Turismo

Camboriú, un destino para disfrutar de extremo a extremo

La ciudad forma parte de Costa Verde y Mar, un conjunto de diez municipios que se consolida como nuevo destino turístico de Brasil.

Domingo 21 de Enero de 2018

Son sus playas, el verde de los morros bordeando la ciudad, lo pintoresco de sus paisajes, son los surfers contrastando sus siluetas en el atardecer sobre el horizonte, son los cuerpos de las chicas desparramando belleza sobre la arena, son sus museos, sus restaurantes románticos o los tenedores libres. Son las aventuras a bordo de sus barcos piratas o es el magnífico mundo de Beto Carrero y la vista panorámica a bordo de la tirolesa del Parque Unipraias. Es todo eso. Pero es más, es la suma de todo lo que convierte al Balneario Camboriu en un destino ideal para distrutar en familia.
Situado en la costa norte de Santa Catarina, a sólo 83 kilómetros de la capital, Florianópolis, el Balneario Camboriú forma parte junto a Itajaí, Itapema, Penha, Navegantes y Bombinhas de La Costa Verde y Mar, un conjunto de diez municipios que se extiende desde Pizarras, al norte, hasta Porto Bello, al sur. Esta zona se consolida como nuevo destino turístico gracias a las numerosas opciones de ocio, entretenimiento para todos los públicos, la belleza natural, gastronomía típica, variados eventos culturales y gran cantidad actividades extremas.
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Costa Verde y Mar tiene una gran cantidad de playas con características bien diferentes unas de las otras. Algunas localizadas en agitados balnearios con bares y beach clubs a la orilla del mar y otras, casi desiertas, accesibles solamente por trayectos en medio de la Mata Atlántica o por barco. Hay opciones con total infraestructura para la diversión familiar y también aquellas dirigidas a los practicantes de deportes como el surf, windsurf, kitesurf, buceo y pesca, convirtieron a la región del sur de Brasil en uno de los destinos preferidos por los santafesinos que lideran el ránking de turistas detrás de los cordobeses. Una región que merece ser recorrida de extremo a extremo.
Balneário Camboriú es el municipio con mayor densidad demográfica de Santa Catarina, con más de 2.350 habitantes por kilómetro cuadrado. También posee una de las mayores densidades de edificios de Brasil. A pesar de poseer poco más de 100.000 habitantes, su estructura edilicia puede albergar un millón de personas aproximadamente, cifra que se supera durante la alta temporada turística. Fue elegido como el municipio con la mejor calidad de vida del litoral catarinense y segundo del estado detrás de Florianópolis.
"Camboriú fue fundada por colonos portugueses originarios de las islas Azores en 1884. Pero en 1964 la parte del litoral se separó y nació otra ciudad: Balneário Camboriú", explica Gilson Sava, uno de los más experimentado guías del balneario. De la mano del crecimiento, en 2016 la ciudad construyó una enorme pasarela sobre el río Camboriú, de 190 metros de largo total, 11 metros de ancho y unos cuatro pisos de altura, que le costó al municipio unos 38 millones de reales (aunque algunos aseguran que costó unos 30 millones de dólares. Excesivo, como si el dinero creciera en los árboles, algo que efectivamente ocurrió alguna vez). El flamante puente peatonal une la costa bulliciosa de Barra Sul y el tranquilo barrio de Barra, lugar donde nació la ciudad.
Abierta todo el día y de acceso gratuito, posee escaleras y ascensores. Ciclistas y patinadores pueden pasar llevando los medios de transporte de la mano, así como está permitido transitar con perros. A partir de ahí, se puede ver el río y los teleféricos de parque Unipraias, soñando con los yates amarrados en puertos deportivos o ver cómo avanza la construcción del complejo Yacht House, en Barra do Sul, dos imponentes torres de 81 pisos, de las más altas de Brasil.
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Hasta allí se puede llegar desde el centro en un paseo de casi siete kilómetros en bicicleta por la nueva ciclovía de Avenida Atlántica que cruza la ciudad bordeando la playa. Justo antes del ingreso a la pasarela y en una de las zonas más exclusivas y caras del balneario, el turista curioso puede encontrarse, como en un guiño del destino, con uno de los pocos ejemplares que queda en pie de Dillenia Indica, también conocido como el "Arbol del dinero".
La leyenda del árbol del dinero cuenta que la planta fue traída a Brasil por los portugueses. Según la historia, Pedro Primero de Brasil enviaba los frutos del Dillenia o Manzano Elefante a sus amigos en Portugal con el mensaje "En esta tierra el dinero crece en los árboles". Cuando los portugueses abrieron los frutos quedaron perplejos. Todas las frutas tenían monedas de patacas (la moneda brasileña) adentro. De esa manera, Pedro quería simbolizar la riqueza natural de Brasil. El truco fue tan bueno que incluso hoy en día se continúa hablando del árbol de los Patacas como una forma fácil de ganar dinero. El árbol de Manzano Elefante es conocido en Brasil también como el árbol de fruta de pecho, y el origen de este nombre es la clave para resolver el misterio.
Cuando las flores de Dillenia se fecundan, la fruta crece en el medio, como de costumbre, sin embargo, también los pétalos comienzan a desarrollarse y crecer, convirtiéndose en jugosos, comestibles y protegiendo la fruta en su interior. Entonces, lo que se coloca en la flor (entre el ovario y los pétalos) permanece allí. A modo de broma Pedro colocaba monedas en las flores y una vez el fruto estuvo cerrado se los obsequiaba a sus amigos, sorprendiéndolos con las bondades de Brasil.
Balneário Camboriú es el más completo de los municipios con la mayor parte de la ciudad emplazada en una franja de terreno entre la línea de costa, es el destino principal y referencia de la zona. Ubicado en el centro de la Costa Verde ofrece gran variedad de hoteles y alojamientos con precios para todos los gustos, hasta resorts VIP como Infinity Blue Resort & Spa que cuenta, entre otros servicios, con restaurantes y playa privada.
El clima es agradable, la temperatura promedio se ubica entre los 20 y 30 grados durante todo el año. Y sus postales naturales hacen que, con más de un millón de turistas por temporada, sea uno de los destinos más visitados del sur de Brasil. Las diez playas del balneario se distinguen por tener características singulares y servicios muy diferenciados. De aguas cristalinas y limpias, son punto de encuentro para surfistas y amantes de la pesca.
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Playa Central. La Playa Central es la que cuenta con mayor infraestructura de la región, y con casi siete kilómetros es la más extensa del balneario. Hay una rambla con una ancha calzada que la acompaña en toda su longitud, siendo punto de encuentro para los residentes durante todo el año. Una caminata por la rambla es suficiente para apreciar todo el encanto y la belleza del lugar. Sobre la acera hay cantidad de quioscos, que ofrecen bebidas frías para disfrutar a orillas del mar. Los precios no difieren de la costa argentina. Por apenas 18 pesos se puede conseguir una cerveza local o por 24 pesos disfrutar de una caipiriña. Del otro lado de la Avenida Atlántica hay restaurantes donde se pueden saborear elaborados platos mientras se disfruta de la vista de la playa. Es sin duda la playa ideal para ir en familia o con niños.
Camino Interpraias. Desde la playa Central, la secuencia de seis playas ubicadas al sur del municipio, hasta Playa do Estaleirinho, está interconectada por la carretera Interpraias, un camino de 14 kilómetros de largo completamente asfaltado y con varios puntos panorámicos que permiten recorrer el balneario en dirección sur-norte y se puede hacer con varias líneas de transporte público.
Playa Taquarinhas. Ubicada al sur de la Central, Taquarinhas es una playa desierta de arena gruesa y aguas cristalinas, que conserva sus características agrestes: rodeada de vegetación y con un mar bien agitado. Se ubica a siete kilómetros al sur de la ciudad de Camboriú. Ofrece el escenario ideal para la pesca con red. Un lugar ideal para sesiones fotográficas para actualizar la portada del Facebook.
Playa Taquaras. De arena gruesa y mar tranquilo y profundo, en un pequeño núcleo urbanizado, ubicado a 8 kilómetros al sur del centro de Camboriú. En este pueblo de pescadores, abundan los montes agrestes y otros atractivos naturales. Sin dudas el entorno, rodeado de morros, la convierten en una de la más bellas. Para ir en pareja o en busca de calma.
Playa nudista. Pinho es una playa nudista, la primera de todo el país. Tiene un bar, restaurante, zona de camping y una posada. La playa son 450 metros de extensión, con su propio código de conducta. Tiene aguas tranquilas y mucha vegetación en toda su longitud. Es la única que no es de acceso público. El ingreso está restringido y sólo se puede acceder a la franja de arena completamente desnudos. Hay dos sectores, uno general en donde se puede acceder en familia, con niños y otro para hombres solos y parejas gays.
Playa Estaleiro. De una extensión de un kilómetro y medio, se ubica en un pequeño pueblo de pescadores, en el litoral sur de Camboriú. Un oasis para los que buscan un sitio tranquilo para descansar, porque no es tan concurrida. También es ideal para practicar surf, porque tiene un fuerte oleaje durante todo el año. Cuenta con una pequeña, pero creciente, infraestructura de bares, restaurantes y posadas.
Playa do Estaleirinho. Ubicada junto a la playa Estaleiro, es también un sitio tranquilo. Cuenta con 700 metros de extensión, mucha vegetación, aguas claras y fuerte oleaje. Sobre la costa hay variedad de propuestas en hoteles y posadas VIP. Ubicada en el extremo sur del balneario es sin dudas la zona más exclusiva.
Playa Laranjeiras vía barco pirata. Visitar playa Laranjeiras puede ser una aventura inolvidable, más si se viaja con chicos y por qué no, tal vez adolescentes. A bordo de un viejo barco pirata la divertida travesía dura poco más de una hora de recorrido hasta amarrar en la playa. Las salidas son desde el embarcadero de Barra do Sul y desde las 10 hasta las 16, con barcos partiendo cada una hora. Las embarcaciones tienen una capacidad aproximada para 300 personas. El barco cuenta con una barra donde se pueden conseguir cervezas y helados desde 36 pesos. El paseo cuesta 270 pesos y 140 para menores de 12 y mayores de 60.
Una vez comenzada la navegación un grupo de bizarros piratas, o no tanto, intentará atemorizar a los turistas con un show más cómico que temeroso. De todas formas, el espectáculo termina como siempre, con una bella y joven prisionera amarrada al mástil principal del galeón, esperando ser rescatada. Entre risas y selfies el barco navega entre la Ilha das Cabras (Isla de las Cabras, iluminada por las noches frente a la playa Central), rumbo a destino.
Playa Laranjeiras cuenta con una excelente infraestructura en bares, restaurantes, senderos y paseos náuticos. Tiene aguas calmas y transparentes, ideales para la práctica de algunos deportes náuticos. Es la primera parada de la ruta Interpraias y también se puede acceder en teleférico (desde Parque Unipraias) o en barco desde Barra Sul. Tiene una extensión de 750 metros y se destaca además por ser un sitio de interés arqueológico, porque allí fueron hallados fósiles de tres mil años de antigüedad. Uno de los balnearios más lindos, de aguas cálidas y calmas.
Parque Unipraias. El Parque Unipraias es una de las principales atracciones turísticas de Camboriú. Sus 47 teleféricos conectan tres estaciones entre el lado sur de Balneário Camboriú (Barra Sul), hasta Mata Atlántica y baja hasta la playa de Laranjeiras. Una experiencia única con una vista privilegiada de la ciudad y de la selva tropical. Es el único en el mundo que conecta dos playas. Sin dudas uno de los paseos más extremos del balneario y una oportunidad inmejorable para embarcarse en la aventura.
Después de comprar la entrada en la Estación Barra Sul, un teleférico traslada al turista hasta la estación Mata Atlántica, que recibe cada año a más de 500 mil visitantes. Situada en la cima de la colina de Aguada, a 240 metros de altura, esta estación cuenta con senderos, miradores, zona de restauración y tres increíbles atracciones (opcionales): Youhooo! un trineo de montaña, que cuesta unos 200 pesos por paseo, o 270 por dos viajes; Fantastica Foresta, un hermoso bosque secreto, ideal para los más chicos, con valor opcional de 180 pesos; y ZipRider, el regreso en tirolesa con una fantástica vista panorámica de la playa de Laranjeiras.
Al terminar el recorrido en la estación Mata Atlántica, se embarcará otra vez en el teleférico hacia la estación Laranjeiras, donde podrá disfrutar de una tarde de playa o regresar a la estación inicial (Barra Sul). Pero como este destino no es para cobardes, seguramente buscará una tercera opción, el ZipRider.
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Igualmente, antes de lanzarse hacia lo extremo es necesario tener en cuenta algunas recomendaciones: si sintió vértigo al subir en el teleférico no se lance; si tiene problemas cardíacos, no se lance; y si piensa cerrar los ojos durante el recorrido, no se lance. No pierda el tiempo y mejor busque una buena excusa para su seguro regreso en el teleférico.
Si es de los intrépidos, también hay recomendaciones. La altura de ZipRider es de 240 metros y el recorrido es de 750 metros, a unos 60 kilómetros por hora desde la estación Mata Atlántica hasta Laranjeiras. Ahora sí, relajados y preparados para disfrutar de la sensación de libertad, a no cerrar los ojos y sonreír para la foto, que cuesta unos 120 pesos, bien pagados, como cerficado de nuestro valor.

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