Ubicado de nuevo en un rol central de la campaña nacional de Juntos por el Cambio, el ex presidente Mauricio Macri llegó ayer a Rosario para respaldar al sector que lidera Federico Angelini (precandidato a senador por Santa Fe Nos Une) y presentar su libro “Primer Tiempo”, en dos actividades separadas. Primero fue en un acto con dirigentes y militantes en los salones de Puerto Norte y el segundo auspiciado por la Fundación Libertad. En una de las partes más destacadas de su discurso, Macri se enfocó en la inseguridad que vive la ciudad. “En mi gobierno, Rosario era más segura”, dijo.
Se lo vio a Macri con los bríos de un resucitado. A pesar del colapso de su gobierno, que precipitó la derrota electoral de 2019, el líder del PRO mantiene intacto su predicamento en la franja social antiperonista y se entusiasma con el para nada desdeñable 41 por ciento de los votos que sacó cuando fue vencido por el Frente de Todos. Esos datos le hacen creer que puede volver al poder en 2023 y encara su discurso mezclando autocrítica con señales de esperanza.
“Cuando gobernamos muchas cosas no nos salieron, pero aprendimos de nuestros errores. Y todo ese aprendizaje, doloroso, lo tenemos que poner ahora para votar, para decir basta al atropello, para recuperar la República”, sostuvo Macri en Puerto Norte, en un acto sin muchos protocolos sanitarios, con unas mil personas amuchadas en un salón con escasa ventilación y sin distancia mínima entre las personas. Un desatino de la organización, que además contaron con excelente día templado como para hacerlo al aire libre.
Al margen de estos descuidos, Macri volvió a empaparse del cariño de sus seguidores. “Yo les dije que no los iba a abandonar y sabía que ustedes tampoco me iban a abandonar”, dijo con los ojos brillosos, cuando estallaban los vítores y el clásico “Sí, se puede”.
Recordó, en ese sentido, cuando encabezó un acto en el Parque de España, en un atardecer de noviembre de 2019, dos semanas antes de su porrazo en las urnas. Previamente, todavía como presidente, había estado el 20 de junio en una escuela de zona oeste para celebrar el Día de la Bandera. El episodio es recordado porque allí, con alumnos de primaria haciéndole la ronda, Macri los adoctrinó sobre la mafia sindical de los Moyano.
Macri se dedicó en buena parte de su discurso a pedir el voto por los candidatos de Juntos por el Cambio. Definió a esta elección de medio mandato como “crucial” para encarrilar el rumbo de la Argentina, que está perdido, según su criterio, por las políticas del gobierno de Alberto Fernández. “El daño que están haciendo en tremendo”, le voceó a la multitud. Luego recorrió el tópico del supuesto éxodo de empresas y personas del país, que no quieren vivir bajo la bandera del kirchnerismo. “Nunca vi algo así, miles de jóvenes que se quieren ir”, aseguró.
En un mensaje directo a la sensibilidad del rosarino, con la inseguridad pública en el tope de la agenda, Macri dijo que en su gobierno hubo una política eficaz en la lucha por el delito en la ciudad, con el despliegue y presencia de fuerzas federales. “En mi gobierno, en Rosario se vivía más tranquilo y seguro”, subrayó.
Si bien su presencia fue auspiciada por la lista de Angelini (con Charly Cardozo al Concejo y Luciano Laspina para diputados), también se pudo observar a otros dirigentes del PRO bordeando el escenario y que van a la interna con otras formaciones: Anita Martínez, Roy López Molina y Gabriel Chumpitaz, entre otros.