La escuela de enseñanza técnica Nº 466 General Manuel Savio de Rosario, ex-Técnica 4, se prepara para un nuevo Desafío ECO YPF, una competencia donde alumnos de todo el país diseñan vehículos eléctricos de emisión cero para correr. Esta edición, que se disputará del primero al 3 de noviembre, será en el autódromo de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
“Todo está construido íntegramente por estudiantes, de distintas áreas, de distintos años y por fuera de su enseñanza básica y obligaciones”, contó Darío Santostefano, docente a cargo del proyecto y titular de las materias control numérico computarizado (CNC), diseño asistido por ordenador (CAD) y mecanizado asistido por computadora (CAM)
Los estudiantes se quedan después de clase, regresan por la tarde, asisten los sábados o toman responsabilidades particulares como apagar baterías luego de 12 horas de funcionamiento. Así es como un grupo de seis alumnos utiliza sus tiempos por fuera del recorrido curricular para construir el vehículo. El propósito del cuerpo docente es fomentar el trabajo en equipo, “algo que la educación no le prestó mucha atención en nuestro país”, reflexionó el profesor.
El contingente de estudiantes está conformado por Maia Branchesi, Pilar Ferreyra, Agustín Gonzales, David Ledezma, Federico Arguello y Tomás Peralta, bajo la coordinación de los docentes Mariela Ferreyra, Ezequiel Cabrera y Santostefano.
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Desde 2018, la institución de avenida Rouillón 1175, en los límites de los barrios Azcuénaga y Belgrano, forma parte de esta competencia. Todos los años se abre la convocatoria con el inicio del ciclo lectivo y con el correr de los meses se depura el grupo. El Desafío ECO YPF obliga a las instituciones tener entre sus integrantes a una mujer para poder disputar la carrera femenina, la General Savio este año cuenta con dos.
La 466 forma parte de un grupo de escuelas santafesinas que darán el presente. Localidades como Santa Fe, San Carlos Centro, San Jorge, Chabás, Gálvez y San Vicente también tienen alumnos y docentes trabajando para salir a pista en Entre Ríos. Para participar de esta competencia las instituciones deben abonar una inscripción, que en el caso de Rosario fue solventado por empresas locales y la Municipalidad de Rosario, reveló Santostefano.
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Más que un auto
Cada institución educativa recibe un KIT de elementos y manuales técnicos desarrollados junto al Automóvil Club Argentino (ACA), lo que garantiza una similar mecánica para todos los grupos, que deberán aplicar la inventiva sobre la carrocería, la planificación de la estrategia y la elección del piloto.
La General Savio propuso para este año la fabricación de un vehículo con chapería reciclada. “Vas a encontrar archiveros o tableros. Todo liviano”, explicó el docente. Al utilizar estos materiales, el auto rosarino tuvo que sumar “lastres” (mayor peso) para alcanzar los parámetros de la carrera: “Todos se preocupan porque generalmente se excede uno en el peso, pero en nuestro caso no, al revés”, dijo.
Mientras reparan el chasis ya utilizado, tornan los ejes y adaptan el tren delantero mejorado, el grupo de estudiantes rosarinos se regocijan al tener un volante réplica exacta impresa en 3D de un auto de Fórmula 1 realizado con las propias máquinas de la escuela.
Cada alumno ajusta sus tareas a sus preferencias. Algunos aplican un empalme en la conexión del motor, otros ajustan tornillos. Todos tienen la misma responsabilidad y se ayudan, a pesar de llegar de distintas aulas al taller que improvisa un “pit escolar”.
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Con 34 años en la institución, Darío Santostefano tendrá en Concepción del Uruguay su cierre de ciclo. Es que a fin de año se jubila y deja las clases. “Este año me toca disfrutar a mí. Veo cuestiones en lo humano aunque sea un grupo heterogéneo. Cuando nos une una causa en común se pierden las tonterías”, expresó con emoción.
El auto ya fue probado en el Autódromo Juan Manuel Fangio de Rosario. No solo fue una demostración para la comunidad educativa, sino una jornada donde los sponsors se acercaron a conocer el vehículo. Abuelos y nietos por igual se subieron al vehículo y disfrutaron de una jornada entre la educación y el deporte.
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La carrera
El reglamento aplicado en el Desafío ECO YPF es similar al de la Fórmula 1. Recorrido, tránsito, evolución durante la competencia, desempeño y la labor de cada uno de los integrantes del equipo dentro del autódromo está controlado por los jueces. La parte técnica y la seguridad del piloto son primordiales, muchos conductores perdieron puntos por pisar una línea no permitida al caminar por boxes.
Los organizadores, apoyados por la Federación Internacional de Automovilismo, el Automóvil Club Argentino y la Fundación Fangio hacen especial hincapié en las reglas. Así también educan.
Si bien la mayoría de los desafíos se desarrollaron en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez de la Ciudad de Buenos Aires, en 2022 se realizó en Bariloche y para este 2024 se llevó a la ciudad entrerriana con el objetivo de federalizar la carrera. El profesor se animó a imaginar que alguna vez la carrera llegue al autodromo rosarino: “Tenemos la intención de hacerlo en Rosario. Siempre lo hemos pedido y más siendo un punto geográficamente estratégico. Además, cubrimos con los requisitos que la organización pide”.
Una escuela competitiva
En la primera carrera, allá por el 2018, la General Savio se presentó y al ser debutante largó en el puesto 74 de la grilla, cuando la bandera a cuadros se desplegó el grupo rosarino había recuperado más de 30 puestos.
Año tras año se fue mejorando la competitividad y los resultados. En 2023, los rosarinos entraron entre los mejores diez en dos de las diferentes categorías.
Para esta temporada, la escuela pone en pista un auto con experiencia y mejoras. Para la 466 es un desafío doble al no tener “una terminalidad específica en la parte eléctrica”, aclaró Santostefano. Un ejemplo claro es la durabilidad de las cargas de baterías, analizado, estudiado y revisado hasta en el más mínimo detalle ya que un mínimo error te puede dejar fuera de competencia antes del disparo inicial.