Frente a una final, siempre es importante la forma en la que se arribe, tanto desde lo futbolístico como desde lo anímico, aunque generalmente haya una consonancia en ello. Es que si se llega jugando bien, lo más probable es que sea con buenos resultados. Central armó su propia previa de cara a la Supercopa Internacional ante Estudiantes, con dos triunfos de manera consecutiva, lo que hace que el optimismo esté fuera de discusión, pero hay quizá algo más importante que logró el Canalla en estos últimos dos encuentros: el fortalecimiento de lo colectivo por sobre lo individual.
La irregularidad de Central a lo largo del año, sobre todo en el final del primer semestre y el inicio del segundo, expuso claramente la sensación de que se trataba de un equipo en el que las individualidades tenían un peso propio y que el desequilibrio dependía más de eso que de cualquier otra cosa.
Las individualidades Central las tiene y siempre serán una carta en la manga, aunque claro, en esta ocasión Jaminton Campaz, uno de los futbolistas con capacidad de cambiar el rumbo de un partido en una jugada, no estará presente en Santiago del Estero, lo que significará una baja significativa para el Canalla. Claramente, Ángel Di María es otro de los “distintos”.
Contra Tigre, Central mostró una versión mejorada como equipo, con varios rendimientos en alza.
Marcelo Bustamante / La Capital
Una mejor versión de equipo
Pero en partidos en los que se juega a todo o nada porque hay un título en el medio, las mejores garantías pasan por otro lado. Lo ideal es contar con un equipo que responda como tal. Para que eso suceda, es esencial que la mayoría de los futbolistas estén en un buen nivel.
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Algo de eso fue lo que experimentó este Central de Jorge Almirón en sus últimos dos partidos, primero en la victoria frente a Tigre en Victoria y después el gran triunfo sobre Argentinos Juniors en el Gigante.
Lo destacó Ovación en el triunfo ante Tigre
Sin ir más lejos, desde Ovación se graficó el mismo día del partido contra el Matador, que uno de los puntos a rescatar en ese partido había sido el rendimiento parejo de varios de sus futbolistas. “Una victoria construida con un mayor crecimiento desde lo colectivo”, fue el título de la nota.
Allí se destacó, por ejemplo, la solvencia de zaga central, con un Ignacio Ovando y un Gastón Ávila certeros en sus intervenciones, también a Agustín Sández que estuvo en sintonía. Ese día quien no estuvo con todas las luces encendidas fue Franco Ibarra (levantó mucho en los últimos 15 minutos), pero a su lado tuvo a un Vicente Pizarro (el sábado será otro de los ausentes) que lo hizo de buena forma.
Enzo Copetti otra vez no anduvo en lo suyo, que es el gol, pero su aporte fue importante, porque se movió de manera inteligente, jugó bien de espaldas al arco y esa solidaridad se hizo visible, por ejemplo, en una excelente asistencia para Alan Rodríguez. En medio de sus altibajos, Jaminton Campaz también fue importante. Incluso los que ingresaron, como los casos de Gaspar Duarte y Giovanni Cantizano, estuvieron a tomo. Es decir, fueron varios los jugadores que, aun sin brillar, mostraron una versión confiable en sus rendimientos. Fue una victoria construida más desde el todo que desde una de las partes.
También contra el Bicho
Algo muy similar sucedió frente a Argentinos. Hubo un primer tiempo anodino, en el que al equipo le costó muchísimo hacerse del balón, pero el final de la historia fue otra vez con unos cuantos rendimientos acordes a lo esperado.
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Los cuatro del fondo (sobre todo Ovando) lo hicieron de muy buena forma; Ibarra levantó bastante y a su lado Pizarro volvió a mostrar cosas interesantes; Campaz fue nuevamente ese jugador que exige cada vez que interviene. Di María y Copetti empujaron también, aunque sin demasiado peso como el que siempre se espera de ellos, sobre todo del lado del capitán. Alan Rodríguez fue al que más le costó, pero Navarro entró en sintonía.
Hubo innumerables partidos durante el año en los que Central halló el desequilibrio por arrestos individuales y siempre es bueno que ello suceda, pero cada parte se potenciará aún más si el todo le da sustento a esa fisonomía de equipo. Los dos últimos partidos quizá sean el aliado ideal para lo que necesitará el canalla el sábado en Santiago del Estero.