Banfield le dio un baño de realidad a Central y una clase de cómo se juegan estos tipos de desafíos. Lo borró de la cancha con simpleza. Central fue una sombra en el Gigante. La derrota al canalla le dolió en el alma. También en el orgullo. Porque perdió una gran oportunidad de reposicionarse en la zona 3 que domina plácidamente el taladro, que anoche le ganó 4-2 de un plumazo al equipo del Kily González.
Las limitaciones de uno potenció las virtudes del otro. Banfield hizo todo sencillo. Nunca mostró necesidad de salir a atacar porque estaba seguro de sí mismo desde el vestuario. Central sucumbió por mérito propio. Atrás quedó la enorme necesidad de conseguir una victoria para no quedar tan relegado en el tren de la oportunidad.
El Taladro no dudó de hacer leña de una defensa auriazul que cada vez ofrece más ventajas. Por más que en ciertos pasajes la adrenalina fue constante, también es cierto que fue una actuación muy floja del equipo del Kily González. Apenas Emiliano Vecchio logró marcar la diferencia a la hora de encarar con pelota dominada. El resto no pudo. O no supo porque siguen sin comprender la partitura a emplear.
La noche arrancó con un Martín Payero metiendo un sablazo furioso a la salida de un tiro de esquina que reventó en horizontal de un estático Miño. El rebote fue capturado por Mauricio Cuero, quien sacó un misil que casi destruyó la esperanza canalla desde el vamos.
Copa Liga Profesional | Fecha 3 | resumen de Rosario Central - Banfield
El taladro hizo todo fácil en un abrir y cerrar de ojos. Le envió un claro mensaje a Central, que antes había generado una gran acción vía Luciano Ferreyra. La estrategia auriazul se basó en la intensidad. El equipo se plantó a presionar alto al rival. Una apuesta osada para una formación que aún no terminó de ensamblarse.
A los 23 minutos llegó el bálsamo de tranquilidad que tanto necesitaba Central. Torrent metió un buen centro para Vecchio, quien con astucia y olfato goleador alcanzó a pegarle a la pelota con dirección al arco y abrió el marcador, pese a que la imagen que quedó flotando fue la del defensor Coronel metiendo la pelota en su propio arco.
La alegría duró como un hielo al sol. A los 27 Pupi Ferreyra falló y nació la contra ajena. Cuero generó un pase envenenado que supo capitalizar Fontana ante la mirada perdida de Miño y Novaretti.
Luego Bordagaray expuso el innecesario adelantamiento de Miño para estampar el 2 a 0. El ex canalla pescó un rebote y sacó provecho de la lentitud de Bottinelli y la desesperación de Torrent.
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La lógica marcaba que el canalla saldría en el complemento con más orden en pos de obtener progreso. No sucedió. Ni por asomo.
Banfield siguió facturando a su ritmo. Ni los ingresos del debutante Gino Infantino (17 años) y Fito Rinaudo pudieron torcer el rumbo deportivo. Era como que estaba todo predestinado.
Central tendría su noche negra en una cita que no tenía permiso para tomarse licencia. Volvió a perder. Esta vez 4 a 2 porque Galoppo y Cuero cerraron la cuenta. A los 65’ y 77’. El descuento de Rinaudo a los 93’ fue decoroso porque la paliza deportiva y táctica ya se habían consumado para este auriazul que comenzó a ver de lejos la posible clasificación a la Zona Campeonato, pese a que matemáticamente sigue con chances.