Los trabajadores de ómnibus de larga distancia nucleados en la Unión Tranviarios
Automotor (UTA) cumplen desde ayer a las 17 "un paro total de actividades" frente a la falta de
acuerdo entre el gobierno y el campo, anunció el titular del gremio, Roberto Fernández, quien llamó
"a la reflexión" a las partes.
La medida, que se tomó en medio del fin de semana largo, fue resuelta para que
se solucione el conflicto y "se permita la libre circulación por las rutas del país". El secretario
de prensa de la organización, Mario Caligari, dijo que el paro seguirá "hasta nuevo aviso".
En la terminal de ómnibus de Rosario los inconvenientes comenzaron a verse antes
de las 17. Dos horas antes las empresas comenzaron a comunicar a los clientes la sorpresiva
suspensión de los viajes y que los pasajes emitidos podían ser canjeados por otros abiertos (sin
día ni horario) o bien que se devolvía el dinero en las ventanillas.
La primera reacción que surgió de la gente fue la queja airada frente a las
boleterías pero con los minutos la resignación se hizo visible en los rostros. Mientras tanto,
buena parte de los concurrentes optó por seguir las alternativas a través de los televisores del
hall central.
El paro de la UTA significa que gran parte del interior del país está aislado. Y
que muchos hijos, entre tanto, vean frustrado el deseo de saludar personalmente a sus padres en su
día.
Los viajes a Santa Fe y Buenos Aires fueron uno de los primeros en cancelarse en
la terminal rosarina; con los minutos, en cadena, se fueron sumando los restantes destinos y
totalidad de las líneas.
"No hay garantías". El secretario de prensa de la UTA nacional, Caligari, aclaró
que la medida de fuerza es "ante la falta de garantías para el cumplimiento del servicio del
autotransporte de larga distancia", y advirtió que "los viajes de ocho horas se transforman en
viajes de 24 horas".
"Tenemos muchísimas unidades en el país que están a mitad de camino que no
pueden llegar a destino, por eso adoptamos este cese de actividades y llamamos a la reflexión para
que el gobierno y el campo se sienten a arreglar", continuó Caligari y reiteró que la protesta
seguirá "hasta nuevo aviso".
Fernández manifestó la preocupación de su gremio por la falta de acuerdo en el
prolongado conflicto y dijo que "en estas circunstancias es imposible seguir trabajando".
Reconoció, además, el perjuicio que vienen sufriendo los usuarios de colectivos
de larga distancia como así también los trabajadores de esta actividad, que en los últimos días se
redujo el 50 por ciento.
El sindicalista reclamó a las partes que se sienten a dialogar para buscarle una
solución al tema y los llamó "a la reflexión".
"Es una vergüenza la falta de diálogo para arribar a la solución de este
conflicto. Necesitamos la pacificación", manifestó.
En la terminal de Retiro, en Buenos Aires, también se vivieron momentos
caóticos. Los gerentes de las líneas comenzaron después del mediodía a recibir llamados de decenas
de sus choferes reportando que varados en las rutas, con los nervios de punta.
Sobre el filo de las 15, Juan José Galeano, jefe de boleterías de Chevallier,
comunicó que no estaban saliendo desde Retiro los servicios previstos y que "todo el país está
intransitable".
"La gente que no tiene una necesidad imperiosa de viajar, es mejor que no lo
haga; el país está intransitable", señaló.