El jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, viajaron este viernes a Catamarca para reunirse con el gobernador local, Raúl Jalil, y su par Elías Suárez, de Santiago del Estero, y avanzar en una serie de acuerdos de infraestructura. La visita constituyó, además, una nueva señal política de la Casa Rosada hacia los mandatarios provinciales después de los últimos tropiezos legislativos del oficialismo.
El eje formal del encuentro fue la puesta en marcha de la Red de Acueductos y Plantas Potabilizadoras Albigasta, una obra que alcanzará a localidades del este catamarqueño y del oeste santiagueño. El proyecto requerirá una inversión estimada de $99.769 millones, será financiado mediante un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y tendrá un plazo de ejecución de 36 meses.
Los trabajos contemplan la construcción de dos plantas potabilizadoras y cerca de 50 kilómetros de acueductos. Según las estimaciones oficiales, la nueva infraestructura permitirá mejorar el acceso al agua potable de unos 35.900 habitantes de las dos provincias y generar mejores condiciones para el desarrollo productivo de la región.
La obra había sido uno de los asuntos tratados por Jalil y Suárez en reuniones anteriores con funcionarios nacionales. El viaje de Santilli y Caputo estaba previsto inicialmente para la semana pasada, pero debió reprogramarse debido a las condiciones climáticas.
“Trabajar junto a las provincias, cumplir los compromisos asumidos y transformar proyectos pendientes en infraestructura concreta para el desarrollo”, resumieron desde la Casa Rosada al explicar el sentido de la visita.
La comitiva nacional estuvo integrada también por el vicejefe de Gabinete del Interior, Gustavo Coria; el secretario de Coordinación de Infraestructura del Ministerio de Economía, Fernando Herrmann, y el administrador general de Vialidad Nacional, Marcelo Campoy.
Rutas, en agenda
Durante la jornada, Nación y Catamarca avanzaron además en convenios para delegar en la provincia la gestión integral de distintos tramos de rutas nacionales. El esquema incluye tareas de conservación, mantenimiento y ejecución de obras, con el argumento de que la administración provincial puede ofrecer una respuesta más cercana sobre corredores estratégicos para la producción y la circulación.
La iniciativa se inscribe en la política de transferencia de rutas que el Ejecutivo ya comenzó a aplicar en otras provincias. En las últimas semanas, la Nación suscribió acuerdos de características similares con Santa Fe y San Juan, en el marco de una reorganización del sistema vial y del repliegue de la inversión directa del Estado nacional.
La agenda con Catamarca también incluyó el ordenamiento de obligaciones financieras cruzadas. Jalil y Caputo habían firmado días atrás convenios dentro del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas, que permiten compensar deudas y acreencias entre ambas jurisdicciones.
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El entendimiento reconoce, por un lado, el anticipo financiero recibido por Catamarca mediante el decreto 219/2026 y los intereses generados. Por otro, incorpora una deuda de la Nación con la provincia vinculada a un convenio de viviendas de 2024. El gobierno catamarqueño sostiene que el mecanismo permitirá descomprimir vencimientos, ordenar el flujo de fondos y dar previsibilidad a las cuentas provinciales.
Diálogo político
Más allá de las obras, la presencia conjunta de Santilli y Caputo tuvo una lectura política. La Casa Rosada intenta recuperar la relación con los gobernadores dialoguistas, cuyos legisladores son decisivos para sostener la agenda oficial en un Congreso en el que La Libertad Avanza no tiene mayorías propias.
El acercamiento se produce después del revés que sufrió el gobierno en el Senado con el proyecto de protección de la propiedad privada, que llegó a Diputados recortado por la resistencia social y las objeciones de bloques aliados. Las diferencias también aparecieron alrededor del régimen de subsidios energéticos, la distribución de recursos y la continuidad de obras que habían quedado paralizadas al comienzo de la gestión de Javier Milei.
Santilli había participado el miércoles de la Asamblea de Gobernadores del Norte Grande realizada en Misiones. Allí recibió reclamos por el costo de la electricidad en las denominadas “zonas cálidas”, la situación de las rutas y la necesidad de recuperar inversiones en infraestructura.
Los mandatarios norteños reclaman una tarifa energética diferencial que contemple el mayor consumo eléctrico durante los meses de altas temperaturas. Ese planteo quedó vinculado a la discusión parlamentaria sobre los subsidios para las zonas frías y se convirtió en otro punto de negociación entre la Nación y las provincias.
La reunión en Catamarca mostró el método elegido por la Casa Rosada para recomponer esos vínculos: combinar la gestión de Santilli, encargado del diálogo político, con la presencia de Caputo, quien tiene la llave de los recursos y debe autorizar los compromisos financieros.
Jalil mantiene una relación fluida con el gobierno libertario y ha acompañado distintas iniciativas oficiales, aunque conserva su pertenencia al peronismo. Suárez también participa de la mesa del Norte Grande y sostiene un canal de negociación abierto con Balcarce 50. Para el oficialismo, ambos mandatarios forman parte del grupo de gobernadores con los que todavía es posible construir acuerdos puntuales.
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La foto en Catamarca buscó transmitir que esa negociación continúa abierta. Para las provincias, el diálogo debe traducirse en obras, fondos y respuestas a sus reclamos. Para el gobierno, cada convenio puede transformarse también en los votos que necesita para recuperar iniciativa en el Congreso y ordenar su estrategia de cara a 2027.