A pesar de haberse aprobado el matrimonio igualitario hace 14 años y con cientos de casos como prueba, el caso de Tagliani interpela a quienes hacen foco en las familias tradicionales. Sin embargo, Bonelli y el Ruaga se desentienden del debate: “No hay diferencias entre proyectos adoptivos. De hecho, tenemos muchos niños en vinculación con matrimonios igualitarios y hasta hombres o mujeres solos. Vos podés inscribirte como matrimonio tradicional o igualitario, también por unión convivencial o como persona sola”.
Si bien la funcionaria reconoció “resquemores” en algunos juzgados, aseguró que “la mayoría” no los tiene: “Es mentira que tenés que estar en pareja para adoptar, tampoco es más fácil. Si vos te inscribís y tu disponibilidad adoptiva es de 8 a 12 años, tu adopción puede ser más rápida que la de un proyecto en busca de 0 a 4”, apuntó la abogada y mediadora.
“Tenemos muchos aspirantes de matrimonios igualitarios y pequeños felices de haberse vinculado”, esgrimió la funcionaria.
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Lizy Tagliani mostró la primera foto con su hijo
El trámite para adoptar en Santa Fe
Los potenciales aspirantes tienen cuatro oportunidades al año para inscribirse al Ruaga. El primer formulario es online y dos semanas después se realiza el “encuentro obligatorio informativo” a través de una videollamada, tras este paso, y en el lapso de 60 días, se debe presentar la documentación necesaria, la disponibilidad adoptiva (franja etaria del niño o niña a aceptar), admitir o no grupo de hermanos o menores con enfermedades preexistentes, entre otros puntos. “Eso queda a criterio de cada aspirante. Pasada esa etapa, se te asigna un número y a partir de ahí comienza las entrevistas presenciales que pueden demorar hasta cuatro semanas”, comentó Bonelli.
“A partir de allí los equipos interdisciplinarios elaboran un informe fundado de admisión o rechazo”, manifestó la directora. De todas formas, cada proyecto adoptivo, es decir los aspirantes, pueden recurrir ese informe o cumplimentar con los requerimientos necesarios. En caso la negativa definitiva, ese legajo queda fuera del registro durante un año calendario y los equipos del Ruaga asisten a esas familias ofreciéndole alternativas: “Puede ser que no te vean con la seguridad necesaria, entonces te ofrecen talleres o información para revertir la situación en el próximo llamado”, expresó.
Cada dos años el Registro Único de Aspirantes a Guarda con fines Adoptivos solicita a los proyectos adoptivos reinscribirse, permitiéndole cambiar la solicitud y sus características.
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Con el visto bueno, el proyecto adoptivo ingresa al sistema santafesino y nacional, ya que el registro local está inscripto en la Red Federal del país. Cabe destacar que las familias tienen prioridad en casos de menores de la misma jurisdicción y se llega a la estructura nacional “cuando se agotan las instancias en Santa Fe”.
El paso siguiente coincide con la decisión de un juez en decretar la situación de adoptabilidad de un niño o adolescente. La Justicia, contó Bonelli, solicita al menos tres legajos al Ruaga, o al registro de cada provincia, y analiza. Si no se logra conectar a un menor con un aspirante de la misma provincia, se solicita la colaboración a la red nacional. La abogada también marcó situaciones “excepcionales” donde los juzgados sugieren que el infante sea adoptado en otra provincia.
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Allí el trabajo de esta área es empalmar a las familias aspirantes con los informes de la Secretaría de Niñez, a cargo de la contención de los menores judicializados. Antes de enviar los proyectos adoptivos a la Justicia, cada familia atraviesa “una entrevista de despeje, donde se le ofrece detalles y se ratifica la decisión”, explicó Bonelli.
“Esto se hace porque hay familias que en la espera logran un tratamiento de fertilidad o pierden el trabajo, por ejemplo, en ese caso el legajo pasa a ‘transitoriamente no disponible’, pero la mayoría acepta”, aseguró la directora del Ruaga.
De los papeles al vínculo
La Justicia, tras analizar los legajos, cita a los potenciales padres adoptivos, designa a uno de los legajos y comienza el tan ansiado proceso de vinculación, tal como sucede en el caso de Tagliani y Nebot.
En función de lo decidido, el Ruaga y la Secretaría de Niñez arman un plan para la concreta conexión, con la aprobación del juzgado mediante.
Cada proceso de vinculación confió Bonelli, varían en el tiempo de acuerdo con la edad y la posición donde se encuentran los niños: “No es lo mismo una vinculación de un bebé de nueve meses, que puede ser dos o tres encuentros, como una a los ocho o nueve años, que te lleva un poco más de tiempo porque se integra en un nuevo hogar donde puede haber hijos biológicos del aspirante, eso puede demorar hasta seis meses”. En concreto, esta etapa son encuentros puntuales entre mayores y niños, combinando rutinas y espacios personales. Se empieza a formar una familia.
El momento de la adopción definitiva
Con los informes de vinculación, Santa Fe solicita la guarda preadoptiva. Las dependencias del gobierno provincial se corren del caso, le dan paso a la Justicia y en máximo seis meses se debe solicitar la adopción plena, aunque puede haber escollos. “Muchas veces, cuando pasa ese lapso de los juzgados, nos comunican que los aspirantes aún no la han solicitado. Uno de los motivos por el cual no se solicita normalmente la adopción es el costo del juicio. Son trámites caros”, reveló Bonelli.
Cada juicio para lograr la adopción definitiva ronda los seis JUS, es decir, alrededor de 500 mil pesos, sin contar sellados y otras cargas.
“No es inalcanzable, pero muchas veces no se dispone de esa suma. En esos casos se otorga un tiempo de gracia, hay juzgados que ofician de gratuidad o ponen abogados del colegio local. Se trata de buscar alguna alternativa para abaratar un poco los costos”, expresó la directora del Ruaga.
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Las adopciones en Santa Fe hoy
En lo que va del año, el registro lleva más de 70 procesos de adopción, además otros cinco casos que no lograron concretarse las vinculaciones. No son públicos los datos de cuántos menores buscan una familia debido a su situación judicial.
Sin embargo, el Ruaga sí tiene a disposición la cantidad de niños en “convocatoria pública”, es decir, el paso siguiente si el juez no logra dar con un aspirante. En este caso, son 75 menores santafesinos de entre 8 y 17 años, dentro de la Red Nacional.
“Siempre buscan muy pequeños, desconociendo que a los diez años se puede dar amor de la misma forma”, suscribió la abogada.
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Bonelli, en este punto, valoró las búsquedas internas del Ruaga (el paso previo a la convocatoria pública) contactando a las familias habilitadas, a pesar de diferencias en la disponibilidad adoptiva: “Los aspirantes reciben un email, y por más que tu disponibilidad sea de 0 a 3 años, le explicamos el caso de un niño de 6 años. En muchas oportunidades funcionó”.
Sobre este trabajo recordó unos aspirantes con disponibilidad de recibir hasta tres, sin embargo, la oportunidad apareció con un grupo de cuatro hermanos y gracias al trabajo del Ruaga repensaron su disponibilidad y aceptaron a todos.
En Santa Fe, actualmente hay 200 aspirantes activos admitidos. El 90% de este grupo tiene una disponibilidad adoptiva de 0 a 8 años, el 10% de 9 a 12 años y, como una problemática que se extiende a lo largo del país, no hay aspirantes para mayores de 13 años. Tras cumplirse 18 años, los adolescentes tienen libertad de acción.
La composición del grupo de aspirantes se divide en aspirantes mayores de 40 años (60%), menores de 40 años (30%) y personas solteras menores de 40 años (10%). De estos datos se desprende una particularidad: sólo hay dos varones menores de 40 años activos.