, y que se refería al pedido de opinión, asesoramiento y ayuda, fue interpretado como una posibilidad de regreso.
Ese martes, las redes sociales oficiaron de disparadores para que el pueblo leproso le implorara a su ídolo por el retorno. En ese rubro algunos dirigentes se mantuvieron al margen, otros no tanto, pero sería demasiado inocente suponer que no existieron operadores para que la convocatoria alcanzara un mayor volumen. Es suficiente con repasar el llamado por Facebook o Twitter para comprobarlo. Allí también se pueden conocer los nombres de quienes fogonearon el encuentro. Muchos de ellos vinculados a la comisión directiva laboral o afectivamente. “Lorente y Rafael están yendo a la casa de Marcelo para el anuncio”, escribieron los más disciplinados. “Están yendo para convencerlo”, los más cautos.”Si no asume, le abollo la cabeza, lo jibarizo”, vociferó su hermano Rafael por LT 3 sin pudor para conjugar un verbo inexistente. Se supone que quiso decir que le reduciría la cabeza tal cual era la práctica de los jíbaros, individuos de un pueblo amerindio de la vertiente oriental de Ecuador.
Quienes conocen a Marcelo Bielsa pueden dar fe de que toda esta movida, lejos de inducirlo a una respuesta positiva, seguramente lo puso de mal humor. Y hasta les haya reprochado a sus interlocutores que hicieran pública la reunión. “Si hubiera existido una chance, que no existió, pudo haberse frustrado con esa movida porque si hay algo que no quiere es que lo utilicen políticamente”, aseveró un allegado al ídolo rojinegro. Y sentenció: “Está claro que algunos no lo conocen”.
Esta es la historia de un sueño que probablemente jamás haya llegado al 50 por ciento de su consumación, pero que entre los dirigentes (la mayoría, no todos), los medios (partidarios y de los otros), los hinchas (favor de incluir en este rubro a algunos colegas) y hasta el hermano del entrenador extendieron durante algo más de 24 horas. Un porcentaje importante también se le debe atribuir a la dilación de los hechos. Muchas veces la coyuntura, en este caso política y sentimental, inhibe a los individuos de tomar las decisiones que corresponden en tiempo y forma. Quizás también de interpretar debidamente las palabras.
Otra vez será. Y será una realidad.