El 24 de marzo de 1976 la dictadura militar, civil y eclesiástica depuso los cimientos de la democracia, y la posibilidad de un proyecto nacional, popular y emancipador que, en aquellos tiempos, bajo una multiplicidad de sujetos políticos, buscaba una patria más justa, libre y soberana.
El Estado desplegó los tentáculos del terror, ejerció violencias visibles y clandestinas abriendo una fractura sangrienta, material y simbólica en nuestro cuerpo social dejando para siempre nuestras venas abiertas. Sin embargo, el trágico abanico que conformó el genocidio, la desaparición forzada y la impunidad en la Argentina, alumbro desde las entrañas del dolor, la lucha por la Memoria, por la Verdad y la Justicia.
En esa escena represiva un gran linaje de Mujeres-Madres con su carne doliente y un pañal anudado en el cuello, salió a la calle para buscar desesperadamente a sus hijos e hijas y exigir que vuelvan con vida. Con la ardiente paciencia de su amor, su lucha las transformó en sujeto histórico que amalgamo el gran movimiento de derechos humanos en la Argentina, convirtiéndose en ejemplo mundial. Gloria en zapatillas (como dice la canción) que sigue marchando cada 24 de marzo como ritual de evocación, conmemoración y lucha.
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Edición de La Capital el 24 de marzo de 1976 en su título principal informa el final de la democracia y comienzo del oprobio.
Fuente: Archivo La Capital
Este año celebramos los 40 años de la democracia que supimos conseguir en 1983. Entre el devenir histórico y la singularidad de nuestros tiempos, podemos afirmar que el movimiento de derechos humanos ha impactado en la vitalidad de nuestra democracia a través de su gesta. Pero sin dudas, la marcha del 24 de marzo es una épica de la manifestación física- colectiva, una demostración afectiva y política del encuentro público en las calles. La ocupación de lugares comunes por cuerpos expresivos que cargan ideas, denotan poder emocional y comunicativo, sintetizando consignas históricas y contemporáneas.
Esa narrativa de la marcha del 24 escribe otra biografía que se opone al discurso negacionista. “La banalidad del mal” opera sobre las representaciones sociales, tergiversa sentidos y subvierte banderas. Niega y cancela que en los años de plomo hubo 30 mil personas detenidas desaparecidas, aclarando que la comunidad travesti-trans denuncia 30.400.
El negacionismo relativiza o minimiza que se perpetraron secuestros, asesinatos, torturas en centros clandestinos de detención, apropiación de recién nacidos y exilios forzados de miles de argentinos/as.
Hay una maquinaria eficiente de construir olvidos, odios y miedos primarios en torno a los proyectos nacionales, populares y soberanos. Basta una rápida mirada por nuestra región, para ver lo que nos sucedió con el inicio del proyecto civilizatorio neoliberal de la mano de las dictaduras cívico-militares en América Latina en los años 70’. Ese legado sigue vigente a través de proyectos conservadores que pugnan con fuerza en términos económicos, políticos y culturales.
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Los dictadores saludan al pueblo argentino por el triunfo en el Mundial Juvenil de Fútbol, Japón 1979.
Fuente: Archivo Télam
El 24M repone la memoria. La memoria es un puente que rompe el artificio lineal entre el presente, el pasado y el futuro. Tal como sostiene Elizabeth Jelin, se puede decir que el presente le reclama eventos al pasado para su transformación. Convocamos lo sucedido desde el presente, reivindicamos y condenamos lo que se recuerda colectivamente; mientras la memoria actúa en términos simbólicos y subjetivos disputando el sentido de la historia.
La fuerza épica del 24 de marzo está basada en esa territorialidad política que los cuerpos manifestantes provocan y condensan en el espacio público.
Pilar Calveiro nos ayuda a pensar, y nos dice que las sociedades guardan memoria de lo sucedido de distintas maneras. Puede haber memorias acalladas y que sin embargo permanecen e irrumpen de maneras imprevisibles. Pero también hay actos abiertos de memoria como ejercicio intencional, que se orienta por la avidez de justicia y la decisión consciente de no olvidar. La memoria se inscribe en la piel. Sin embargo –según sostiene la politóloga mencionada- lejos de quedar fijada en una marca, la cualidad de la memoria reside en su capacidad de trascender para convertirse en algo transmisible, comunicable, que se puede compartir, pasar y, agrego, volver a habitar.
La expresión “Nunca Más” configura futuro. La mayoría del pueblo argentino decidió no volver al horror el genocidio que nos dejó una generación diezmada, y largas y nefastas consecuencias en las tramas familiares que muchas permanecen rotas e inconclusas.
Esa ronda infinita de nuestras Madres, de nuestras Abuelas, de los Hijos, las Hijas, de Familiares, Ex presos/as, Sobrevivientes, Exiliados/as y Nietes, cobra extraordinaria potencia cuando se multiplica entre otros actores y actoras, encontrando su punto mayor expresión en la marcha.
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Juicio por el plan sistemático de robo de bebes: "Devuelvan a los chicos".
Fuente: Luciano Thieberger / Archivo agencia DYN
El 24 de marzo sostiene el legado histórico, mientras (re)actualiza la denuncia de todas las formas opresivas que violentan los derechos humanos, al tiempo que exige reparación, dignidad y soberanía para nuestros cuerpos individuales y sociales.
Para finalizar, debo confesar que mientras escribía estas líneas me rodeaba una poesía del gran Mario Benedetti, seguramente muy conocida por Ustedes: “Por qué cantamos”. Lo cierto es que sin el permiso necesario y, de manera casi atrevida, tomo algunos de sus versos y cambio la pregunta del poeta: ¿Por qué marchamos?
(…) Usted
Preguntará por qué marchamos
Marchamos porque llueve sobre el surco
Y somos militantes de la vida
Y porque no queremos ni debemos dejar que la canción (marcha) se haga ceniza
Marchamos porque el grito no es bastante
Y no es bastante el llanto ni la bronca
Marchamos porque creemos en la gente
Y porque venceremos la derrota
Marchamos porque el sol nos reconoce
Y porque el campo huele a primavera
Y porque en este tallo en aquel fruto
Cada pregunta tiene su respuesta.
(*) Paula Contino es docente de la Facultad de Ciencia Política y RRII (FCPolit) y secretaria de Derechos Humanos de la Universidad de Rosario, …
Juan Carlos Baglietto Por que cantamos