"La selección empezó mal, pero ahora la veo bien. Messi es un fenómeno, el mejor en su tiempo. No hay ningún otro país que tenga o probablemente vaya a tener dos monstruos como Maradona y Messi. Dos Mozart del fútbol". La metáfora no sale de boca de un músico sino del matemático rosarino Rodolfo Torres, ex rugbier de Gimnasia y Esgrima (GER), quien vive desde hace 37 años en Estados Unidos con su esposa, Estela Gavosto, también matemática y rosarina. Ambos hicieron la secundaria en el Politécnico, pero él es canalla y ella leprosa y el clásico ahora lo juegan en Riverside, California, a 9.500 kilómetros al norte del Gigante y del Coloso.
Conectado con Rosario a través de La Capital y como buen hincha de Central le dedicó unas palabras también a Ángel di María. "Del Fideo qué te puedo decir, es canalla y se le nota la garra que pone. Acabo de leer en diario que esta lesionado. ¡Qué tragedia sería si no puede jugar más este Mundial! Es un socio fantástico para Messi y se pone muchas veces el equipo al hombro, espero se recupere". Lo que Rodolfo tal vez no sepa es que unos 40 millones de argentinos comparten su deseo por estas horas, tengan la camiseta que tengan en este país.
Para el primer partido contra Arabia, se levantó poco antes de las 2 de la madrugada, hora que empezaba el partido allá. El segundo contra México lo vio en Portland, Oregón con su hijo Rodi, un futbolero fanático, de los que sufren. Su otro hijo se llama Juan Martín y es algo más calmo. El tercer partido contra Polonia lo vio en la oficina, trabajando, con camisa celeste y con "un solo ojo y con el televisor sin sonido".
"No tengo cábalas pero si no puedo ponerme la camiseta albiceleste con el 10, voy a la facultad con camisa blanca y corbata celeste", comenta desde su estudio en Estados Unidos, y adelanta que este sábado con Australia la "cancha" será su casa: con internet y WhatsApp permanentes, el titulado "Viejos Amigos", "GER 1960-1961" y "Primos Unidos del Sur", con amigos y familiares en el mundo, Argentina y Rosario, claro.
"Tengo algunos amigos de otros países que no nos escribimos mucho pero cada cuatro años cuando viene el Mundial seguro nos contactamos, para ponernos al día, pero también, para cargarnos y consolarnos. El Mundial es un fenómeno único", asegura, casi como un periodista deportivo más que como un profesor e investigador de la Universidad de California.
"De ahora en más cada partido es una final, espero que Argentina haga goles pronto en los partidos como en la Copa América, porque llegar a los penales es una lotería; si nos va bien creo que nos cruzaremos con Brasil antes de la final. De lo que vi hasta ahora Brasil me parece uno de los mejores equipos pero no le tengo miedo. Argentina-Brasil es un clásico y no se sabe quién va a ganar no importa como estén los equipos, es como el clásico Central-Newell's".
Crónica amorosa desde el secundario
"Con mi esposa Estela fuimos al mismo club y al glorioso Politécnico. Siempre fuimos amigos, a veces más, a veces menos. De allí a la misma universidad y ambos estudiamos Licenciatura en Matemática. El último año, finalmente nos pusimos de novios y con el comienzo de la democracia vinimos a Estados Unidos a hacer un doctorado en Matemática con miras de volver. Tras el primer año regresamos a la Argentina, pero para casamos y al final no volvimos como habíamos proyectado", contó Rodolfo.
Tanto él como Estela siguieron estudiando en Estados Unidos y al recibirse hicieron un posdoctorado, Estela en la Universidad Princeton y él en la de New York. Luego ambos cursaron otro en la Universidad de Michigan, cuando ya habían nacido sus hijos.
"Conseguimos trabajo de profesores asistentes en la Universidad de Kansas, en Lawrence", recordó Rodolfo, que hizo la primaria en la Riccheri, enfrente de lo que todavía era el "monumento al pozo" y hoy es la Maternidad Martin, y estudio inglés en Iatel, donde fue un estudiante destacado y silencioso. Siempre fue muy estudioso, le gustaba aprender y saber, pero más jugar al rugby en GER.
"Progresamos en nuestras carreras y ascendimos en nuestros cargos, obtuvimos el 'tenure' (cargo permanente de por vida como profesores), pero también otros cargos de gestión", siguió su relato sobre sus primeros paso en Estados Unidos, y detalló: "Estela fue vicedirectora del departamento de matemática por varios años y directora de varios programas a nivel de la universidad para apoyar a estudiantes de minorías y aumentar su representación en las ciencias. Y yo fui presidente del senado de profesores y luego vicerrector asociado para investigación, y finalmente vicerrector para investigación interino".
Rodolfo amplía su currículum al detallar que "también me hicieron Profesor Distinguido (nivel honorifico por encima de profesor titular)". ¿Qué tal?, aunque no se quedaron quietos.
En 2019 se mudaron a sus trabajos actuales en Riverside, Universidad de California (UCR), con un campus que parece la peatonal Córdoba, porque muchos hablan español; a una hora de la playa, la montaña, o el desierto, con ciudades grandes como Los Ángeles y San Diego cerca y "un sol como el de Rosario: en la misma latitud norte acá, que sur ahí", dice el profesor.
Los bizcochitos de grasa y las medialunas recién hechas
Trabaja en uno de los 10 campus de la UCR, el mayor sistema en EEUU y uno de los mejores. "Somos lo que se llama Research 1 (R1 univeristy) que es la designación de las universidades que tienen el mayor rango de desembolsos en investigación. Pero también somos una Hispanic Serving Insitution (institución al servicio de los Hispanos) que está determinado por el número de estudiantes de esa minoría enrolados en la universidad", explica Rodolfo y destaca que casi la mitad de los estudiantes donde trabaja son latinos-hispanos y la mayoría de pocos recursos económicos.
"Esta universidad hizo un gran trabajo en retenerlos y graduarlos, desde hace cuatro años (y desde que existe este ranking) somos la universidad publica numero uno en Estados Unidos en “movilidad social”, lo que trata de cuantificar el progreso económico de nuestros graduados".
Para quienes creen que un matemático solo trabaja con fórmulas para probar o refutar teorías, cabe la explicación de Rodolfo sobre su actividad que tiene mucho de gestión comercial.
"Mi trabajo es apoyar toda la actividad de investigación e innovación y también promover el desarrollo económico con la universidad insertándose en la región; mi oficina administra todos los fondos de investigación que recibe la universidad, estamos a cargo de la comercialización de nuestras tecnologías y la interacción con la industria. Y somos también responsables de todo lo que sea el cumplimiento de regulaciones para la investigación".
Pero ahora no solo está pensando en números sino en goles. Y en lo que extraña. "La familia y los amigos, encontrarse de casualidad y sentarse a tomar un café, el río, los bizcochitos de grasa y las medialunas recién hechas: acá no son tan buenas como las de allá". Y por supuesto, repite: Messi y Fideo.