Treinta años después llegó la hora de la despedida, con la previa en un Luna Park repleto en abril pasado. Allí, hubo figuras del espectáculo que aplaudieron de pie, como Mirtha Legrand y Florencia de la V.
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Juan Rodó, el intérprete original del musical, junto a Scaglione.
El elenco que llegará a Rosario está conformado por parte del original de 1991: Juan Rodó como Drácula, Cecilia Milone como Mina, Laura Silva es Nani y Pehuén Naranjo en el papel de Van Helsing. Por su parte, Mariano Taccagni encarna a Jonathan, y el crédito local Josefina Scaglione, como Lucy. Scaglione, además, interpretó a Mina en el año 2016, siendo la única actriz en llevar adelante ambos roles protagónicos femeninos de Drácula.
En diálogo con Escenario, la actriz y cantante de 34 años repasa su carrera, que la llevó de estudiar comedia musical en Rosario a la calle Broadway en Nueva York. Además, es la flamante mamá de Imanol, pronto a cumplir un año de vida.
¿Qué significa “Drácula” en tu vida y tu carrera?
”Drácula” significa el inicio, la inspiración. Significa adolescencia y significa identidad, porque “Drácula” es nuestro musical, es el musical argentino. No es importado, es una creación nuestra que marcó un antes y un después, y lo sigue siendo. Hicimos estos Luna Park explotados, de alguna manera “Drácula” es magia.
Después de treinta años, ¿por qué te parece que sigue vigente?
La historia sigue siendo muy atractiva. Además porque “Drácula”, más allá de que es la versión de Pepe Cibrián y no la original de Bram Stoker, sigue siendo un personaje apasionante. Y Mina y Lucy también, los personajes que giran alrededor de Drácula. La historia tiene mucha potencia pero también su música, todos nos acordamos de las canciones de Drácula. Es muy pegadiza, es una partitura muy hermosa y también ahí hay un gran crédito. Y el hecho de que se estrenó hace treinta años en el Luna Park fue algo tan épico y un hecho tan único, que quedó marcada la obra para la historia. Tuvo un inicio tan tremendo, las cosas nunca pararon. La obra tiene un envión propio, tiene un alma muy potente.
¿Qué características encontrás tanto en el personaje de Mina como en el de Lucy?
Fui Mina a los 25 años y ahora me llamaron para hacer de Lucy, quien es la poseída, la que sufre más. Tiene una partitura y una parte teatral más intensa, si bien más corta porque todo el primer acto es casi de Lucy, implica mucho rendimiento vocal, es súper agitado. Es un personaje maravilloso. Yo obviamente me quedo con Lucy, pero porque es el presente, me gusta lo que estoy haciendo ahora. No suelo ser muy nostálgica con el pasado, y hoy tengo todo para darle a Lucy, así como en su momento fue con Mina. Además, es interesante el dato de que fui la única actriz en los treinta años de Drácula que protagonizó a ambos personajes. Pepe me lo dijo el otro día y ¡eso es muy lindo! Mina es de alguna manera un personaje más aplomado, ella es más tranquila y su transformación ocurre más lenta, pero tiene una explosión final increíble, va en in crescendo. Mina es muy determinada, tiene valores muy altos, Lucy en cambio es una explosión todo el tiempo. Ella entra en el escenario y ya le están pasando cosas, su personaje es muy vertiginoso. Lucy llega a visitar a su amiga Mina, porque se va a casar, y cuando queda sola en el cuarto siente la primera premonición, es un personaje perturbado. Me da espacio para jugar con una locura y un borde que pocos personajes te lo permiten, es súper rico. Junto con Drácula, los tres personajes tienen muchísimo protagonismo y participación, es muy parejo y creo que Pepe fue revolucionario, les dio un lugar preponderante a estos dos personajes femeninos, que encarnan distintas cosas. Y eso está muy bueno.
¿Cómo fue el reencuentro con tus compañeros de Drácula después de tantos años?
Fue muy lindo. El Luna Park fue muy importante, para poder desplegar todo lo que tenía para darle y tengo para darle a la obra. Fue muy lindo el encuentro entre colegas, y trabajar con este nivel de entrega y profesionalismo, fue muy lindo sentir esa paridad.
Y entre el público estuvieron figuras importantes del espectáculo?
Si, estuvieron por ejemplo Mirtha Legrand, que es muy amorosa conmigo, siempre reconoce mi trabajo. Paola Krum también fue invitada, ella es la Lucy original y cruzamos hermosas palabras. Es una dulzura de persona y una divinísima actriz. Mis compañeros de elenco tanto Juan Rodó como Cecilia Milone, son personas divinas y artistas muy sensibles. Fue un lujo enorme. Y a Juan se lo comió el personaje (risas) Está cada vez más joven, cada vez más lindo, le dije que se volvió Drácula. Juan es un corazón de persona, súper profesional, nos conocemos desde hace muchos años, fue maestro mío cuando yo tenía doce o trece años, que tomé clases con él. Fue hermoso reencontrarnos como colegas y la oportunidad de transcurrir con él ambos personajes de la obra, Lucy y Mina. Por otro lado, con Pepe (Cibrián) fue siempre una relación con mucho humor, con mucha confianza y de mucho respeto. Siempre le interesó mi recorrido. Son pequeños sueños cumplidos poder trabajar con gente tan talentosa, que fui siguiendo desde chica.
¿Qué pensás que tienen los musicales que atraen tanto al público?
Los musicales tienen la particularidad única de ser una expresión que integra todo. Ahí se da su atractivo. El musical está siempre vigente, siempre sorprende y se sigue transformando, como “West Side Story”, “El fantasma de la Opera” o “La novicia rebelde”. Pero después vino una oleada de musicales más contemporáneos, por decir de alguna manera, porque son difíciles de definir. Algo así como “La la land”, “Hamilton”, que tienen un lenguaje más moderno, más aggiornado. Tiene todo: escenas, canciones, danza, tal vez ensamblado en una manera más fluida. Los musicales de antes tenían bloques muy definidos, y ahora hay una tendencia a buscar una unidad. Como espectadora me gusta observar eso. Es un género que siempre me ha gustado mucho. En mi caso, entrené danza, canto y actuación, pero siempre me incliné hacia el canto. Mis personajes van siempre por mi destreza vocal o la actuación. El baile es secundario. Pero hay musicales que requieren de bailarines de primerísima línea, y que también canten. A Glenn Close, por ejemplo, se la relaciona con la tremenda actriz dramática que es, pero cuando la ves en un musical, ¡abre la boca y no lo podés creer! Hay algo del musical que te da la oportunidad de conocer a los artistas en su máxima expresión.
Luego de tu paso por Nueva York, ¿las exigencias a la hora de actuar son las mismas?
Cuando interpreté a Maria en “West Side Story” en Nueva York puedo decir que llegué al máximo que podía dar en ese momento. Pasa que yo siempre estoy al máximo de lo que puedo dar. Hoy estoy al máximo de lo que puedo dar, porque si no, queda como que mi paso por Nueva York fue el máximo de lo máximo y no es así. Depende de cada momento. El máximo de lo que puedo dar lo acabo de dar en el Luna Park con “Drácula”. Hoy, con 34 años, puedo decir que tengo todo un recorrido encima que no tenía a los 21 cuando interpreté a María. Me premiaron, me nominaron a los Tony (los galardones otorgados a los logros teatrales de Broadway en Nueva York), pero el recorrido hace al artista.
El año pasado lanzaste canciones propias. ¿Qué otra Josefina queda después de “Drácula”?
La otra Josefina es tan parte de esta Josefina que está en el Luna Park ahora. Estuve haciendo “Happyland” con Alfredo Arias y con un elenco de lujo. Estoy grabando canciones propias, que espero presentar el 27 de agosto, falta, pero ya tengo la fecha guardada. La música es un espacio que va fluyendo al mismo tiempo que todo lo que voy haciendo, ejerciendo la creatividad, dándole lugar a la música y a mi música, a mis canciones y a mi parte de artista que es música. Toco la guitarra, estudio, la música me acompañó desde muy chica. Hay también algunos proyectos audiovisuales. Siempre están las ganas de hacer cine. Vamos a ver por dónde va la cosa.
A todo eso sumale el desafío de la maternidad?
Si, casi un año de Imanol, que está ya caminando y es una cosa de locos. Pasamos meses de no dormir, entre el apego y los cólicos. Ahora estamos mejor, pero al final del día hay algo que sucede que es bastante decir, un cliché: que cuando te sonríen los hijos te morís de amor. Todo cobra sentido y es lo más hermoso. Además, dejé de ser tan importante para mí, o hacerme problema por cualquier cosa desde que Imanol nació.
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Juan Rodó y Cecilia Milone como Mina.
¿Qué expectativas le ponés a esta fecha de “Drácula” en Rosario?
Es la única función en la que voy a participar, ellos están en una gira muy extensa y yo no me quería perder de hacer aunque sea una función en mi ciudad. Siento mucho vértigo porque es lo primero que hago en Rosario desde que me fui de muy chica. Volví pocas veces, recuerdo hacer “Peter Pan”, pero esta vuelta es muy especial, me agarra en un momento de mi vida personal de mucha intensidad y mucha alegría. Además, ¡somos tantos los rosarinos y rosarinas que fuimos a ver “Drácula” cuando éramos chicos! Y la sensación de compartir a Lucy con mi gente, re cebada estoy. Con mis amigas de la escuela, del teatro. Compartir un poco de todo lo que he logrado es muy gratificante, tener esta oportunidad me pone muy contenta y agradecida.
¿Qué les dirías a quienes estudian comedia musical o teatro y están en sus comienzos?
Les diría que sigan su corazón. Si hay vocación no hay que dudar de eso. Y seguir jugando, conservar el espíritu lúdico que tiene el arte, esa es la esencia. Siento que cuando salgo a hacer de Lucy salgo con toda mi formación y mi entrenamiento pero también salgo a jugar como si fuera el patio de mi casa. Lo que es importante es mantener esto vivo, ese espacio de juego, y la confianza en uno mismo. Mantener esa conexión con la parte lúdica de esta hermosa carrera.