El dolor crónico altera el desarrollo cotidiano de las personas, instalando el temor a la pérdida progresiva de la movilidad, y afecta por igual a pacientes jóvenes y adultos mayores. Cuando una molestia en la espalda, el cuello o las articulaciones se prolonga en el tiempo, el consumo aislado de calmantes o las sesiones esporádicas de masajes ya no ofrecen respuestas suficientes. Ahí, la intervención del médico fisiatra es clave: no solo para aliviar el síntoma inmediato, sino para identificar el origen del padecimiento mecánico y diseñar una recuperación sostenible.
El abordaje metabólico del tejido: terapias regenerativas y biomecánica
El médico fisiatra es un especialista en rehabilitación integral que interviene en áreas que van desde el tratamiento de secuelas neurológicas hasta la indicación de ayudas técnicas como sillas de ruedas o bastones. Dentro de ese campo, el tratamiento del dolor musculoesquelético evolucionó hacia terapias regenerativas mínimamente invasivas. El doctor Marcelo Gohlke, médico fisiatra de Grupo Oroño, explica que estas terapias consisten en colocar sustancias específicas en tejidos blandos —tendones, ligamentos y cartílagos— para generar una mínima irritación controlada. Ese estímulo provoca mayor flujo sanguíneo en la zona afectada, que transporta las sustancias reparadoras que el propio organismo genera para acelerar la curación natural.
Resolver el dolor crónico exige desactivar lo que en la práctica clínica se llama "factores de perpetuación". A diferencia de un esquema farmacológico convencional —como un antibiótico que se toma diez días—, la rehabilitación es un proceso sostenido en el tiempo. El doctor Gohlke señala que una contractura muscular aguda, de una o dos semanas, puede aliviarse con terapia manual o masajes, pero las afecciones crónicas exigen intervenir sobre sus causas: si la raíz del problema persiste, el dolor regresará y el paciente quedará dependiente de la asistencia kinesiológica continua.
El abordaje médico debe contemplar una primera etapa de rehabilitación y luego una transición hacia la actividad física controlada —deportiva, recreativa o enfocada en la salud musculoesquelética—. Esto es vital para quienes pasan largas jornadas frente a una computadora o realizan movimientos repetitivos en su trabajo o su deporte.
El verdadero origen del dolor: diagnóstico, tratamiento y prevención de lesiones
Uno de los mayores desafíos en el consultorio de fisiatría es combatir el impacto psicológico de diagnósticos como las hernias de disco, la artrosis o la fibromialgia, que suelen estar sobreestimados. El médico aporta un dato clave: si se hicieran resonancias magnéticas a cien personas sin dolor, alrededor del 80% presentaría hernias discales, cervicales o lumbares. Es decir, que una hernia aparezca en una imagen no significa que sea la causa real del dolor.
La imagen es una fotografía estática; el recurso más importante para el diagnóstico sigue siendo el examen físico. A través de la palpación y la evaluación del movimiento, el especialista determina cuánto tiene que ver esa estructura con el malestar del paciente, y a partir de ahí indica tratamientos conservadores para contener el desgaste de los tejidos. Si una cirugía resulta necesaria, este enfoque asegura que el organismo llegue a esa instancia en las mejores condiciones para una buena evolución postoperatoria.
El especialista aclara que el riesgo de la actividad física no está en las disciplinas en sí, sino en la falta de preparación previa. Someter al cuerpo a deportes de alto impacto y contacto —fútbol, rugby, hockey— sin una base de entrenamiento regular acelera la degeneración del cartílago y puede derivar en artrosis precoz. Esto se ve con frecuencia en los "deportistas de fin de semana": personas que no entrenan durante la semana pero exigen al cuerpo los fines de semana, exponiéndose a contracturas severas, desgarros, tendinopatías crónicas o lesiones de mayor gravedad.
Mantener un cuerpo funcional y libre de dolor requiere incorporar la consulta fisiátrica a los controles anuales de rutina, con la misma conciencia con que se hacen los chequeos cardiológicos o ginecológicos. Esta visita preventiva permite evaluar la columna, la postura y la pisada, y detectar a tiempo la necesidad de plantillas ortopédicas o la corrección de desbalances que, con el tiempo, derivan en lesiones como cefaleas o codo de tenista. Mantenerse en movimiento es fundamental: el reposo absoluto frente al dolor suele perjudicar a las articulaciones.
Para finalizar, el doctor Gohlke señala que este abordaje interdisciplinario, que combina terapias regenerativas, reeducación física y consulta preventiva, cuenta con la trayectoria y el respaldo de infraestructura de Grupo Oroño.
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