No es Dyango, ni Adamo y tampoco Sandro. Pero Axel es un cantante romántico que,
como ellos, considera que "el amor es la energía que mueve al mundo". En "Universo", su último
trabajo, le canta al amor "a la familia, a los valores, a la vida, a la libertad, a la pareja". El
próximo viernes y sábado, en el teatro Broadway, Axel presentará ante el público rosarino su
universo.
—¿Es el disco más producido de tu carrera?
—Sí, hay más cuidados por el detalle. Cuando me junté con Juan Blas
(Caballero), que es el coproductor del disco, él tiene mucha escuela beatle, ya que tiene 36 o 37
años y mamó eso. Con él cuidamos mucho el sonido, las guitarras, el piano que grabé en el disco es
un Steinway acústico de cola, no uno eléctrico. Es la madera, suena a piano de verdad.
—El concepto más intimista se siente desde el primer tema "Verte reír",
con un cálido arreglo de cuerdas.
— Es que yo estudié música clásica toda la vida, y disco a disco uno toma
más confianza en lo que hace porque gracias a Dios las ventas son buenas, cada vez hay más países
que se abren a escuchar esta propuesta y te da mayor seguridad para mostrar lo que tenés
adentro.
—¿Cómo exhibiste tu perfil hacia la música clásica?
—Por ejemplo, en vez de hacer un solo de guitarra eléctrica hice un
preludio clásico de 16 compases, que lo escribí y lo puse en "Verte reír". Además en "No mires
atrás" hay un solo de clavicordio tipo Bach, que lo toqué yo también, entonces ahí dejás entrever
tu formación clásica, que es lo que me gusta. La música que hago es la que amo, lo que hago es lo
que me sale del corazón.
—Además, de lo clásico pasás al rock nacional, porque hay citas
spinetteanas, ya que remitís a "Muchacha, ojos de papel" y decís "sólo el amor lo puede sostener",
título de un disco del Flaco de 1980.
—Obviamente, fue un disco en inglés "Only Love Can Sustain", que no vendió
nada. El Flaco está citado de alguna manera pero cuando digo "reina del derecho y del revés",
también cito a María Elena Walsh, a quien escuché durante toda mi infancia. Es como un homenaje
para ellos, porque me enseñaron lo que es música y lo que es la pasión por este arte. De repente
hay mucha influencia beatle también, porque uso un acorde de "Something" en "Ella", después de la
intro, como el final de "Dime que me amas", que es una mezcla de Beatles y Queen.
—Ahora lo extraño es que, con esta base, tus temas sean unidireccionales
hacia el amor y el romanticismo, lo que no responde a los autores que citaste.
—Es que me gusta hablar del amor, me encanta de verdad. Son
manifestaciones del amor, pero desde otro punto, el amor a la familia, a los valores, a la vida, a
la libertad, a la pareja. Escribo sobre el amor porque me encanta hablar de amor, porque escribir
sin pasión es hacer algo sin alma. Si lo hago con compromiso o desde el amor, sin que sea solamente
el sexo, a la gente le llega.
—¿El compromiso que tenés es con el amor entonces?
—Sí, con el amor como energía que mueve al mundo.
—¿Por esa energía universal es el nombre del disco?
—"Universo" en realidad vino después de hacer "Ojalá", cuando digo "mi
centro, mi universo". Ahí escuché esa última palabra y dije «mi disco es mi universo», y en mi
universo están mis canciones, mi barrio, mis historias, mi familia, mis amigos, mi piano, mis
sobrinos, mis vivencias. Y, como diría Sábato, es un universo que se contradice, que es
perfeccionable, porque es individual, pero a través de las 12 canciones de este disco, que está
basado en historias reales, que son cosas que me pasaron de verdad, le estaba llevando a la gente
mi universo.
—La publicidad de un jabón en polvo con tu imagen y la canción "Amo"
también te sirvió para fogonear aún más tu carrera?
—Y sí, no lo teníamos pensado. Es que la publicidad tuvo mucho éxito según la gente de la
agencia, ya que se suponía que iba a salir hasta enero nada más, pero pegó mucho y quedó. Yo, esto
lo digo muy humildemente, te lo juro, pero calculo que "Amo" se va a convertir en una de las
canciones de amor más importantes de la década en la Argentina. Porque no para de sonar. Y es tan
especial, y describe el amor de tantas maneras, y muy claramente, que la gente la hizo muy suya
también.