La disputa interna en el Frente para la Todos (FdT) parece no tener resolución. Más allá del ruego del jefe de Gabinete, Juan Manzur, para que las diferencias entre el presidente Alberto Fernández y su vice Cristina Fernández —luego del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional— “se resuelvan a la brevedad”, ayer salió el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, a marcarle la cancha al jefe de Estado cuando alertó que la situación social “no da para más” en el conurbano”. Por su parte, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, afirmó que hay que pensar en el “contrato electoral” entablado con los votantes en 2019 y envió un mensaje a sus socios del FdT: “Los trapitos se lavan en casa”.
“Es un momento en el que hay que adoptar medidas muy decididas, medidas excepcionales y no hay que tener miedo de hacerlo”, aseguró Kicillof y recordó que la Primavera Arabe empezó con un aumento del precio del pan, si bien evitó responder si el mensaje estaba dirigido al presidente, deslizó: “No tenemos que tener miedo a enfrentar intereses de ciertos sectores”.
“En un mensaje al FMI, yo decía que no es momento de ajustes y la propia Kristalina Georgieva advertía sobre la situación alimentaria. Quienes tenemos responsabilidades de dirigencia no tenemos que tener miedo de enfrentar a intereses”, indicó Kicillof.
En ese marco, consideró que “después de cuatro años de macrismo, dos años de pandemia, de seis años muy complicados para los sectores populares, hay que fortalecer todas las medidas de cuidado del bolsillo y mejoras de los ingresos”.
“Creo que estamos en un momento delicado y los que tenemos responsabilidades no tenemos que tener miedo de enfrentar ciertos intereses; no nos estamos metiendo con la rentabilidad de un negocio normal o con su crecimiento, pero de ahí a que quieran traducir los precios de guerra a las góndolas, eso no corresponde y hay que estar alertas”, añadió.
El gobernador ratificó la necesidad de trabajar sobre la cadena de formación de precios y de valor. “Acá hay millones de personas de un lado que tienen dificultades, que se encuentran con aumentos y a veces completamente injustificados. El productor y el consumidor, las dos puntas de la cadena, son las que más sufren y los intermediarios a veces por cuestiones especulativas o por más espalda financiera, se apropian de la rentabilidad”.
El contrato
En tanto, Massa convocó al sus socios del FdT a pensar en el “contrato electoral” entablado con los votantes en 2019 y apuntó: “Hay una vocación de algunos sectores de la oposición por limar al gobierno, limar la posición del presidente, en todo caso, hacer leña de un árbol caído de un debate que tuvimos en el Frente de Todos y, me da la sensación, que creen que cuanto peor, mejor”.
“Hay alguna vocación de hacer daño, que afiches, que ruidos, que operaciones, de querer limar a la figura presidencial, básicamente porque están mirando el 2023. Es un error porque éste no es un año electoral, la sociedad espera que nos pongamos de acuerdo en algunos temas”, subrayó Massa.
Consultado acerca de si habían logrado dialogar entre todos los sectores del frente oficialista, tras el acuerdo con el FMI, el titular de Diputados señalo: “Si lo logramos o no, los trapitos se lavan en casa. A mí me parece que la mayoría de los argentinos que nos eligieron en 2019 nos quieren ver trabajando juntos y lo que tenemos que hacer es ponernos en nuestra cabeza que, aunque en varios temas podamos pensar distinto, en mi caso, lo que dicho en Venezuela, Nicaragua, liberación de presos, y nadie me señaló con el dedo. Creo que tenemos que cumplir con ese contrato que nos pusimos en 2019”.
“Hay que dejarla atrás (la pelea por el Fondo) y mirar para adelante. Yo trabajé porque me parece que era el mejor acuerdo posible en este momento, hay que superar eso y tenemos que cumplir el contrato electoral de 2019 como Frente de Todos”, recalcó Massa.
Al referirse a la oposición, sostuvo que “hay que salir de la grieta y resolver problemas de fondo sin importar el partido al cual se pertenezca”.
Por su parte, Manzur pidió que las diferencias entre el presidente y su vice “se resuelvan a la brevedad”. En esa línea, le bajó el precio a la tensión y aseguró que la contienda entre las partes “no impactará” cara a las elecciones presidenciales de 2023 porque aún “falta mucho tiempo para eso”.
“Hablar de política hoy no tiene sentido. Todo tiene su momento. Hoy es el momento de gestionar y mejorar la macroeconomía para que la Argentina se encamine hacia la senda del crecimiento”, afirmó.