Diego

A los 60 años murió Maradona y todo el país llora al mejor jugador de la historia

Un paro cardíaco terminó con su vida cerca del mediodía de ayer, cuando estaba en el dormitorio de la casa que habitaba en un country de Tigre.

Jueves 26 de Noviembre de 2020

Diego Armando Maradona, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos, falleció ayer a los 60 años de un paro cardíaco en el dormitorio de la casa que estaba habitando en un barrio cerrado de Tigre, en la provincia de Buenos Aires.

Su muerte entristeció a todo el país, conmocionó al mundo entero y vistió la jornada de luto y profunda tristeza. Como muestra de reconocimiento, el presidente Alberto Fernández decretó tres días de duelo nacional, y el futbolista más importante de toda la historia será velado hoy en la Casa Rosada, una distinción que tendrá dimensiones históricas y que siempre estuvo reservada para figuras relevantes y populares del país.

A los 60 años, Diego sufrió un paro cardíaco en la casa de un country de Tigre, provincia de Buenos Aires, donde se había instalado tras su operación en la cabeza por un hematoma subdural. De acuerdo a las primeras investigaciones, cuando las ambulancias arribaron al barrio San Andrés, situado entre Nordelta y el complejo Villa Nueva, no pudieron hacer que recobrara sus signos vitales.

Maradona se estaba recuperando de la delicada intervención en la cabeza que tuvo que afrontar el martes 3 de noviembre por una complicación que habían detectado en un examen de rutina. En principio, su médico, Leopoldo Luque, había comunicado que la cirugía realizada en una clínica privada de Olivos “fue exitosa”, y que Diego “tenía que seguir en observación”.

Ese episodio parecía otra prueba más del destino que había superado esta megaestrella. Ya que se sobrepuso a una grave crisis cardíaca, presuntamente por sobredosis de drogas, en 2000, en el balneario de Punta del Este; y en 2004, una doble afección coronaria y respiratoria lo tuvo al borde la muerte.

Su salud, en los últimos años, siempre representó problemas. Y esta vez, no hubo salvación divina.

Ayer, lo que parecía un día habitual de recuperación se convirtió en dolor y fatalidad. Diego se había levantado bien, caminó unos pasos y se acostó otra vez, rodeado por los especialistas (un psicólogo, una psiquiatra y una enfermera) que estaban acompañando esa etapa de rehabilitación. Pero cuando intentaron levantarlo al mediodía para darle sus medicaciones, no exhibió respuestas y despertó las alarmas.

Las ambulancias que llegaron muy rápidamente al barrio San Andrés no pudieron hacer nada. Diego ya había muerto. Y su halo magnético se eternizó para siempre.

El fiscal general de San Isidro, John Broyad, aseguró que el fallecimiento de Maradona “no posee más que características naturales”, y afirmó que “no se advirtió ningún signo de criminalidad ni de violencia”.

“Podemos confirmar con un tremendo dolor el fallecimiento de Diego Maradona a las 12 de este mediodía”, dijo Broyad ante un mar de periodistas en la puerta del barrio cerrado de Tigre. Luego, pasadas las 18, se le realizó la correspondiente autopsia en la morgue de San Fernando.

Por sus extraordinarias cualidades futbolísticas siempre estuvo en lo más alto del Olimpo de este deporte. Con su enorme talento, lideró a la selección argentina para obtener el campeonato del mundo en México 86, que fue consagratorio y lo elevó al sitial de los elegidos.

Con su espíritu batallador, su rebeldía, su personalidad de líder, y una zurda mágica escribió páginas inolvidables del fútbol, que se veneran en todos los rincones del mundo.

Sus arengas, sus frases ocurrentes, sus enfrentamientos con el poder de turno, y su coraje para reinventarse, entre sus contradicciones, conforman el caudal emocional y folclórico que también Diego le impregnó a esta práctica.

Para Maradona, Rosario y Newell’s, siempre estuvieron cerca. Su corto paso como jugador en la entidad rojinegra en 1993 dejó una profunda huella que siempre se encarga de celebrar la parcialidad leprosa. Incluso, en su última visita como técnico de Gimnasia y Esgrima de La Plata recibió un multitudinario y emotivo banderazo frente al hotel céntrico donde se alojaba. Y luego, ya en el Coloso, recibió una estruendosa ovación desde los cuatro costados, plaquetas recordatorias, un cuadro y hasta un sillón de gala, que provocaron lágrimas en Diego.

Y cuando fue entrenador de la selección nacional, eligió el estadio de Central para enfrentar a Brasil, por las eliminatorias rumbo a al Mundial de Sudáfrica.

Muestras de dolor

Tras el fallecimiento hubo muestras de dolor en todo el mundo. Hasta el papa Francisco recordó ayer “con afecto” sus encuentros con Maradona en 2014, 2015 y 2016, y le dedicó una oración al ex futbolista. “El Papa está informado de la muerte de Diego Maradona y lo recuerda con una oración”, destacó el vocero papal, Matteo Bruni.

El mundo lloró a Diego. Figuras relevantes de la política y del deporte de todo el planeta expresaron su pesar públicamente por su muerte. Además, se implementaron emotivos minutos de silencio en todos los partidos que se disputaron ayer, tanto en América como en Europa.

Por su parte, la Conmebol suspendió el partido que iban a protagonizar Inter de Porto Alegre y Boca, en Brasil, por los octavos de final de la Copa Libertadores y trasladó las fechas. Entonces, la ida será el 2 de diciembre en el Beira-Río, a las 21.30. Y la vuelta, en La Bombonera, se hará el 9 del mismo mes, en el mismo horario.

En este marco de tremenda aflicción, la despedida final a Diego Maradona se desarrollará hoy, desde las 8, en la Casa Rosada.

Así, en medio de una etapa de restricciones sanitarias por la pandemia por el coronavirus, teniendo en cuenta la devoción del pueblo argentino por esta auténtica leyenda, se realizará un velatorio histórico.

Este tipo de actos masivos, signados por el dolor y la congoja, servirán para que los argentinos le brinden un sentido adiós a la máxima figura del fútbol mundial.

En el país sólo tuvieron homenajes similares figuras de la talla de Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón, Raúl Alfonsín, Néstor Kirchner, Carlos Gardel, Rodrigo Bueno y Eva Perón.

Desde la AFA confirmaron ayer que la actual competencia de primera división se denominará Copa Maradona.

Durante la tarde, gran cantidad de hinchas se acercaron a los estadios de Argentinos Juniors, Newell’s y Boca, todas entidades por donde dejó registros este astro.

Y en Nápoles, donde Diego brilló futbolísticamente, las autoridades de la ciudad y el club adelantaron que pondrán su nombre al estadio San Paolo.

De esta manera, queda claro que este punto final de ayer, modificó mágicamente la esencia de su morfología. Sin dudas, lejos de establecer sentencias, adquirió nuevas simbologías y se transformó en eterna señal de gratitud para este Dios que bajó para dar felicidad. Gracias Diego.

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