
De cara al 20 de junio, la conexión peatonal con el Monumento a la Bandera tiene mármoles rotos, carece de iluminación y las estatuas se ven ennegrecidas
Por Nicolás Maggi
Mármoles rotos y basura forman parte de la triste postal que le regala el pasaje Juramento a los turistas y rosarinos que visitan el Monumento a la Bandera
Mármoles rotos y basura forman parte de la triste postal que le regala el pasaje Juramento a los turistas y rosarinos que visitan el Monumento a la Bandera
Mármoles rotos y basura forman parte de la triste postal que le regala el pasaje Juramento a los turistas y rosarinos que visitan el Monumento a la Bandera
A menos de un mes del Día de la Bandera, el pasaje Juramento presenta un estado de abandono absoluto. Hace siete años que la fuente, el espejo de agua, está seca por una rotura de bombas que nunca se repusieron. Hay basura por todas partes. Las esculturas de Lola Mora están ennegrecidas y pueden verse mármoles rotos. Sin las luces subacuáticas, de noche permanecen totalmente a oscuras. Al pie del emblema de Rosario, el Monumento a la Bandera, a metros del Concejo y del Palacio Municipal, resulta difícil creer que ninguna autoridad ve esta realidad.
A diferencia del Monumento, que es nacional, el espacio es jurisdicción municipal. Hoy el paisaje muestra canaletas llenas de basura, envoltorios de alfajores, botellas de gaseosa vacías, latas de cerveza, bolsas, restos de comida, bandejas plásticas y hasta un par de zapatillas que adornan tristemente la conexión peatonal de 200 metros que conecta el Propileo Triunfal de la Patria con la calle Buenos Aires, pasando entre el Palacio de los Leones y la Iglesia Catedral. Todos los planes para levantarlo han fracasado hasta el momento.
El descuido y abandono contrasta con la imagen que tuvo en sus inicios la conexión que eligió el intendente Pablo Javkin para su acto de asunción en 2019. El pasaje Juramento nació a finales del siglo XIX. Pero no fue hasta 1996, cuando la Municipalidad convocó a un concurso donde se contemplaron los grupos escultóricos de Lola Mora. En octubre de 1997, se abrió el primer sector con un puente peatonal sobre un espejo de agua con las esculturas. Y en febrero de 1999 quedó inaugurado.
En el último tramo de la gestión de Mónica Fein, hubo una licitación fallida para su restauración. La firma que fue única oferente, Brumont SA, aparecía mencionada en los medios de prensa involucrada en una maniobra de evasión impositiva en el comercio de granos que investigó la Justicia federal. La Junta de Compras la objetó porque la empresa no cumplía algunas condiciones del pliego. Y todo quedó en la nada: los bancos siguieron quebrados y los pisos permanecieron rotos.
La realidad no es ajena a la del mismo Monumento, que fue objeto de incumplimientos también por parte de Nación. Las obras para repararlo comenzaron en 2015 y desde entonces tuvieron un sin fin de idas y vueltas. Hace un año finalmente se retomaron las tareas de rehabilitación por parte de la empresa Dyscon, pero en marzo de 2024 se volvieron a paralizar. Lo hecho está en un 40 por ciento, pero su concreción definitiva volvió a navegar en la incertidumbre y nuevamente, los rosarinos no podrán verlas listas para el Día de la Bandera.
En 2021, la Asociación Amigos del Parque Independencia hizo una propuesta a la Municipalidad para ocuparse de la reparación, puesta en valor y reactivación de las dos fuentes que pertenecen al Monumento a la Bandera y los espejos de agua del pasaje. Dada la experiencia de 21 años de trabajo en el mantenimiento de la fuente de aguas danzantes y de las distintas fuentes ornamentales que existen en el Parque Independencia, ofrecieron su colaboración para la reactivación de los espejos de agua.
Referentes de la ONG mantuvieron una reunión con las autoridades de la Secretaría de Obras Públicas de la gestión anterior, ahora fusionada con Planeamiento, en la que ofrecieron hacer un trabajo en conjunto para abordar algunos puntos y poder recuperarla con un esfuerzo compartido. La propuesta fue, ante la dificultad económica de hacer una obra de envergadura, por lo menos sacar el lugar del estado de abandono reactivando la fuente, reparando el sistema lumínico, que se hidrolavaran las esculturas que están ennegrecidas y con mal aspecto, y darle un tránsito más digno a los visitantes hasta tanto puedan licitarse las obras estructurales.
Las autoridades quedaron en estudiar la propuesta, pero la respuesta se fue dilatando y finalmente nunca llegó. Hoy el puente está roto y es necesario hacer una renovación de todos los pisos: los mármoles de Carrara utilizados no tuvieron buen resultado, ya que se carcomen y se producen agujeros. La casa parroquial de la Catedral también tiene graves filtraciones de agua cada vez que llueve, un tema que el Arzobispado ya planteó en la Municipalidad.
De noche el espacio es una boca de lobo total, dado que la única iluminación que tiene todo ese gran ámbito es la de la misma fuente. De hecho, en el transcurso de los últimos tiempos se robaron artefactos lumínicos de los piletones, al igual que de la fuente de la proa del Monumento. El hecho de estar seca también facilita el robo, ya que cualquiera tiene acceso directo a las luces, que están al alcance de la mano.

