La investigación sobre la denuncia del policía que baleó a su esposa en Santa Fe llegó este viernes a una nueva instancia. Fuentes oficiales confirmaron la muerte de la mujer después de más de un mes y medio de tratamiento médico por las graves lesiones que sufrió en la capital provincial.
Estela González falleció en el Hospital Iturraspe, el mismo centro de salud donde fue atendida después del ataque de César Muga. Según los testimonios y la evidencia analizada por el Ministerio Público de la Acusación (MPA), el suboficial le disparó cuatro veces con el arma reglamentaria mientras estaban dentro de su vivienda.
El uniformado y la víctima compartían una casa ubicada sobre Europa al 8700, en el barrio Nueva Esperanza. Ante la denuncia y la intervención de las hijas de la pareja en la zona norte de la ciudad, el imputado se atrincheró en el domicilio durante varias horas hasta que fue reducido por un operativo de otros miembros de las fuerzas de seguridad provinciales.
¿Qué le pasó a la mujer baleada?
La mujer de 53 años estaba alojada la unidad de cuidados críticos del hospital desde el primero de agosto. Dada la gravedad de su estado de salud, requería asistencia respiratoria mecánica y estaba bajo tratamiento antibiótico por complicaciones derivadas de algunas lesiones.
González fue atendida en el quirófano dos veces durante los 50 días de su internación. La primera cirugía fue inmediatamente posterior al ataque y la otra se realizó unos días después para cerrar las heridas en la zona del abdomen.
>> Leer más: Piden evaluación psicológica del policía santafesino imputado por intento de femicidio
Si bien en las últimas semanas había mostrado ciertas señales de evolución, la paciente siempre estuvo en estado delicado y con pronóstico reservado. A partir del deceso, la Fiscalía Regional Primera pedirá la recalificación de la causa para imputar a Muga por femicidio en grado consumado.
Un policía atrincherado en Santa Fe
Los investigadores constataron que el crimen de González ocurrió antes del amanecer. Alrededor de las 6.45 de la mañana del viernes primero de agosto, la policía recibió un llamado al 911 con un pedido de ayuda desde la casa de la víctima. Cuando fueron al domicilio, Muga ya le había disparado a su pareja y su hija de 16 años había sufrido un golpe en la cabeza.
Los vecinos del barrio trasladaron de urgencia a la mujer hasta el hospital antes de que el imputado se refugiara con su pistola reglamentaria dentro de la vivienda. El Grupo de Operaciones Especiales (GOE) logró frenar al agresor tras un procedimiento con escudos balísticos. A partir de este enfrentamiento, el suboficial también fue acusado por atentado y resistencia a la autoridad. Ambos delitos se consideran calificados porque es un funcionario público y estaba armado.