El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que el tipo de cambio oficial saltará a $ 800 y que se reducirán al mínimo las transferencias no automáticas a las provincias. También se recortarán drásticamente los subsidios a la energía y la transporte. Además, se frenarán las licitaciones de obra pública y la ejecución de las que estén licitadas pero no empezadas.
Tras dibujar una “pesada herencia”, en línea con lo que anticipó el domingo el presidente Javier Milei, y agitar el fantasma de una potencial hiperinflación, el funcionario anunció un plan de diez puntos para atacar el déficit fiscal, que entiende como el origen de la inflación y todos los problemas económicos del país. En un mensaje de algo menos de veinte minutos, que debió ser regrabado, hubo anuncios generales y algunas indefiniciones notables. Algunos puntos:
- No se renovarán los contratos laborales del Estado que tengan menos de un año de vigencia.
- Se suspenderá la pauta oficial del gobierno nacional a los medios por un año. Se espera ahorrar $ 34 mi millones.
- Los ministerios se reducirán de 18 a 9 y las secretarías de 106 a 54. Con eso se reducirá el 50% de los cargos jerárquicos de la administración pública. Este ajuste es casi simbólico, toda vez que representa un porcentaje mínimo de un rubro que de por sí no es muy grande. Todo el gasto en salarios es el 12% del gasto total del sector público nacional.
- Se reducirán al mínimo las transferencias discrecionales de Nación a provincias. Entre enero y noviembre estos egresos representaron $ 1,7 billón, presentando una caída real de 3% interanual. En Santa Fe este acumulado fue de $ 67.501 millones.
- No se licitarán nuevas obras públicas y no se comenzarán las que estén licitadas pero no en marcha. Los gastos de capital, que incluyen la obra pública, representan el 10% del gasto primario. La obra pública ocupa a unos 250 mil trabajadores registrados.
- Se reducirán los subsidios a la energía y el transporte, que “se pagan con inflación”. Los subsidios al transporte en el Amba serán eliminados. El 2,5% del gasto primario se destina a subsidiar la tarifa de colectivos y trenes. El 8,5% va a la energía.
- Los planes Potenciar Trabajo se mantendrán con los recursos asignados a presupuesto 2023. Es decir, no tendrán aumentos. Actualmente 1,3 millón de personas son beneficiarios de este plan. Cada uno cobra $ 78 mil. El anuncio parece indicar que esta cifra se congelará a valores de este año, independientemente de la inflación futura.
- El tipo de cambio oficial se irá a $ 800. Es un aumento del 118%, que seguramente impulsará a los paralelos. Además, aumentará el impuesto País para las importaciones. De 7,5% pasa a 17,5%, de modo que ese tipo de cambio se iría $ 940. También suben las retenciones a las exportaciones no agropecuarias. Es decir, las de mayor valor agregado. Más del 83% de las mipymes exportadoras habían sido beneficiadas en septiembre por la eliminación y/o reducción de los derechos de exportaciones. “Pasada la emergencia” se eliminarán todos los derechos de exportación, dijo el ministro.
- Se eliminarán las los sistemas de autorización requeridos para que el Banco Central entregue dólares para pagar importaciones. Las famosas Sira. Se reemplazarán por un sistema estadístico y no se requerirá autorización para importar.
- Se duplicará el monto de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y aumentará 50% la Tarjeta Alimentar. En el primer caso, el beneficio alcanza a 4,1 millones de niños o 2,3 millones de familias, con un monto de $ 20.600. El beneficio se iría a $ 41.200. En el segundo caso, los valores actuales son de $ 22 mil, $ 34.500 y $ 45.500 según la cantidad de hijos. Cabe recordar que el propio Caputo dijo que se vieron aumentos de precios en estas semanas de hasta 100%.
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Este décimo punto se incluyó en el paquete de medidas, consciente de que “durante unos meses vamos a estar peor que antes”, dijo el ministro. Convencido, sin embargo, de que “este es el camino correcto”.
Caputo, ex ministro de Finanzas y presidente del Banco Central durante el gobierno de Mauricio Macri, batió el récord de endeudamiento (u$s 83 mil millones) durante aquella administración. El martes aprovechó el anuncio para intentar un blanqueo: “En este país la gran mayoría cree que tomar deuda es un capricho del ministro de Economía, cuando la razón es la necesidad de financiar el déficit fiscal”, dijo.
A su juicio, este rojo es el origen tanto del endeudamiento como de la emisión, que termina en inflación. Aun cuando la cifra que él mismo expuso (5% entre primario y financiero) no está desfasado de la media internacional.
“En Argentina somos adictos al déficit y nosotros venimos a terminar con este problema de raíz”, aseguró.
Caputo repitió el discurso de la “pesada herencia” que ensayó Milei el domingo pasado, cuando habló ante su público tras asumir. Dijo que el Banco Central está sin dólares y enfrenta un stock de pasivos remunerados equivalente a tres bases monetarias, que la emisión equivale a 20 puntos del PBI y que el déficit fiscal es de 5,2% del PBI. Y advirtió que en el horizonte asoma una hiperinflación del 15.000% mensual, que significa que “un litro de leche va a pasar de $ 400 a $ 6 mil en un año”.
Sentenció que la misión del presidente, que fue votado “por primera vez en cien años explicando que había que ajustar el déficit fiscal” será “evitar esa catástrofe”.
Mientras tanto, admitió, los precios presentan subas de hasta 100%. En su relato, es culpa del “rezago monetario” y “la inflación reprimida” por el gobierno anterior, a través de Precios Cuidados y los controles de precios.