Política

"Enemigos", un libro sobre los 70 de dos autores con visiones muy diferentes

Carlos Gabetta y Rodolfo Richter; el primero, periodista rosarino de gran trayectoria en Argentina y Europa, ex integrante del ERP. El segundo, oficial herido en Tucumán, es politólogo y estudió a esa guerrilla.

Lunes 04 de Junio de 2018

La sala C del Centro Cultural Fontanarrosa se llena la tarde del lunes desde bastante antes del horario establecido para la presentación del libro, las 17. La gente se agolpa y los organizadores ponen más sillas, pero al final queda un grupo numeroso de pie al fondo de la sala, que desborda el umbral. Es evidente que atrae la presentación del libro de Carlos Gabetta y el teniente coronel retirado y politólogo Rodolfo Richter, "Enemigos", publicado por Eudeba. La biografía de los dos autores no podría ser a la vez más opuesta y similar, como destaca en la presentación Luis Quevedo, responsable de la editorial universitaria porteña: ambos tienen más o menos la misma edad, son hijos de padres socialistas y madres católicas. Uno, Gabetta, rosariino, se hizo guerrillero del ERP luego del Rosariazo de 1969; el otro, cordobés y como joven oficial del ejército, combatió al ERP en Tucumán, donde cayó gravemente herido en 1975 y quedó en silla de ruedas para toda la vida. Estas vidas opuestas y paralelas se juntaron para escribir "Enemigos. Dos protagonistas reflexionan hoy sobre la violencia de los 70".

Las diferencias son grandes y permanecen, al punto que el libro no está escrito "a cuatro manos", como es regla en estos casos, sino que cada uno firma un capítulo o una sección, e incluso cada uno hace su prólogo. Las diferencias llegan a ser estridentes en algunos puntos calientes de la historia argentina, como la Masacre de Trelew (Gabetta habla de su "admiración" ante el "coraje y organización" de la fuga del penal y de una"operación memorable"; Richter cita las excusas oficiales de la Armada y lamenta que la masacre sirvió para crear "héroes y mártires" al ERP y Montoneros). Gabetta reconoce los errores trágicos de las "formaciones armadas", pero los justifica por el contexto represivo que vivió su generación bajo la dictadura de Onganía; Richter, si bien rescata el juicio a las Juntas de Alfonsín, sostiene la validez de las anuladas leyes de Punto Final y Obeciencia Debida y reivindica a la generación de oficiales jóvenes de la que fue parte y que llevó a cabo la represión, legal e ilegal. Durante su disertación, la tensión en el pequeño salón es notoria. De pronto, una pareja se levanta y se retira, evidentemente airada. El consenso con la exposición de Gabetta, es mayor y es acompañada por asentimientos y síes. La sala, llena a más no poder, recibe en medio del acto a la intendenta Mónica Fein.

La relación entre ambos autores es de "adversarios" como señalan ambos, pero se nota en detalles que el vínculo, nacido de las investigaciones de Richter para su tesis doctoral, es de familiaridad y hasta de amistad. En un momento, luego de charlar con La Capital y antes de iniciarse el acto, Richter debe subir a la tarima y es Gabetta el que, sin dudar y con familiaridad con la maniobra, toma la silla de ruedas. Un gesto que habla de una relación duradera de amistad entre ambos ex enemigos.

—Observo que los dos sostienen en algún grado las posiciones de entonces, aunque han evolucionado, recuperan aquellas posiciones de su juventud.

—Richter: sí, es cierto, hacemos autocrítica, pero hay elementos que reividicamos. La intención mía ha sido escribir una parte de la historia que se conoce poco o no se conoce. Creo que la condena al gobierno militar se trasladó a las FFAA injustamente y a partir de ahí no les han adjudicado ningún mérito. Y si bien en la lucha contra las organizaciones armadas se combatió fuera de la ley también se combatió dentro de la ley, y hubo hombres que han muerto heroicamente en combate. Al trasladase esa condena a las FFAA esos actos y méritos han sido ocultados.

—En la década kirchnerista se estableció un discurso único sobre los años 70 e incluso este libro y esta presentación podrian ser objetados como un ataque a la "construcción de memoria y justicia".

—Gabetta: justamente es todo lo contrario, es revivir la memoria completa, no un aspecto de la cuestión. Por ejemplo, una de las cosas a que apunta el libro es acabar con esta visión de que la violencia de los años 70, pero que fue también de los 60 y parte de los 80, se reduce a una FFAA asesinas y unos guerrilleros loquitos y también asesinos. Como si las clases política, empresaria, sindical, los medios de comunicación y una parte importantísima de la sociedad no hubieran tenido nada que ver. Más, como si el problema de los golpes de estado hubiera comenzado en 1976. Digo en el libro que nací en el 43, hice la primaria y la secundaria estudiando Instrucción civica y Educación democrática, pero tuve que esperar a tener 55 años para ver el traspaso de poder de un gobierno democrático, el de Alfonsín, a otro, el de Menem, en 1989. Un ejemplo de esto que señalo es que en el golpe de Onganía en 1966, estaban presentes Juan J. Taccone, Alonso, Vandor, toda la dirigencia sindical peronista y Perón dijo entonces "hay que desensillar hasta que aclare", en lugar de condenar el golpe. En el 55, el radicalismo, el socialismo, todos, apoyaron el golpe contra el peronismo. Este es un país en el que la clase política, sindical, empresaria están compremetidas con el desbarajuste republicano en el que vivimos dese hace casi un siglo. Este libro apunta a este tema. La cronología empieza con el golpe de Onganía, cuando teníamos 22 o 23 años, hasta ahora, también nos extendemos al golpe en Chile en el 73, el Mayo Francés del 68, las guerrillas en otros países, la revolución sandinista. Pero no es un libro con pretensiones historiográficas sino que mencionamos todo eso para contar cómo veíamos las cosas en aquel momento y cómo las vemos ahora, con toda la experiencia que hemos acumulado los dos y la sociedad, qué cosas reivindicamos y qué cosas criticamos de nuestro propio campo. El libro pretende ser una contribución a que la Argentina deje atrás ese período en Justicia. No es cuestión de olvidar sino de aprovechar la experiencia para no repetirla, que es bien diferente.

—Richter: Yo creo que ningún gobierno se ha animado a decir toda la verdad. Cada govbierno ha escrito la historia que más le convenía o la parte que le convenía de la historia y la otra la dejaban de lado. Pero últimamente se ha construido un relato que es falso. Se hizo un relato falso respondiendo al oportunismo político. Kirchner quiso tener el apoyo de la izquierda y lo logró. La izquierda, alborazada al ver tantos militares presos, no criticó la corrupción, ni el 30 por ciento de pobreza, ni las deficiencias en salud y educación, banderas que siempre laevantó. Y se hizo este relato, que fue una cobertura para los juicios a los militares. En este momento se están juzgadno muchos hombres que en aquel momento eran tenientes o subtenientes, a los que no les cabía ninguna responsabilidad, y con artilugioes legales como el "partícipe necesario" o la asociación ilícita, se los está condenando. Soy un critico de esos juicios. Obivamente si hay 8.900 desaparecidos, como indica la Conadep, alguien es el responsable, pero los juicios deberían apuntar solamente a los máximos responsables. Los más cerca que se estuvo de hacer justicia fue con el juicio a las Juntas (de Alfonsín) y con las leyes de Punto Final y Obediencia debida. El (por Gabetta) no comparte esto.

—¿Cómo fue que se estableció la relación entre ustedes, de campos opuestos?

—Richter: yo estaba haciendo mi tesis sobre la guerra revolucionaria. Nos hablábamos, él había cenado en mi casa, yo en la casa de él. Hubo idas y venidas, pero ahí surgió la idea de escribir un libro entre los dos. Logramos darle forma. La idea la propuso él .

—Gabetta: agrego que seguimos teniendo diferencias políticas y de enfoque, pero por ejemplo en el tratamiento de los derechos humanos, en la evolución que ha seguido nuestro país coincidimos, con algunos matices importantes. Por ejemplo, en diciembre pasado hubo un juicio en el que Alfredo Astiz y el Tigre Acosta y otros 27 fueron condenados con toda justicia por los crímenes que habían cometido. Pero seis personas fueron absueltas: los 30 años de recuperada la democracia, esas seis personas se los pasaron bajo el oprobio y muchos años presos, en domicilio o en la cárcel. Ahora que que han sido absueltos, ¿como les devolvemos esos 30 años de cárcel y oprobio? El constitucionalista Roberto Gargarella, que por cierto no es de derecha, dijo que la justicia tardía no es justicia y que aún cuando se aplique a las personas que menos queremos la justicia debe ser rápida. El jucio de Nuremberg, donde se juzbagan a los responsables de los 30 millones de muertos en guerra y la masacre de seis millones de judíos, duró nueve meses, y ahí se terminó. Luego aparecieron "flecos", como Priebke en Bariloche, pero se terminó. Nosotros en cambio, 30 años después de recuperada la democracia, el tema sigue siendo uno de los más importantes de la grieta que divide a la sociedad.

—Richter: creo que los juicios que hayan durado más de 10 años es la prueba de que responden al oportunismo político y no al afán de justicia. Sino, se hubieran hecho en un año. Pero hubo una intención de agitar la bandera de los derechos humanos, que no es lo mismo que defender los derechos humanos. Y todos sabemos que los Kirchner nunca fueron defensores de los derechos humanos (antes de 2003). Gabetta: no presentaron un solo recurso de hábeas corpus durante toda la dictadura, y los dos eran abogados.


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