La ciudad
Jueves 10 de Noviembre de 2016

Dura crítica de ambientalistas al ministro de Salud de la provincia por los efectos de agroquímicos

Calificaron como "preocupante" que el funcionario relativizara datos sobre cáncer que había relevado un estudio de la UNR

Organizaciones ambientalistas salieron ayer a responder con dureza al ministro de Salud provincial, Miguel González, quien cuestionó datos sobre la multiplicación de casos de cáncer en el sur de Santa Fe por efecto de los agroquímicos. Los mismos habían sido relevados durante 6 años en casi 30 localidades por el equipo de trabajo de la cátedra de salud socioambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), dirigida por Damián Verzeñassi.

"La posición del ministro es perversa y muy llamativa, ya que ocurre justo después de la participación de Verzeñassi en el juicio a Monsanto en La Haya", dijo Franco Seghezzo, de Greenpeace. En esa línea, agregó que la declaración del funcionario es "preocupante y contradictoria", ya que el propio González había avalado los datos recabados por los campamentos sanitarios de esa cátedra en 2014.

"Cuando el ministro dice que los resultados de los campamentos no coinciden con los datos oficiales entra en una polémica sobre qué nivel de cáncer está bien y cual está mal, y eso no nos interesa, y si critica la supuesta insuficiencia técnica de los campamentos, debería reforzarlos en vez de atacarlos", agregó el ecologista.

De igual manera opinó Vanesa Paccotti, referente del grupo El Paraná No Se Toca, quien acusó al funcionario de "quedarse en academicismos". "La provincia se incendia y al ministro le preocupa si el fuego está a 1000 grados o a 500, y acá el problema no son los números finos, porque la realidad es clarísima y se deberían ocupar de eso en vez de ponerse en esas cuestiones mínimas".

También recordó que en la Constitución existe un principio precautorio que afirma que si existen dudas sobre el potencial peligro para el ambiente o la población que suponen —en este caso— las fumigaciones con agroquímicos, "estas deben ser detenidas".

"Para nosotros no existe ninguna duda, si no la certeza de que este modelo agroindustrial es nocivo. Si alguien quiere ser ciego o negador de realidad por lo menos debe dejar lugar a la duda, y esto significa que no tendríamos que discutir números, porque mientras haya una sola persona que se enferme por culpa de este modelo, este modelo está mal".

Además valoró los estudios que realiza el equipo de salud socioambiental: "El trabajo de ir a los pueblos y entrevistar a la gente es invalorable, la gente en los pueblos sabe que los fumigan y no ver eso es una negación, una distracción para no hacerse cargo de lo importante".

Por su parte, Carlos Manessi, de la multisectorial Paren de Fumigarnos, defendió el trabajo de Verzeñassi al afirmar que es "el más serio y exhaustivo que existe", ya que va "casa por casa de todos los habitantes de los pueblos fumigados preguntando qué está sucediendo".

A su entender, esta polémica estalla por todos los intereses que hay en juego en Santa Fe, donde hay "un fuerte lobby sojero tratando de silenciar estas cosas".

"Estos funcionarios aparentemente son presa fácil para los intereses del agronegocio, esta es la realidad, aunque sea lamentable", sentenció Manessi.

Polémica. El ministro González se sumó a una polémica que comenzó a finales de la semana pasada, cuando Verzeñassi denunció que sufre una persecución desde el decanato de la Facultad de Medicina desde que se difundieron los resultados de los campamentos sanitarios que coordina. Esos resultados establecen que la tasa de cáncer en el sur de la provincia de Santa Fe casi duplica la media nacional, con una tasa bruta de 397,4 por 100 mil habitantes, contra 217 por 100 mil a nivel país.

A raíz de esto, y del cierre con cadenas del ingreso a las oficinas de Verzeñassi en la facultad, se generó un duro cruce entre ese médico y el decano Ricardo Nidd, para quien la denuncia de Verzeñassi corresponde a peleas políticas internas de la Facultad de Medicina y no tiene nada que ver con debates sobre los efectos nocivos sobre la salud del actual modelo de agronegocios.

El martes pasado se sumó a la polémica el gobierno provincial, a través del ministro de salud, quien criticó la metodología de trabajo de los campamentos sanitarios y afirmó que, según estadísticas oficiales, en los últimos 15 años en la provincia "la tendencia de la mortalidad y la magnitud varió en función del tipo de cáncer, aunque en todos los casos presentó un descenso global (pulmón: -6,90 por ciento; colon-recto: -4,17 por ciento; mama: -11,43 por ciento)".

"Podemos decir entonces que desde 2001 hasta 2015 la mortalidad por tumores tuvo una caída global del 6,21 por ciento", concluyó González.

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