La proliferación de palomas en Rosario tiene a mal traer no solamente a los encargados de la limpieza pública y de las casas particulares, sino también a quienes sufren trastornos de salud como consecuencias de sus deposiciones y sus enfermedades. Las posibles soluciones al problema no son nuevas, como los pinches axiales colocados en sus lugares de posado, repelentes de diferentes compuestos y efectos, barreras mecánicas como redes, molinetes multicolores, carísimos aparatos de ultrasonido o directamente blandir una escoba contra los bichos.
En desigual pelea, la guerra a las palomas ha encaramado a uno de sus viejos enemigos y depredadores naturales: los cuervos. Sustentable, no contaminante, silencioso y con el glamour que le han otorgado los relatos de terror, los espantapájaros negros se han convertido en las estrellas del firmamento, de los balcones y de ventas en los comercios de plantas y accesorios de jardín.
La popularidad de los cuervos antipalomas ha hecho que el producto esté en faltante en los viveros de la ciudad. Se trata de un objeto desarrollado en plástico negro de entre 40 y 70 centímetros de altura con formato de un cuervo. Según el fabricante de la marca Raven (cuervo en inglés), “ahuyenta palomas de una manera muy efectiva” con su sola presencia.
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El cuervo de plástico tiene uso doméstico en cualquier ambiente y en la producción agrícola como espantapájaros.
Gentileza: Raven Argentina
El cuervo se puede colgar, apoyar o clavar en cualquier superficie y se lo puede utilizar en todos los ambientes ya que no es tóxico. Además se lo puede ubicar en ambientes abiertos como balcones, patios y jardines porque es resistente al sol.
Mirá el cuervo de plástico negro en acción bamboleándose colgado en un quincho
La tétrica presencia del paseriforme, orden de las aves de pequeño tamaño, alas desarrolladas y patas de cuatro dedos, tiene una “acción comprobada” de 6 a 8 metros de radio. Los fabricantes sugieren colgarlo de un hilo o tanza, ya que, balanceado por el viento, asusta a las palomas con sus movimientos. Es más, aconsejan moverlo cada dos o tres meses para que las palomas no se habitúen a su existencia, y hablan de una efectividad del 95%.
Los precios de los cuervos rondan entre los $1.500 y $3.500, y también se pueden adquirir en mercados electrónicos.
Todo limpio
Esteban Arroyo es un conocido coiffure de barrio Echesortu y se ufana de tener su departamento de España y Catamarca en un bello orden y sobre todo hecho un espejo. Excepto el balcón. “Desde hace un tiempo el balcón está siempre sucio por culpa de las palomas. Busqué algunas soluciones que no funcionaron hasta que me recomendaron el carancho”, como él lo llama.
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El coiffure Esteban Arroyo consiguió tan buenos réditos con el cuervo que lo incorporó a la familia y le puso nombre.
Gentileza: Esteban Arroyo
Y santo remedio. Según Arroyo, las palomas no se acercan a su balcón y “tengo todo limpio”. El agradecimiento al cuervo fue instantáneo a través de la imposición de un nombre, como buen miembro de la familia. El cuervo de Esteban se llama Palmiro y se ha convertido en un excelente guardián de la limpieza del balcón.
Made in Rosario
Fernando Medina es un artista plástico rosarino que vive de hacer réplicas de objetos a pedido, como souvenirs, utensillos y esculturas, como una de siete metros que construyó hace pocos días: "El cuervo me lo pidió un amigo ya hace varios años y resultó bárbaro. Parece que se corrió la bolilla y hoy es uno de los productos que más vendemos". El técnico mecánico contó que además del cuervo más conocido, posado, en descanso, fabrica otros con las alas desplegadas y que serían más terroríficos para las palomas. Sorprende al mencionar que además de espantapájaros, el cuervo tiene otros usos: “Me los compran como adorno también”.
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El cuervo de plástico con las alas desplegadas que fabrica Fernando Medina sería más terrorífico para las palomas.
Gentileza: Imprimimos3D
Según Medina, los cuervos se usan en diferentes lugares y ambientes. "Se de gente que la pone en las cocheras porque no es agradable encontrarse con el auto todo sucio de las palomas", en árboles, en aleros, techos, salientes o en lugares de poco uso cotidiano.
Los cuervos que fabrica Medina son de plástico ecológico con una estructura interior de alambre, no son venenosos y entrarían en la clasificación de espantadores visuales, porque hay otros sonoros o lumínicos. Las mayores ventas de su negocio de impresión en 3D se realizan a particulares, negocios y edificios.
Otras opciones
Ante la escasez de cuervos, los viveros recomiendan otras posibles soluciones, como el uso de repelentes, que hay que rociar en la zona afectada durante una semana para ver los resultados y después reforzarlo, o de molinetes que representan flores multicolores y al girar con el viento producen el efecto de movimiento. Los repelentes se venden desde $490 pesos en su tamaño menor, mientras que los molinetes dependen de su tamaño y despliegue de flores y colores, y salen por $520 en adelante. Asimismo, el metro de pinchos ahuyenta palomas de metal o policarbonato se comercializa en unos $1.100. Finalmente, los expertos descartan el uso de cebos químicos por su alta toxicidad.
Mientras las palomas se convierten en una plaga, en el Concejo Municipal entró un proyecto para crear el Programa de Control de Palomas Urbanas y controlar su natalidad con “métodos éticos y científicamente comprobados" o contraconceptivos. Los palomos, indignados.