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Preparan un proyecto orientado a hacer navegable el río Carcarañá

El senador Lifschitz apunta a abrir el cauce, de 240 kilómetros, al uso de barcazas. La navegabilidad haría que el valor del flete se redujera 25 veces respecto del de los camiones.

Sábado 17 de Noviembre de 2012

"Estamos haciendo los primeros trabajos en los estudios de prefactibilidad y recopilando toda la información y los antecedentes, que se remontan a principios del siglo pasado", indicó a LaCapital el senador provincial socialista por Rosario, Miguel Lifschitz, en referencia a su intención de promover un proyecto para tornar navegable todo el curso del río Carcarañá.

Fiel a su estilo, el senador del FAP fue cauto al hablar de su iniciativa y la caracterizó como un intento de reflotar proyectos. "Se trata de retomar ideas que circulan desde los comienzos del siglo XX, como los planteos que hacía quien es considerado el padre de la ingeniería argentina, el ingeniero Luis Huergo, que en un libro de 1905 que se puede consultar en la Biblioteca Argentina, ya hablaba de la necesidad de que el río Carcarañá fuera navegable para embarcaciones de bajo calado, lo que abarataría los costos de traslado de la producción".

El ex intendente rosarino ya había señalado en declaraciones radiales al programa "La barra de Casal", de FM La Red que "en principio, no aparece como una obra de gran magnitud, porque el río Carcarañá naturalmente ofrece, en líneas generales, buenas condiciones. Por ahí habrá que canalizar algunos tramos, rectificar el curso", explicó.

Lifschitz expresó luego a LaCapital que el cauce "podría ser perfectamente transitable para barcazas de un diseño diferente al de las que circulan por el Paraná. "Estas serían menores y el ancho del cauce no sería un problema. Posiblemente, se deberían hacer algunas rectificaciones del curso y obras de dragado y canalización, pero no olvidemos que en muchos ríos europeos, de un ancho igual o menor al Carcarañá, se utilizan barcazas más pequeñas y la circulación es muy intensa y sin inconvenientes.

"Además de las menciones de Huergo, hay numerosos pre proyectos y planes sobre navegabilidad y aprovechamiento que fueron presentados en distintas épocas y ante distintos estamentos gubernamentales como la provincia y la Nación. Uno de ellos, quizás el más reciente, fue impulsado conjuntamente por el Ministerio de Aguas y la Universidad Nacional del Litoral. Estoy retomando una idea que no es para nada nueva; el primer proyecto que encontramos sobre la posibilidad de reutilizar el canal del Carcarañá como vía navegable, proviene del ingeniero (Luis) Huergo, que fue el padre de la ingeniería en Argentina", señaló el senador.

Lifschitz recordó que Huergo es el autor de muchos de los grandes proyectos de infraestructura de la Argentina como rutas y represas hidroeléctricas.

El río Carcarañá —término de raíz guaraní que significaría "hijo de carancho" y refiere a una parcialidad de la nación avá-guaraní, los carcaráes, que poblaron la zona— es un cauce de 240 kilómetros que nace de la confluencia de los ríos cordobeses Tercero y Saladillo (este último, a su vez; nombre del cauce inferior del río Cuarto) y que atraviesa la provincia de Santa Fe de oeste a este para desembocar en el Coronda a la altura de Puerto Gaboto y, por este, en el Paraná en cercanías de Timbúes.

El río pasa por las cercanías de localidades como Inriville, Los Surgentes y Cruz Alta en la provincia de Córdoba, y por comunas y ciudades santafesinas como Arteaga, San José de la Esquina, Los Nogales, Arequito, Los Molinos, Casilda, Carcarañá, Correa, Pueblo Andino, Oliveros, Timbúes y Puerto Gaboto en una cuenca hídrica de 48.000 kilómetros cuadrados que cuenta con numerosos cursos menores que tributan en él, en una de las más importantes regiones generadoras de productos alimentarios primarios del mundo. Datos estos que enmarcan la trascendencia de un posible proyecto como el que se prepara.

"Lógicamente debemos tener en cuenta, en primer término, cuando comencemos a darle forma definitiva a esta idea, cuál será el nivel de inversiones y cuál el impacto ambiental. No es en absoluto un proyecto inviable y puede convertirse en un importante impulso a la economía de una gran región. Pensemos que el flete de mercancías por vía fluvial cuesta 10 veces menos que el ferroviario y 25 veces menos que el automotriz", concluyó Lifschitz.

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