El Mundo
Lunes 27 de Marzo de 2017

Desde hoy, 123 países miembros de Naciones Unidas buscarán la prohibición de armas nucleares

La iniciativa se debatirá en la ONU y partió de Austria, Brasil, Irlanda, México, Nigeria y Sudáfrica. Las potencias no participan.

Hace tiempo que las armas químicas y biológicas fueron prohibidas, al igual que las bombas de racimo. Sin embargo, la más letal de todas las armas de destrucción masiva aún no ha sido desterrada mediante un acuerdo internacional: las armas nucleares se siguen contando por miles en todo el planeta y no hay tratado que las prohíba. Desde hoy, 123 de los 193 países miembros de Naciones Unidas inician en Nueva York negociaciones para llegar a un tratado que ponga fin, al menos legalmente, a las armas nucleares. Pero no es factible que la iniciativa llege a buen fin: ninguno de los nueves países que poseen armas nucleares o atómicas participa. Y de ellos, cinco son miembros permanentes del Consejo de Seguridad, el órgano máximo de gobierno de la ONU.

La iniciativa partió en 2014 de un pequeño grupo de países formado por Austria, Brasil, Irlanda, México, Nigeria y Sudáfrica. El pasado diciembre, la Asamblea General de la ONU la aprobó con una mayoría de dos tercios. Las negociaciones, presididas por la representante de Costa Rica ante la sede de las Naciones Unidas en Ginebra, Elayne Whyte Gómez, tendrán lugar en dos etapas: primero del 27 al 31 de marzo y, después, del 15 de junio al 7 de julio. Los primeros resultados se presentarán en septiembre ante la Asamblea General.

Se prevé que el tratado califique las armas nucleares como "ilegales" y prohíba a todos los que lo suscriban su desarrollo, posesión, almacenamiento, estacionamiento o financiación. Las potencias nucleares defienden el principio de disuasión nuclear, según el cual la posesión de estas armas previene de ser atacados con armas de destrucción masiva, nucleares o de otro tipo. La represalia sería demasiado devastadora. Esta doctrina demostró su funcionalidad durante los largos años de la Guerra Fría (1945/1991), pero no sin grave riesgo de que las tensiones se escaparan de control y una guerra nuclear destuyera gran parte del planeta. Con unas 30 mil armas nucleares de todo tipo en cada bando, el riesgo de un error o de un comandante de "cabeza caliente" siempre existió en esos años. La crisis de los misiles en Cuba (1962) fue el episodio más álgido, pero no el único. Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, los cinco miembros permanentes y con poder de veto del Consejo de Seguridad, alegan además que ya existe un Tratado de No Proliferación Nuclear firmado en 1968. ste, que no es suscripto por las potencias nucleares India y Pakistán, estipula un compromiso hacia el desarme futuro, pero no prohíbe las armas de esta clase. Tampoco lo ha firmado Israel, que no reconoce la posesión de armas nucleares pero tampoco lo desmiente (se estima que posee hasta 400), ni Corea del Norte, cuyo desarrollo nuclear es conocido. Irán podría incorporarse en un futuro próximo, dados sus programas nuclear y misilístico, así como otras potencias asiáticas. China, la segunda economía del mundo, desarrolla activamente su fuerza de misiles nucleares, con unas 250 armas termonucleares. Por ahora se encuentra muy lejos del arsenal de EEUU y Rusia, pero su arrollador poder económico le permite hacer unas inversiones que son prohibitivas para Moscú.

El Tratado de No Proliferación Nuclear es así insuficiente. Los defensores de la prohibición impulsada en la ONU tienen como objetivo trabajar desde las bases actuales para dar un paso más hacia el desarme e incluso se plantean que la nueva iniciativa sustituya el antiguo tratado. Creen que el desarme nuclear está en punto muerto y necesita un nuevo impulso. El ex presidente Barack Obama pronunció en 2009 en Praga uno de los discursos más importantes de su mandato sobre este tema. En 2016, subrayó esa visión durante su histórica visita a Hiroshima, donde se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos que recordó a las víctimas de la bomba nuclear de 1945.

Cifras escalofriantes

Aunque la cifra global de cabezas nucleares ha pasado de 23.300 al comienzo del mandato de Obama en enero de 2009 a alrededor de 15.000 en 2016 —y durante la Guerra Fría llegaron a ser unas 70.000—, Estados Unidos sigue invirtiendo en mantener su arsenal nuclear y la Rusia de Vladimir Putin ha incluso dado un paso más y desde hace años reemplaza viejos misiles por otros nuevos. Respeta las limitaciones vigentes en el último tratado bilateral firmado entre Moscú y Washington, el New Start, de 2010, que concede un máximo de unas 1.600 armas nucleares desplegadas a cada una de las dos potencias. Pero ambas deben sumar varios miles de armas nucleares almacenadas. En cuanto a las armas nucleares nuevas, Rusia destaca con el RS-24, un misil intercontinental móvil equipado con varias ojivas nucleares. Se probó en 2007 y desde entonces sustituye a los antiguos SS-18 y SS-19. Anteriormente, desde el año 2000, Rusia desplegó los igualmente móviles Topol M. Estados Unidos no ha desplegado nuevas armas y mantiene en cambio sus antiguos misiles en silos fijos Minuteman III de los años 70, auque modernizados. Pero Washington tiene un ambicioso plan de renovación, tanto de sus misiles como de sus bombarderos y de los misiles de crucero que estos llevan. Por regla general, las dos potencias mantienen sus armas más modernas y desmantelan las que han llegado al límite de vida útil.

Rusia y EEUU siguen siendo las grandes

potencias nucleares, pese a que limitaron mucho sus arsenales

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