No hubo anuncios económicos, como se especuló en las horas previas. Apenas una referencia lateral a que “la apertura del cepo cambiario estaría más cerca”, aunque sin dar precisiones. La novedad relativa en el discurso presidencial estuvo dada por la propuesta de un Pacto del 25 de Mayo, a celebrarse en Córdoba, justamente para la fecha patria y en un territorio emblemático para el votante mileísta: la provincia con mayor adhesión a La Libertad Avanza (LLA) en todo el país.
El pacto que propuso el presidente Javier Milei tiene sus diez puntos escritos y anunciados y, desde ya, da por sentado que los gobernadores que lo firmen se comprometen a una estrategia parlamentaria de apoyar sin fisuras un conjunto de leyes anticasta, también anunciadas en el viernes a la noche, que buscan reintroducir en el Congreso (ahora por partes, tal vez más acotadas cada una de ellas) lo que fracasó en el verano: la ley ómnibus.
También, descuenta la Casa Rosada, colocar el mojón del pacto para dentro de 85 días debería esterilizar toda acción en el Congreso (en especial en el Senado, donde ya se encuentra avanzada) para voltear el DNU 70/23, el fundamento jurídico con que hoy el presidente impulsa la mayoría de las reformas que lleva a cabo, y sin pasar por el Parlamento.
Una media docena de gobernadores, mayoritariamente presentes en el Congreso, ya dijeron que se sentarán a conversar y que ven con buenos ojos que el presidente convoque a “dialogar”. Entre ellos, Maximiliano Pullaro, de Santa Fe. Con todo, no está claro si el titular de la Casa Gris firmaría un acuerdo que incluya, por caso, el reingreso a la jubilación privada (AFJP, de la década del 90) o la apertura indiscriminada al comercio internacional (ingreso de importaciones sin restricciones), como anunció Milei.
La intención del pacto es, en parte, subsanar una fractura sin precedentes de la Rosada con los gobernadores de todos los signos políticos. Aunque todavía el pacto no es más que (en términos del filósofo Ernesto Laclau) un significante vacío. Encontrará su significado, o no, en las próximas semanas si consigue contenido real. En medio de un contexto dramático por una caída de ingresos populares y de actividad productiva que no se registraba desde décadas, o tal vez nunca ocurrió. Para muestra, la suspensión por un mes (renovable) de las cuatro plantas industriales de empresa Acindar, habla por sí sola.
En el recinto de Diputados, donde se concretó la Asamblea Legislativa, hubo dos conductas bien distintas durante los 70 minutos de discurso presidencial: por un lado, los legisladores de La Libertad Avanza (apoyados parcialmente, según los temas, por sus pares del PRO) y las barras de militantes convocadas en los balcones, celebraron con fervor y, en no menos de 30 oportunidades, acompañaron con aplausos los dichos de Milei.
Por el otro, más de 200 -de los casi 300 presentes- permanecieron en silencio, nunca aplaudieron y, con una cuota de civismo (también, por qué no, estoicismo), no respondieron palabras directamente ofensivas sobre parte de la audiencia. Como en el caso de alusiones directas a la principal fuerza política opositora.
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Milei se siente el hacedor “del modelo de desregulación económica más importante de la historia”. Y fustigó porque sus propuestas hayan sido tomadas “con recelo, desconfianza o, directamente, rechazadas por la dirigencia”.
“Hay un sector de la política que no quiere abandonar los privilegios del antiguo régimen”, expresó, para luego ponerles nombres a los “responsables” del fracaso: “Sergio Massa, Pablo Moyano, Máximo Kirchner y Juan Grabois”, a los que agregó a Cristina Kirchner, “responsable de uno de los peores gobiernos de la historia”.
Curiosamente, los gobernadores invitados a conversar sobre un eventual Pacto del 25 de Mayo, tampoco quedaron a salvo del fuego presidencial: “Sólo les interesa asegurarse la caja para poder seguir con la fiesta del gasto público, la pauta oficial, los recitales con artistas de alto cachet y dudosa calidad, los aviones privados y tantos otros vicios a los que nos tienen acostumbrados los políticos hace décadas”.
Los ecos
Todavía con las pulsaciones altas, y a segundos de terminada la Asamblea Legislativa, en los pasillos del Palacio -a metros del recinto- distintos diputados santafesinos conversaron con La Capital sobre los dichos presidenciales.
Eduardo Toniolli (Unión por la Patria, UP): “Mas de lo mismo, siguió con la campaña electoral. Humo, bravuconadas, sobreideologización, y la invitación a firmar un pacto ya establecido, dictado por el monarca, con diez puntos que pueden resumirse en dos, la primarización y extranjerización de la economía”. Luego, el rosarino subrayó un aspecto del discurso de Milei: “Dijo que su plan lo hará con los que quieran ir, de lo contrario lo haría igual, o bien prefiere retirarse al ostracismo”.
La socialista Mónica Fein destacó que, si bien “la actitud del presidente no contribuye, es bueno que convoque a dialogar; bienvenido sea, porque la mayoría de los que creemos que el diálogo construye nuevas realidades estamos de acuerdo en eso”.
La ex intendenta de Rosario, con todo, aclaró: “Tendremos que discutir el contenido del pacto, pero entiendo que (el presidente) se dio cuenta de que la confrontación que lo trajo hasta acá no es productiva”. Para la diputada, el Congreso deberá discutir las propuestas, incluso de las otras fuerzas políticas, y aportar al debate”.
Por el lado del PRO santafesino, Gabriel Chumpitaz expresó: "Fue un discurso muy valiente, fuerte. Por momentos mediador y, por otros, agresivo. Creo que nos tenemos que quedar con la convocatoria al pacto de Córdoba, una propuesta política muy buena, un gran avance”.