La intervención en Diputados del ministro de Seguridad Rubén Rimoldi y la secretaria logística de esa cartera, Ana Morel, escenificó las serias y estructurales deficiencias de la dirigencia política provincial para abordar la cuestión de la inseguridad. El paso de ambos funcionarios por la Legislatura dejó momentos hilarantes si fueran parte de un reality show. Pero no lo son. La performance de Morel en Diputados fue llamativa, no porque una técnica haya patinado en la resbaladiza pista de la política, sino porque a la contadora le costó hacer pie en su propio terreno: el de los números.
Fue tan desprolija la exposición sobre cuánto se había ejecutado de los 3.388 millones de pesos asignados por la ley de emergencia que la ministra de Gobierno, Celia Arena, dijo que lo sucedido en el recinto “no representa la metodología de trabajo del gobernador”. El número dos del área, Oscar Urruty, salió a tratar de empatar el partido comunicacional.
“Es un error político no forzado, que tiene consecuencias para el gobierno. La hicieron puré y la oposición terminó tribuneando, cuando ellos deberían estar dando todavía explicaciones por la situación de la seguridad. Igual, más allá de que el precio lo pagaron Rimoldi y el gobierno, también quedó la Cámara en el ojo de la tormenta. Fue un papelón de la política en general”, se queja un dirigente peronista.
En la Casa Gris reconocen que el combo Morel viene con pros y contras. “Ella le da tranquilidad al gobernador. Es una administradora eficiente y transparente de los recursos públicos. El problema es que tiene un manejo muy burocrático, que dilata el uso de los fondos y juega en contra de las políticas públicas”, reconoce un funcionario clave.
Además, los ruidos en Seguridad tapan los logros del gobierno de Omar Perotti y le impiden capitalizarlos. Por ejemplo, el cobro de la deuda histórica con Nación o las obras de infraestructura.
Lo cierto es que la convivencia entre el ministro y la secretaria logística parece insostenible. No hay lugar para los dos. En esa pulseada, Rimoldi lleva las de perder. Con perfiles diferentes y mayor kilaje político, Marcelo Sain y Jorge Lagna también trataron de desplazar a la funcionaria. El criminólogo, de hecho, lo logró. Pero hoy ambos están fuera del gobierno y Morel sigue allí.
Rimoldi, que desembarcó con la venia de un sector de la policía santafesina, quedó muy debilitado en todos los frentes: hacia el gobierno, la oposición y la propia fuerza.
Más allá de que su silencio haya sido una jugada para exponer a quien es, formalmente, su subordinada, su pasividad en el recinto de la Cámara baja es también un mensaje alarmante a la sociedad. Tanto para los que sufren los robos y homicidios como para quienes los cometen. En este segundo grupo, más de un gerente del delito podría leer que hay campo abierto para salir a disputar cuotas de mercado.
“Ella es una administradora eficiente y transparente, pero tiene un manejo burocrático que juega en contra de la gestión”, dicen en la Casa Gris “Ella es una administradora eficiente y transparente, pero tiene un manejo burocrático que juega en contra de la gestión”, dicen en la Casa Gris
“Es un ministerio en el que no podés estar débil. Y no podés pisar los fondos, porque necesitás recursos todo el tiempo, se nota en la acción policial en la calle”, alerta una persona que conoce las entrañas del ministerio más difícil de domar.
No es el único área donde el férreo control de cómo se gastan los recursos conspira contra la eficacia. Pero en Seguridad las intrigas palaciegas y las fricciones se pagan literalmente con sangre.
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En este marco, es difícil conseguir reemplazantes. Con la gestión en tiempo de descuento y cada vez menos margen para lograr resultados, escasean los candidatos que generen confianza y que quieran poner capital político en una operación de alto riesgo. En el caso de la secretaría administrativa, que conozcan cómo se pone en marcha la compleja y pesada maquinaria del Estado. Demasiados requisitos.
En los pasillos de la gobernación estiman que pronto -días, a más tardar pocas semanas- se resolverá el conflicto. Quieren generar una salida ordenada. Sin vencedores ni vencidos.
En este marco, el camino del presupuesto 2023 parece allanado. La paz con el Senado dio sus frutos y el proyecto se aprobó por unanimidad. Tanto en la Casa Gris como en la Legislatura creen que a diferencia de lo que sucedió en 2021 el trámite no se dilatará hasta el verano. Habrá retoques en Diputados pero la ley de leyes tendrá sanción definitiva antes de que comience el año electoral.
Siempre y cuando el procedimiento para designar a los jefes de los fiscales no empioje la negociación política del presupuesto.
En el peronismo legislativo advierten que si se tensa el proceso del MPA el acuerdo por la ley de gastos será más caro, pero en la casa de gobierno son más optimistas: confían en que después de la reunión que mantuvo esta semana Arena con los legisladores por las futuras vacantes judiciales se logró encapsular el tema y que transite por su propio carril.
Las diferencias de criterios en el peronismo santafesino son un juego infantil al lado de la interna a cielo abierto en el Frente de Todos.
La semana del 17 de octubre mostró a un peronismo balcanizado, enfrascado en una disputa fratricida. Y no hay mariscal Tito que ordene desde arriba.
https://twitter.com/MovimientoEvita/status/1583493637253783552
A diferencia de lo que sucedió en la ex Yugoslavia y en otros momentos del peronismo, las diferencias no se dirimen a los tiros sino con capturas de pantalla y emojis, como hicieron en los últimos días La Cámpora y el Movimiento Evita. Un salto civilizatorio.
Mientras la inflación continúa su curso implacable, el presidente y la vocera convirtieron una acusación de un participante de un programa de televisión, que había pasado por debajo del radar, en un tema nacional.
“Hay que dejar de hacer vedettismo y ponerse en el lugar de la gente”, plantea un dirigente peronista que trajina la autopista que une a Rosario con Buenos Aires.
Esta semana, el Indec difundió algunos datos que grafican las dificultades de este peronismo astillado para recuperar competitividad electoral.
Las canastas de consumo que trazan la línea de pobreza e indigencia -128 mil pesos y 56 mil pesos respectivamente para una familia de dos adultos y dos niños- aumentaron en septiembre 7,1%, un punto porcentual más que la inflación.
Es otro golpe directo a la base de apoyos del kirchnerismo en una sociedad que se latinoamericaniza.
Entre 2016 y 2021 la porción de los salarios en la torta del valor agregado se redujo del 51,8% al 43,9% y en el segundo trimestre de 2022 fue 41,7%. Entre abril y junio la informalidad trepó y alcanzó a 5,4 millones de asalariados no registrados. Una cifra récord que marca una reforma laboral de hecho, que no necesita pasar por el Congreso o que cambie el gobierno para materializarse.