El director ruso Alexander Sokurov se alzó hoy con el León de Oro de la 68ª edición del Festival de Venecia por la monumental versión de “Fausto”, de Johann Wolfgang von Goethe.

El director ruso Alexander Sokurov se alzó hoy con el León de Oro de la 68ª edición del Festival de Venecia por la monumental versión de “Fausto”, de Johann Wolfgang von Goethe.
En tanto, el chino Cai Shangjun fue premiado con el León de Plata al mejor director por “People Mountain People Sea”, una película sobre la venganza, que entró como sorpresa en la competición y que vivió varias proyecciones accidentadas.
La Copa Volpi a la mejor actuación femenina fue para la veterana actriz de Hong Kong Deanie Ip por “A Simple Life”, la película de la directora china Ann Hui.
El mejor actor en esta ocasión en Venecia fue el irlandés Michael Fassbender por “Shame”, la segunda película de Steve McQueen. El intérprete nacido en Alemania también tenía en concurso “A Dangerous Method”, del canadiense David Cronenberg.
“Grazie mille. Debo dar las gracias a Steve McQueen y para mí es un privilegio estar aquí”, señaló Fassbender. “Estoy orgulloso de este premio”, añadió emocionado el actor, que recordó que el británico Gary Oldman (“Tinker, Tailor, Soldier, Spy”) era uno de sus máximos rivales para alzar la prestigiosa Copa.
Sokurov deslumbró al público en Venecia con su versión de Fausto. El director ruso se apoya en una de las obras cumbre de la literatura germana, la tragedia de W. Goethe, buscando una “acercamiento humanista”, “independiente” de la obra literaria, según afirmó el realizador, que con este largometraje cierra la tetralogía sobre la naturaleza del poder que hasta la fecha había centrado en mandatarios reales: Adolf Hitler (“Moloch”, 1999), Vladimir Lenin (“Taurus”, 2000) y el emperador Hiroito (“The Sun”, 2005).
Rodada en alemán, “Fausto” cuenta con la participación especial de Hanna Schygulla y rinde una homenaje a la cultura europea y la alemana en particular, de la que Sokurov se declara enamorado.
Para el director de “El arca rusa” o “Madre e hijo”, Fausto no es una “figura mitológica, sino una persona de carne y hueso”. Y así lo representa el actor austriaco Johannes Zeiler, quien vende su alma a un prestamista (Anton Adansinsky) por conseguir una joven.
Zeiler encarna a un hombre de mediana edad y dedicado a la medicina que se rinde a instintos como el hambre, la avaricia o el deseo. En la película no se ve a una encarnación del diablo pero sí su esencia tal como la formuló Goethe: “la gente infeliz es peligrosa”.

