El que busca encuentra, dice el viejo refrán. Y Javier Malosetti vive buscando, pero no por capricho, sino por una necesidad artística. "La primera búsqueda es el cambio eterno", asegura a Escenario cuando se le pregunta por qué motivo decidió formar JM4. La flamante banda, que el bajista integra junto al tecladista Mariano Agustoni, el baterista Javier Martínez Vallejos y el percusionista Damián Carballal, debuta en Rosario hoy, a las 21.30, en Plataforma Lavardén (teatro Auditorio), Sarmiento y Mendoza. Previamente, dos tecladistas locales de alta gama, Claudio Cardone y Ricardo Vilaseca, harán un convite con una ambientación sonora y performances audiovisuales. Una intro ideal para que el concepto de búsqueda siga abriendo cabezas.
—¿Qué particularidad tiene esta nueva formación?
—Lo nuevo pasa por los músicos que la conforman, la música es más o menos lo que me gusta tocar: esa mezcla de jazz, blues, un poco de rock and roll y no sé qué más. Lo que pasa es que cada banda, con la impronta de sus integrantes, lleva a la música para un lado o para otro.
—¿Lo que buscás, entonces, no pasa tanto por otras composiciones sino por la actitud y aptitud de los músicos?
—Me parece que la primera búsqueda es el cambio eterno. No sé si constante, pero la banda anterior duró cuatro años y medio, e hicimos una bocha de cosas, y lo que más me pedía el cuerpo era cambiar la interacción de músicos con otros lenguajes.
—¿Cómo lograste tener cierta identidad en un género tan complejo para entrarle a la gente?
—La verdad es que no te puedo contestar esa pregunta, lo que puedo celebrar es que eso ocurra, si pasa está buenísimo, no estoy muy seguro que pase, pero para mí es una alegría tener una impronta reconocible. Todo aquello que hace que un músico se posicione dentro de un público (interrumpe)...la verdad que tengo suerte, eso es lo que tengo decir, porque sin decir "camon camon ai loviú" diez veces por tema logré poder tocar en la sala Lavardén y que venga gente a escucharme.
—¿Cuesta cada vez más llevar adelante un proyecto asociado al jazz?
—El jazz es una música regrossa, pero no me siento dentro de ese género cien por cien, me halaga que me digan que soy del jazz, porque en las disquerías me terminan poniendo en las bateas de jazz y en los Premios Gardel estoy en la terna de jazz, pero es porque no tiene nombre lo que hago. Lo mío es más instrumental. Y como el jazz es tan permisivo, y tiene la influencia de los folclores del mundo, la improvisación y bla, bla, bla, me termino convirtiendo en una fosa común de miles de cosas, y ahí está el Chango Spasiuk tocando en el festival de jazz, ¿viste?
—Muchas veces los que hacen música instrumental dicen que como no hay muchas cosas que decir lo dicen todo con la música.
—No sé si es exactamente lo que pienso, pero algo de eso hay, el mensaje dicho con la música es mucho más alto y sofisticado que lo grosero de la palabra. No me quiero poner a los poetas en contra y les mando un beso a todos, pero la música tiene una abstracción y un sonido que la palabra se queda corta, a mi gusto, perdón Leopoldo Marechal, le mando un beso a la familia.
—¿Con qué rockeros de la música actual te sentís más identificado?
—¿Bill Halley no es de la movida actual? ¿Me parece que no, no? No sé, se me rompió un tocadiscos hace un par de años, pero me gustan los que nos gustan a todos, Charly, Luis, Cerati, los Divididos y el tano Luca (Prodan); y a nivel internacional los Beatles primero que nadie, a cuadras de distancia, y compartiendo el segundo puesto Led Zeppelin, The Who, Frank Zappa. Seguramente los que a mí me gustan vos tendrás los discos, y también los que leen esta nota. Lo que pasa es que...¿digo algo nuevo si digo que me gusta John Lennon? Si encontrás uno que no le gusta tenés que salir corriendo, porque ése es raro, o a alguien que te dice que no le gusta la base de batería y bajo de Led Zeppelin, y bueno, no es una cuestión de gustos: te tiene que gustar o sos un marciano.