Ovación
Miércoles 06 de Septiembre de 2017

Desilusión monumental de la selección de Sampaoli ante Venezuela

Argentina no pudo con la débil Venezuela y empató 1 a 1. La clasificación al Mundial quedó estancada en zona de repechaje.

Increíble, pero real. De no creer. Desazón. Amargura. Palabras como para definir lo sucedido anoche en el Monumental. Argentina, con todo su poderío, no pudo con una débil Venezuela que anoche se hizo fuerte. Tan fuerte que le sacó un punto de oro que no le sirve de mucho, sí para el honor. Y a la selección de Jorge Sampaoli la dejó navegando en un mar de aguas turbulentas cuando sólo quedan dos fechas para el final de las eliminatorias sudamericanas, donde quedó estancada en la zona de repechaje. ¿Y ahora? No le queda demasiado espacio, está al límite y deberá sumar prácticamente los seis puntos que quedan y esperar alguna "ayuda" de otro seleccionado para clasificar directamente al Mundial de Rusia 2018.

   Una cosa fue la previa y otra muy diferente el final, con la igualdad insípida y con sabor a poco. Porque la antesala establecía que Argentina seguía en la misma posición de repechaje para el Mundial. Con los resultados que se habían dado no se había movido de lugar y a favor tenía toda la oportunidad de pegar un salto enorme a ubicarse en una posición de privilegio. Por eso la mesa parecía servida. Y en los minutos previos, para meterle aún mayor motivación a la albiceleste, sonó con intensidad una canción de Callejeros, el grupo del cual el Zurdo es admirador además de amigo del líder.
   "Esta vida debe ser sostenida con total seriedad. No escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir. No me persigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace feliz", reza la letra del tema "Prohibido", que retumbó en el Monumental, como si se tratara de una dedicatoria al DT, que hasta tuvo que salir a aclarar que no había nada de cierto en los rumores que ponían en duda su continuidad con apenas un partido oficial.
   Ya con los jugadores en la cancha, el Himno Nacional cantado por el cordobés Ulises Bueno le metió aún más sentimiento a una noche con una luna redonda a pleno, fría, pero con mucho calor de pasión. Al menos en ese momento, porque después todo fue mutando y lo que era algarabía se transformó en una enorme desazón.

   No hay espacio para la discusión sobre que Argentina fue el principal protagonista. Al menos desde la búsqueda, de arriesgar con el fin de doblegar a un Faríñez inexpugnable. Todas las situaciones fueron albicelestes, que intentó a través de Icardi, Dybala y Messi. Pero nada. Faltó la resolución o chocó con la seguridad del uno venezolano.
   El gol de Murillo en el inicio del complemento congeló la mirada de los hinchas. Un frío intenso corrió por los cuerpos de la multitud que observaba azorada lo que sucedía dentro del campo de juego. Y el fastidio nació rápidamente y bajó el grito de "ponelo al Pipa, la p... que te parió", ya sin paciencia con Icardi y compañía. Se diluyó enseguida porque Feltscher, en contra de su valla, puso el 1-1 que sería definitivo y con sensación de lapidario.
   Argentina debía ganar. Tenía la obligación de regalarse un triunfo ante su gente, en la presentación de Sampaoli en la cancha de River (club del cual es hincha) y aprovechar los resultados que se habían dado en la fecha para pegar un salto a la clasificación directa. Falló. Mostró, por momentos, los mismos síntomas de equipo tibio de tiempo atrás y no supo encontrar la llave para abrir el cerrojo defensivo de Venezuela, el último de la tabla. Y se fue con una igualdad que hoy sirve de poco. Quizás mañana tenga otro valor, pero hoy posee sensaciones de sufrimiento. Por eso los silbidos del final mostrando disconformidad. Salvo Messi, quien sí se fue ovacionado. Cuando él no dibuja algo especial, a la selección le cuesta. Como anoche en cancha de River, donde hubo una desilusión monumental.

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