La muerte de Carlos Indio Solari volvió a poner en primer plano una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo. El histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota convivía desde hacía años con el Parkinson, un trastorno neurodegenerativo que él mismo hizo público durante un recital en Tandil en 2016.
Aquella noche sorprendió a sus seguidores al revelar el diagnóstico que hasta entonces había mantenido en reserva.
"El Parkinson me está pisando los talones", dijo ante miles de fanáticos.
Desde entonces, el músico habló en distintas oportunidades sobre los desafíos que implicaba convivir con la enfermedad, una patología que afecta principalmente el movimiento pero que también puede generar alteraciones cognitivas, emocionales y del sueño.
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Qué es el Parkinson
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa progresiva del sistema nervioso central. Se produce por la pérdida de neuronas encargadas de fabricar dopamina, una sustancia química esencial para coordinar los movimientos del cuerpo.
Como consecuencia, las personas afectadas pueden presentar temblores, lentitud para moverse, rigidez muscular, alteraciones del equilibrio y dificultades para caminar.
También pueden aparecer síntomas menos conocidos, como trastornos del sueño, depresión, ansiedad, pérdida del olfato o problemas cognitivos.
Aunque suele diagnosticarse después de los 60 años, existen casos de inicio temprano.
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Actualmente no tiene cura definitiva. Los tratamientos disponibles buscan controlar los síntomas, mejorar la calidad de vida y retrasar el avance de la enfermedad.
Una enfermedad en crecimiento
El Parkinson es una de las enfermedades neurológicas que más creció en las últimas décadas. Las estimaciones internacionales indican que para 2030 podría haber alrededor de 12 millones de personas afectadas en todo el mundo.
El envejecimiento de la población aparece como uno de los principales factores detrás de este aumento.
La investigación rosarina que abre una esperanza
Mientras los tratamientos actuales son fundamentalmente paliativos, un grupo de investigadores de Rosario trabaja en una línea que podría abrir nuevas posibilidades terapéuticas.
El equipo está liderado por Claudia Banchio, investigadora del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, Conicet-UNR), y estudia el potencial de los exosomas para proteger neuronas dañadas por enfermedades neurodegenerativas.
Los exosomas son pequeñas vesículas que las células utilizan para comunicarse entre sí. Transportan proteínas, lípidos y material genético que funcionan como mensajes biológicos.
Según los resultados publicados en la revista científica Scientific Reports, los exosomas lograron aumentar la supervivencia de neuronas afectadas por modelos experimentales de Parkinson y reducir procesos asociados al envejecimiento celular.
"Somos cautos, pero tenemos evidencia", señaló Banchio en diálogo con La Capital el año pasado.
Los investigadores observaron que los exosomas favorecen la diferenciación de células madre hacia neuronas y generan efectos neuroprotectores.
En laboratorio comprobaron que las neuronas sobreviven durante más tiempo y disminuyen el estrés oxidativo, uno de los mecanismos vinculados al deterioro neuronal.
Actualmente el equipo ya trabaja en modelos animales y busca financiamiento para avanzar hacia etapas preclínicas. El objetivo final es desarrollar tratamientos capaces de frenar o incluso revertir parte del daño neurológico asociado a enfermedades como el Parkinson.
El legado de una enfermedad visible
Cuando Solari anunció públicamente su diagnóstico en 2016, contribuyó a visibilizar una enfermedad que muchas veces permanece oculta.
A lo largo de los años siguió componiendo, grabando música y manteniendo contacto con sus seguidores a pesar de las limitaciones impuestas por el Parkinson.
Hoy, tras su muerte, su historia vuelve a poner el foco sobre una patología que afecta a millones de personas y sobre la necesidad de seguir impulsando investigaciones que permitan mejorar los tratamientos y, algún día, encontrar una cura.