“Babylon”, la escandalosa y libertina tragicomedia épica del premiado director Damien Chazelle que se estrena hoy en Paramount+, narra la transición del cine mudo al sonoro a través de una gran producción con destreza visual, irreverencias de todo tipo para retratar los excesos de Hollywood y, a la vez, amor por el séptimo arte y su historia.
El film, que fue estrenado en cines, sigue a un ambicioso elenco de personajes: la superestrella del cine mudo (Brad Pitt), la joven estrella (Margot Robbie), el ejecutivo de producción (Diego Calva), la sensación musical (Jovan Adepo) y la seductora y poderosa intérprete (Li Jun Li), que se esfuerzan por mantenerse al tanto de la estridente escena de Hollywood de la década de los años 20 y mantener su relevancia en un momento en que la industria avanza hacia la siguiente mejor opción.
Con Pitt en un rol a su medida, que podría ser un cruce entre los personajes llenos de incertidumbre y confianza interpretados por Leonardo DiCaprio en “Erase una vez en Hollywood” (2019) y “El lobo de Wall Street”, la película se destaca por su desarrollo visual, humor negro, ritmo y montaje para llevar adelante un trabajo de tres horas de duración.
A través de una representación de los excesos de Hollywood, el largometraje es una relevante reconstrucción de cómo se hacía industrialmente el cine mudo y un retrato de las dificultades en la transición hacia el cine sonoro para ciertos actores, como ilustró en 1952 “Cantando bajo la lluvia”.
Así, Chazelle realizó una de las películas más ambiciosa de su carrera, un sueño pendiente que tenía desde hace 15 años, previo a iniciar su trayectoria. Chazelle, que a los 32 años se convirtió en el ganador más joven del Oscar a mejor dirección con “La La Land” (2016), vuelve a mostrar sus cualidades como realizador, en este caso, con la producción con mayor presupuesto de su carrera.
Entre las actuaciones se destaca la australiana Margot Robbie, que interpreta a una carismática mujer dispuesta a todo por llegar al estrellato, en un rol por el que nominada a los Globos de Oro, Critics’ Choise Awards y premios del Sindicato de Actores.
Se destaca además el mexicano Diego Calva en su papel de inmigrante mexicano que logra ascender rápidamente a ejecutivo de estudio luego de acceder a trabajos no calificados asistiendo al personaje encarnado por Pitt, el galán libertino y estrella principal del Hollywood mudo.
Calva, a quien se lo pudo ver en “Narcos-México”, llegó al filme con un puñado de créditos en el cine y la televisión, y un título de dirección cinematográfica. El actor fue elegido casi por casualidad por Chazelle. Chazelle quería a un desconocido para el papel de Manuel. Fue su esposa, la actriz Olivia Hamilton, quien le enseñó la foto de Calva y le dijo: “Este es tu Manny”. El cineasta lo invitó al casting en Los Angeles. En ese momento, cuando lo vio interactuando socialmente con Robbie, se dio cuenta de su potencial. Chazelle había encontrado a su protagonista.