La selección argentina perdió por la mínima diferencia en Guayaquil. Cerró las eliminatorias con derrota. Emiliano Martínez fue el único del campeón del mundo que se pareció al de siempre. Respondió en dos mano a mano, más allá de que en esa ocasión no pudo detener el penal que le dio la victoria a Ecuador por 1 a 0
Emiliano Martínez 6,5: interceptó dos mano a mano y un tiro abajo de peligro. No pudo contener el penal.
Gonzalo Montiel 4,5: un cierre justo, pero con dificultades para cerrar el lateral.
Leonardo Balerdi 3,5: una mala cobertura costó la roja de Otamendi. Flojo de último hombre.
Nicolás Otamendi 4: irregular en la marca, se despidió de las eliminatorias con una tarjeta roja.
Nicolás Tagliafico 4: cometió un penal y jugó al límite, con algunas acciones peligrosas.
Rodrigo De Paul 4,5: discontinuo en la circulación. Intentó, pero nunca puso un pase profundo.
Leandro Paredes 5: trató de tocar y mostrarse para recibir, aunque no fue sólido en la contención.
Giovani Simeone 4: no gravitó. No consiguió desnivelar por afuera en ninguna. Tampoco acompañó en el retroceso.
Alexis Mac Allister 4,5: le faltó mayor explosión, quizás porque venía de una molestia.
Giuliano Simeone 4: nunca desniveló por la banda y tampoco colaboró en el retroceso.
Lautaro Martínez 4,5: fue poco abastecido. Se exigió por tratar de inquietar. No le quedó ninguna
Nicolás González 5: con poco, buscó perforar por el costado en la segunda etapa.
Ingresaron:
Julián Álvarez 4,5: recostado sobre la derecha, algún que otro intento para desequilibrar.
Franco Mastantuono 5: desde que pisó la cancha, busco gambetear, aunque no siempre le haya salido.
Juan Foyth 5: mantuvo el orden en la zaga y empujó al equipo en desventaja.
Nahuel Molina 4,5: parado la mayor parte del tiempo en campo ecuatoriano, pero sin ser profundo.
Giovani Lo Celso 4,5: trató de llevar juego hacia adelante y un remate suyo no estuvo lejos del gol.
El DT:
Lionel Scaloni 4,5: la selección argentina careció de un fútbol agresivo y prácticamente no preocupó a Hernán Galíndez. Mejor el segundo tiempo que el primero, período durante el que manejó la pelota, aunque sin crear situaciones de gol.