El Mundo
Viernes 30 de Junio de 2017

El presidente chino llega de visita a la rebelde ciudad de Hong Kong

Xi Jinping llegó a la "región especial" para celebrar los 20 años del traspaso de manos inglesas. Desde entonces se recortaron libertades

El presidente de China Xi Jinping llegó a Hong Kong, por primera vez, en medio de un fuerte despliegue de seguridad ante protestas de partidarios de la democracia y que reclamaron por la libertad del premio Nobel de la Paz chino, Liu Xiaobo. Decenas de manifestantes fueron detenidos. Hong Kong, que fue recuperada por China hace veinte años pero mantiene un estatus especial, con mayores niveles de libertad mucho mayores que el resto del país. La tradición democrática y de libertad de expresión creada durante un siglo y medio de dominio británico no han desaparecido,pero esto crea permanentes tensiones con el régimen chino del Partido Comunista.

Esta es la primera visita de Xi Jinping a Hong Kong desde que asumió el poder en 2013. El avión presidencial aterrizó poco después del mediodía local en el aeropuerto Chek Lap Hok. Al bajar del aparato fue recibido con una fanfarria y niños que agitaban banderas. "Después de nueve años, aquí estoy de nuevo, pisando el suelo de Hong Kong. Me siento muy feliz. Hong Kong siempre ha tenido un sitio en mi corazón", declaró el presidente en un breve discurso sobre la pista de aterrizaje. Se refería a sus tiempos de dirigente del gobierno de Pekín, mucho antes de ser presidente. Añadió que China apoyaría el desarrollo de Hong Kong y mejoraría el nivel de vida de sus habitantes "como siempre lo hizo".

La visita del presidente chino durará tres días y se desarrollará en medio de un enorme dispositivo de seguridad. Hace 20 años la bandera británica dejó de ondear en Hong Kong, bajo la mirada del príncipe Carlos de Inglaterra y del primer ministro Tony Blair, en lo que fue una colonia británica desde 1841 hasta 1997. Dos décadas después los hongkoneses ven cómoel régimen comunista va reforzando no sólo su "influencia" sino los mecanismos de represión y control, sepultando de hecho el famoso principio "Un país, dos sistemas" que rigió durante la llamada "retrocesión", el período abierto hace 20 años. Esa máxima garantiza a Hong Kong —en teoría, hasta 2047— un régimen de libertades totalmente desconocidas en China continental. Xi dijo que deseaba que este principio se mantuviera "en un senda estable y duradera". Bajo Xi las escasas libertades se recortaron aún más en China. China es una dictadura totalitaria del planeta, pese a que todas las naciones se esfuerzan por mantener buenas relaciones con ella por ser una gran enorme potencia económica.

En las calles cercanas al centro de convenciones, un gigantesco edificio situado frente al mar de la isla de Hong Kong, donde tendrán lugar algunos de los actos programados por la efeméride,se dispusieron imponentes barreras de seguridad llenas de agua, imposibles de mover por eventuales manifestantes. Una medida que evidencia el temor de los visitantes a la tradición de protestas callejeras de los hongkoneses. La policía anunció que tomaría "medidas de seguridad de contraterrorismo" para asegurar la protección del presidente chino.

Alzar la voz

Los manifestantes de Hong Kong prometieron que alzarían la voz, pero es probable que sean mantenidos muy lejos de los oídos de Xi. Ya el miércoles el estudiante Joshua Wong y el joven diputado Nathan Law, dos figuras del movimiento democrático de 2014, fueron detenidos por "disturbios al orden público". La represión preventiva y las barreras ponen en claro que la comitiva china no admitirá ningún incidente serio.

Una veintena de militantes permanecían ayer arrestados en una comisaría, delante de la cual se juntaron sus allegados para exigir su liberación. "Quieren impedir que gente como Joshua Wong y Nathan Law baje a las calles", denunció uno de ellos, Derek Lam. La visita de Xi Jinping finalizará el sábado con la investidura de la nueva jefa del Ejecutivo local, Carrie Lam. La ciudad goza desde hace 20 años de unos privilegios únicos en comparación con el continente, como libertad de expresión, un sistema judicial independiente y una dosis de sufragio universal en la elección de su parlamento local. Pero desde 2014 Pekín comenzó a recortar esas libertades y a imponer a los candidatos al Parlamento. Varios incidentes reforzaron los temores a un viraje represivo de China, especialmente la desaparición en 2015 de cinco libreros conocidos por publicar obras críticas de la dirigencia comunista. Poco después, aparecieron en el continente. Además, varios diputados independentistas fueron descalificados. Un movimiento favorable a la autodeterminación, o incluso la independencia, emergió en Hong Kong tras el fracaso, en 2014, del "Movimiento de los paraguas". Esta inmensa movilización de manifestantes que pedían más democracia paralizó durante semanas la ciudad. Pekín siempre ha reaccionado con firmeza ante cualquier discurso independentista.

La designada titular del Ejecutivo, Carrie Lam, prometió que obraría para favorecer la "reconciliación" de la sociedad hongkonesa. Pero, antes incluso de su investidura, gran parte de la población ya la considera una "lacaya" de Pekín. Fue nombrada a finales de marzo, como sus predecesores, por un comité electoral totalmente controlado por Pekín, tras vencer al ex ministro de Finanzas John Tsang quien lideraba los sondeos.

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