La halconización del PRO ante la amenaza de suba de retenciones conocida el domingo, sustrayendo el apoyo mañana en el Senado para la aprobación del acuerdo con el FMI, duró muy poco. JxC garantizará los dos tercios para su tratamiento sobre tablas. Es más, Mauricio Macri sabía que este conato de rebeldía iba a aparecer y desaparecer cual estrella fugaz. ¿Por qué? La visita al domicilio del expresidente de parte del embajador de Estados Unidos en Argentina tuvo un claro mensaje: “El gobierno de mi país vería con agrado la aprobación del acuerdo de facilidades extendidas”.
Por su parte el oficialismo –aquí cabe la pregunta y sin ironía ¿oficialismo?– protagonizado por la presidenta del Senado Cristina de Kirchner, a través del senador José Mayans, el lunes dejó en libertad de acción la decisión del voto de acompañamiento o negativa de sus integrantes, a cambio de mantener la unidad del bloque. Al cierre de este análisis senadores del oficialismo creían que los votos positivos serían 50. Si bien la fractura expuesta dentro de la coalición gobernante es visible, nada impide que la convivencia continúe, ampliando aquel límite de la unidad en la diversidad hasta la incompatibilidad por sospechas, traiciones que sin embargo parecen no romper con el concepto de unidad.
Tras la aprobación final, se espera el anuncio de las políticas que acompañarán este acuerdo. Según lo poco que ha trascendido, fuentes cercanas a Presidencia indican que habría un alineamiento tras la figura de Martín Guzmán, quien se apoyaría en los ministros Kulfas, Domínguez y Moroni. El 4,7% de inflación de febrero, el cual sería el piso de marzo, lleva al presidente a echar mano a viejas recetas como precios máximos, ampliar los precios cuidados, fideicomisos para estabilizar los precios de la harina de trigo, y fijar precios topes para verduras y frutas. A lo que se sumó la carne, donde se fijarían nuevos valores para los siete cortes teniendo en cuenta que el consorcio de frigoríficos exportadores ABC amaga con salirse del convenio. Tener el 15% de inflación en el primer trimestre es demoledor para la ciudadanía argentina y su ánimo para con el gobierno. Teniendo en cuenta además, que el 70% de la economía argentina se basa en el consumo.
A propósito del acuerdo, es muy interesante el trabajo que acerca el Centro de Análisis Económico Equilibra dirigido por Martín Rapetti, donde plantea que la guerra Rusia-Ucrania le juega una mala pasada a este acuerdo. El conflicto generó un brusco aumento de precios en alimentos y energía. Esto afecta positivamente a la Argentina en el mediano plazo por su potencialidad en alimentos y energía. Pero en el corto plazo entiende el equipo de Rapetti que el impacto será negativo. Infiere que las metas acordadas tienen poca probabilidad de cumplirse. Si esto es así, el gobierno y el FMI deberán readaptar el programa en: a) medidas y políticas, b) plazos para las metas y/o c) las propias metas. Será materia de negociación.
A las tensiones externas originadas por el conflicto bélico hay que sumarles en este caso las tensiones internas de la coalición gobernante.
El interior tiene mucho que decirle al gobierno centralista. El propio gobernador Perotti al cierre de este análisis estaba reunido con el presidente Fernández, para analizar no solo la deuda de nación con la provincia, la importancia de cubrir los cargos de la Justicia federal, sino cómo impulsar el mayor programa de producción de trigo de nuestra historia, alentando a los productores a sembrar dada la ya notoria demanda internacional. En este aspecto faltan cincuenta días para la siembra del trigo, y según el ministro Costamagna “estamos a tiempo de producir un contrato social entre productores y el gobierno”. Agrega un dato sobre el incremento de costos de fertilizantes, especialmente la urea: en la campaña anterior, un kilo se solventaba con dos kilos de trigo, hoy con cuatro kilos. No obstante queda claro que, por los mil millones de pesos de créditos solicitados a través del programa Santa Fe de Pie en Expoagro para compra de maquinaria agrícola, los productores apuestan a la inversión.
La política es muy dinámica, como la realidad, y sucede que a veces las motivaciones son distintas. El andamiaje de la maquinaria electoral santafesina está en marcha. El viernes el radicalismo concretará una lista de unidad donde se dará sus autoridades provinciales y departamentales. Tras dos años bajo la conducción de Carlos Fascendini y una mesa con los principales dirigentes, cree el senador Felipe Michlig que quedará consolidada la unidad: “Es el principal aporte para el sostén del andamiaje del futuro Frente de Frentes”. No se priva de decir que su candidato a gobernador es Maximiliano Pullaro. En la vereda de enfrente hay otro candidato firme: se trata de Leandro Busatto, impulsado por Agustín Rossi. Hay dos precandidatos que ya han dado el sí.