El anuncio de los cambios del gobierno nacional en la seguridad de la Quinta de Olivos generó una catarata de especulaciones e hipótesis que terminaron alterando al presidente Javier Milei. “Periodistas de mierdas, después se quejan cuando les digo que son mierdas humanas que se la pasan mintiendo. Son basuras repugnantes”.
Lo que alteró a Milei fueron los diferentes rumores y trascendidos que se echaron a rodar por algunos periodistas en las redes y en los medios para explicar los despidos y los cambios de personal en Olivos.
Uno de los temas que habrían enojado fue la filtración de la compra de 29 toneladas de carne por un valor de 500 millones de pesos para Olivos y la Casa Rosada. Lo entendió como una filtración maliciosa.
La reacción de Milei
Pero luego comenzaron las teorías más grandilocuentes. Por ejemplo la supuesta mala reacción con los cocineros de Olivos a quienes le devolvía repetidas veces los bifes por no lograr el punto deseado.
El último rumor es que el presidente se alteró por la intoxicación de uno de sus perros, que tuvo que ser atendido en la guardia veterinaria que hizo montar en la residencia presidencial. La sospecha es que lo quisieron envenenar.
Los cambios
En Balcarce 50 señalaron que el personal de Casa Militar, a cargo del general de brigada Sebastián Ibáñez, asumirá “la responsabilidad integral de las funciones de seguridad de la Quinta de Olivos, así como de las residencias transitorias del presidente y de su familia, con el objetivo de fortalecer la seguridad y al mismo tiempo facilitar los procesos administrativos internos”.
La explicación oficial sostiene que el gobierno tomó la decisión para “elevar los estándares de eficiencia y seguridad del presidente y de su entorno”, en medio de lo que denominó como una “escalada de la inseguridad a nivel global” y la visita del Papa León XIV a la Argentina.
Esto último implicaría un riesgo adicional a la seguridad presidencial por el gran movimiento de “personal ajeno” que se prevé para la ejecución de obras y la prestación de servicios necesarios para el acondicionamiento de la visita oficial.
No obstante, en la Rosada advirtieron: “Hubo filtraciones que afectan la seguridad presidencial”. En ese contexto, el Ejecutivo decidió echar a doce miembros del personal civil y reacomodar al resto de la dotación en otras dependencias, incluida la Casa de Gobierno. Otros empleados serían reubicados.
Cambios en Olivos
De ese modo, la Presidencia determinó disolver la Administración General de la Residencia de Olivos, la entidad a cargo del predio hasta el momento, y separar sus funciones de seguridad, gestión y control.
El gobierno destacó que el traspaso a Casa Militar, a concretar en los próximos 60 días, “posibilitará reducir la estructura formal y la cantidad de personal que allí permanece”.
El organismo que responde a la Secretaría General de la Presidencia, que conduce Karina Milei, suma competencias en relación con la seguridad del jefe del Estado y su entorno, tanto en el territorio nacional como en el ámbito internacional.