Armstrong.— Las autoridades de la Región de Le Marche, Italia, aplicarán en
el marco de un compromiso con el sector de la maquinaria agrícola un ambicioso plan de asistencia
al sector metalúrgico de esta localidad con el propósito de que los fabricantes locales desarrollen
productos destinados al suelo italiano.
Este fue el corolario de una reunión que se llevó a cabo en la Capital Federal donde los
funcionarios italianos se implicaron en el desarrollo de un centro de servicios que servirá como
soporte a las empresas locales en lo referente a las necesidades de transferencia tecnológica.
Este compromiso quedó sellado con la firma de un convenio de cooperación internacional entre esa
región italiana y la Municipalidad de Armstrong. El avance provino luego de intensas negociaciones
entre ambos países y es el resultado del lazo de hermandad que une desde hace veinte años a esta
ciudad con el pueblo de Osimo, en Le Mache.
El acto se llevó a cabo en la Secretaría de Industria de la Nación. En ese ámbito el asesor
regional de Artesanato, Energía e Industria de Le Marche, Gianni Giaccaglia, se mostró interesado
en la calidad de los equipos que se fabrican en el sur de la provincia de Santa Fe.
“La Argentina está mostrando un avance positivo de su economía y el intercambio comercial
comenzó a tener una ligera recuperación luego de la crisis de 2002. Esto no es otra cosa más que un
plan estratégico entre ambas regiones”, dijo Giaccaglia.
Raíces comunes. El funcionario afirmó además que el sistema de cooperación que se
pretende poner en marcha está enmarcado “en las raíces comunes de ambas naciones por la
cantidad de marchegianos radicados en Armstrong”. La idea del gobierno de Le Marche es
asistir a los fabricantes marchegianos a través de un plan de cooperación económica internacional
que vaya avanzando en etapas, pero que estará vinculado con las posibilidades de aportes
tecnológicos del país europeo.
El cronograma de actividades de los italianos será comenzar con un estudio comparativo de los
territorios donde se evidencien las características de ambas zonas con especial cuidado de las
necesidades de transferencia tecnológica.
También se determinará la posible complementariedad económica entre los fabricantes para ayudar
a mejorar la competencia de la pequeña y mediana empresa, al tiempo que se definirá una propuesta
operativa para el desarrollo de líneas mecánicas.
Pero el aspecto más saliente del convenio es la futura instalación de un centro tecnológico para
el soporte de las empresas del distrito.
El intendente local, Fernando Fischer, celebró la acción entre ambas partes porque permitirá el
desembolso de inversiones italianas en la zona. “En algún momento estuvimos a punto de traer
la Ariston (empresa dedicada a la fabricación de electrodomésticos), pero no nos ayudó la coyuntura
del país”, recordó, y remató: “Ahora están dadas las condiciones del país”.