El Mundo
Viernes 11 de Noviembre de 2016

Obama y Trump recurren a los buenos modales para la transición

El ganador del martes fue recibido en la Casa Blanca por el presidente demócrata. El trato fue extremadamente formal

Donald Trump y BarackObama no se habían visto nunca en persona antes de la reunión de más de hora y media que mantuvieron ayer en el Despacho Oval de la Casa Blanca para preparar el traspaso de poder, que culminará el 20 de enero. El buen tono y la moderación fueron la norma en el encuentro cumbre, luego de una campaña brutal en la que ambos se lanzaron frases incendiarias hasta hace pocos días, en especial del lado del republicano. El martes, Trump venció en forma sorpresiva a Hillary Clinton en las presidenciales más polarizadas y peleadas de las últimas décadas en Estados Unidos.

Tras haber arremetido contra sus políticas y su propia persona, llamándolo entre otras cosas "fundador" del Estado Islámico, Trump definió como un "gran honor" haber conversado con el mandatario demócrata y, más aún, lo calificó de "muy buen hombre". "Voy a contar con el presidente Obama en el futuro, incluido su consejo", aseguró en su primera aparición pública tras el breve discurso de la victoria en la madrugada del miércoles en Nueva York. Entonces como ayer, sus palabras fueron muy medidas, alejadas de la retórica agresiva y las duras formas que utilizó en la campaña.

Obama y Trump se reunieron en el Despacho Oval, en el que Trump se instalará el 20 de enero, y desde allí se dirigieron a los periodistas. Ambos se ubicaron en los sillones en los que, delante de la chimenea, Obama se sienta con los líderes internacionales que lo visitan. La cordialidad fue la tónica, pero los dos estuvieron serios y no se llamaron por sus nombres de pila. Trump se dirigió a Obama como "señor presidente", éste a Trump como "señor presidente electo".

Y aunque la esposa de Trump, Melania, acudió con él a la Casa Blanca y fue recibida por la primera dama, Michelle, no hubo foto de familia de los cuatro juntos. Sí charlaron todos, según dijo Obama. "Queremos asegurarnos de que se sienten bienvenidos mientras preparan esta transición", dijo a la prensa el mandatario saliente. Obama aseguró que había tenido una "excelente conversación" con su sucesor y dijo sentirse "animado" por el deseo de Trump de trabajar con su equipo en la transición. Esta etapa crítica recibe gran atención en Estados Unidos, en la que se la considera una institución sin un reglamento formal.

El encuentro se produjo a invitación del mandatario, que convocó al republicano cuando lo llamó para felicitarlo en la madrugada del miércoles, tras confirmarse que había vencido a su ex secretaria de Estado, Hillary Clinton. Obama dejó claro que, pese al abierto enfrentamiento que ha habido entre ellos —"significativas diferencias", las llamó—, hará todo lo que esté en su mano para garantizar una transición tranquila como hace ocho años hizo el republicano George W. Bush con él. "Quiero subrayar, señor presidente electo, que vamos a hacer todo lo que podamos para ayudarle a tener éxito, porque su éxito es el éxito del país", dijo Obama, quien durante la campaña aseguró que Trump "no está capacitado" para ser presidente de Estados Unidos. Ayer, claramente, se trataba, no de olvidar esas desaveniencias, muy frescas, sino de dejarlas a un lado para posibilitar una transición tranquila y con estabilidad. "Les puedo asegurar que no intentaron resolver las diferencias, se centraron en el traspaso", confirmó el portavoz de la Casa Blanca. Procedente de Nueva York y acompañado por Mike Pence, su vicepresidente, Trump aterrizó en el aeropuerto Ronald Reagan de Washington a bordo del avión que ha utilizado en su campaña y en el que se lee su apellido.

Fue el inicio de una jornada en la ciudad a la que regresará en enero para ser investido presidente.

Tras la reunión con Obama se dirigió al Capitolio para reunirse con el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, uno de los miembros del Partido Republicano más abiertamente crítico de su figura. Es que Trump levantó ampollas no sólo entre los demócratas, también causó una verdadera rebelión entre los republicanos. Ryan, como la dinastía Bush, fue explícito: no lo quería de candidato y seguramente no lo votó el martes. En el Capitolio, el gobierno de Trump deberá negociar con la bancada mayoritaria de los republicanos que guía Ryan. Y tendrá oposición, al menos en los temas en los que el Partido Republicano disiente abiertamente con el programa de campaña de Trump, como cerrar el comercio del país en nombre de un proteccionismo que ven anacrónico y dañino. Junto a Melania, Trump salió al balcón del despacho de Ryan, desde el que se divisa el National Mall o Explanada Nacional. En el horizonte, el Obelisco en honor a George Washington, el primer presidente de Estados Unidos, y, más allá, el Monumento a Abraham Lincoln. Pero ambos líderes se mostraron en sintonía y bien dispuestos para "hacer cosas absolutamente espectaculares para los estadounidenses", según declaró Trump a los medios, flanqueado por Ryan y su futura primera dama, Melania.

Trump dijo más tarde que sus tres principales prioridades son "inmigración, sistema de salud y empleo". "Empleos de primera'', subrayó el republicano, un proteccionista crítico del libre comercio.

Trump habló brevemente con la prensa después de reunirse con el líder de la mayoría en el Senado Mitch McConnell.Cuando un periodista le preguntó si pedirá al Congreso prohibir la entrada de musulmanes, Trump respondió: "Gracias a todos'', y se fue. Fue una de sus promesas de campaña más polémicas, pero de ninguna manera la única.

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