“Rosario es una ciudad que siempre me acompañó y que siempre llevo en mi corazón”, aseguró el pianista rosarino Eduardo Delgado al referirse a una nueva ocasión en la que llega como invitado especial para la apertura de la temporada anual del Espacio Cultural Universitario (ECU), que este año celebra los once años de su creación. Delgado, residente entre Los Angeles y Buenos Aires, interpretará clásicos de Johannes Brahms, dos obras de Alberto Ginastera, “Cuyana” y “Criolla”, y ofrecerá un homenaje personal a la pianista española Alicia de Larrocha, con las piezas “La maja y el ruiseñor”, de Enrique Granados, y “Sevilla”, de Isaac Albéniz, además de composiciones de Chopin. La cita es hoy, a las 19.30, en el ECU (San Martín 750), con entrada gratuita y por orden de llegada.
Nacido en Rosario, Delgado comenzó los estudios musicales con su madre, Amelia, y continuó en la ciudad con Arminda Canteros, para luego hacerlo con Sergio Lorenzi en Venecia, Vicente Scaramuzza en Buenos Aires, Dora Zaslavsky en la Manhattan School of Music y Rosina Lhevinne en la Julliard School of Music en Nueva York. A lo largo de su extensa carrera, el artista se transformó sin proponérselo en un embajador de la excelencia musical de la ciudad en conciertos en las capitales de Europa, Asia, Norteamérica y Sudamérica.
Sin embargo, tal como contó a La Capital, regresar a la ciudad donde creció y comenzó a dar forma a su carrera, lo sigue emocionando. “Volver a Rosario significa muchas cosas”, dijo Delgado y añadió: “Primero está el lado sentimental porque he tenido tantos amigos y familiares muy queridos que volver me trae recuerdos y tristezas, pero también momentos muy hermosos, con mucha alegría y muchas risas. Naturalmente pienso en mi madre que se involucró tanto con todas las actividades artísticas de la ciudad, con el teatro El Círculo, Pro Cultura Musical, Amigos del Arte; era una mujer muy ávida de música, ópera, conciertos sinfónicos”.
Volver a tocar en el ECU, agregó, es un plus de esta nueva visita a una ciudad que recuerda con cariño, y que, justamente por eso, también le preocupa. “Por supuesto que tocar en el ECU me llena de satisfacción. Primero porque para mi el edificio de lo que fue el Banco de la Nación es una catedral y la majestuosidad que tiene el edificio en sí mismo me inspira. Además está toda la calidez de la gente que me sigue desde hace mucho tiempo. Por otro lado, está la admiración tremenda que siento por Marta Varela que hace más de diez años que lleva adelante una labor fantástica con el ECU y con una iniciativa fabulosa en todos los aspectos para enriquecer la cultura de Rosario, una ciudad que queremos mucho y por la cual también sufrimos en estos momentos por la falta de seguridad y por todos los problemas que está teniendo Rosario”.
En ese sentido, realizó un contraste entre la ciudad de sus primeros años y la actualidad. “Ojalá que pronto se pueda terminar toda esa pesadilla que se está viviendo y que podamos caminar por las calles con seguridad y sin miedo, como lo hacía yo cuando era joven, que recorría toda la ciudad con amigos, cuando íbamos a boliches y nos quedábamos hasta la madrugada sin temer ningún riesgo de que nos pasara algo”. Desde ese mismo afecto, el pianista completó: “Volver también es reencontrarme con los amigos que tengo y los nuevos que aparecerán, además de primos y familiares. Rosario es una ciudad que siempre me acompañó y que siempre llevo en mi corazón”.
¿Cómo será el repertorio, especialmente el homenaje a Alicia de Larrocha y Alberto Ginastera?
En el programa que elegí comienza con una obra muy importante de Johannes Brahms que está inspirada en un tema de Georg Friedrich H„ndel. Son 25 variaciones y Fuga, una obra muy importante, Opus 24, que la compuso cuando apenas tenía 28 años, pero es una obra de una gran madurez. Las 25 variaciones se diferencian mucho entre ellas y pasa por momentos de virtuosismo con algunos rasgos húngaros, otros poéticos, otros pastorales y termina con una Fuga que es realmente digna de una catedral como la sala donde la voy a tocar. Después son 40 años de la muerte de Albeto Ginastera y voy a hacer dos piezas de él que me gustan mucho. En realidad son tres piezas que él compuso en 1940 y yo solamente voy a hacer “Cuyana” y “Criolla”. Es una obra de sus principios, con una particularidad muy impresionista y melódica y con ese carácter vigoroso, estilo malambo que tuvo tanta influencia. Después hago un homenaje a quien fuera una de las mejores pianista internacionales y que fue muy amiga mía, Alicia de Larrocha,k por los 100 años de su nacimiento. La conocí en el año 69 cuando estaba estudiando en Nueva York y empecé a tocar para ella. Estuve con ella hasta el 2009, cuando murió en Barcelona. Fueron 40 años de una amistad muy especial. A ella se la conoce por su repertorio español, pero naturalmente tocaba todo fantásticamente. Hacía un Mozart y un Bach fabulosos y todas los músicos románticos, Chopin, Schumann, Liszt, Brahms. Era muy estudiosa y se destacó por hacer conocer muchas obras españolas que estaban totalmente ocultas. Voy a hacer un par de obras favoritas de ella. Una es “La maja y el ruiseñor”, de Enrique Granados, y “Sevilla”, de Isaac Albéniz. Termino con un grupo de Chopin, hago un “Nocturno” y tres valses, dos muy románticos, muy típicos de su inspiración siempre melódica, y el “Vals Brillante”, que es una obra muy temprana suya, llena de energía, juventud y virtuosismo, alegría y pasión.
¿Qué planes tenés para después de tu visita a Rosario?
En enero de este año estuve tocando en el norte de Italia, después en Viena y ahora estoy viviendo más tiempo en Buenos Aires donde tengo muchos amigos y a mi hermana. El mes próximo voy a China, por unos 20 días, a dar recitales y master class. Regresaré a Argentina y después iré a dos festivales en Italia en el mes de agosto, uno de ellos es un nuevo festival que se realiza en Udine, al norte de Venecia. Después tengo otros planes para más adelante, pero sin concretar. Estoy entrando en un momento en el que no quiero tener tantos viajes, tanto cansancio y tanta actividad porque el cuerpo se cansa y también tenemos que disfrutar la vida en sí misma. Tenemos que vivir cada día y disfrutar de los buenos amigos, los buenos momentos, un buen vino y una buena comida, como nos gusta a los argentinos.