El gobierno nacional superó el jueves a la noche la “autoimpuesta” prueba legislativa de haber sometido ante el Congreso el acuerdo alcanzado para refinanciar la deuda de más de 44 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, tal como dijo el presidente Alberto Fernández, con el “horizonte más despejado” encarará lo que resta hasta las elecciones de 2023 buscando normalizar las cuentas públicas.
El proyecto que autoriza al Poder Ejecutivo a cerrar un acuerdo con el FMI obtuvo una amplia mayoría de votos aportados por un sector del Frente de Todos y por casi todo el interbloque opositor de Juntos por el Cambio.
De los 56 votos a favor, veinte salieron del bloque oficialista, en tanto que los otros 36 salieron de la oposición y de sectores aliados. Los 13 votos en contra fueron del propio Frente de Todos.
Los votos negativos fueron emitidos por un sector del Frente de Todos que, mayormente, no participó de los debates y sólo se hizo presente en el recinto a la hora de votar.
Finalmente, las tres abstenciones provinieron tanto del oficialismo como de la oposición: las senadoras del Frente de Todos Silvia Sapag y Silvina García Larraburu; y de Juntos por el Cambio, Lucila Crexell.
Cristina Fernández de Kirchner abrió, como presidenta del Senado, el debate pero estuvo ausente en casi toda la jornada. Solo bajó al recinto en contadas ocasiones y para escuchar a algún senador o senadora que se referencia en el kirchnerismo puro. Este sector prefirió no hablar desde las bancas, sino que una vez aprobado el proyecto, lanzaron por las redes sociales un documento con duras críticas al acuerdo entre el gobierno y el FMI (ver aparte).
Ya con el acuerdo aprobado, en un acto en Tucumán, el presidente afirmó que el país va “saliendo de los problemas”.
“Primero de la deuda con los acreedores privados y ayer (por el jueves) empezamos a resolver la deuda con el FMI. Deuda que heredamos y que seguramente de haber estado gobernando no hubiéramos tomado. Pero son problemas que tenemos que ir resolviendo”, señaló Fernández en su discurso.
El mandatario sostuvo que su gobierno “ha dejado todo” para resolver esas dificultades “recibidas”, aunque lamentó que esos logros van quedando “en el olvido a los cinco minutos”.
“Nosotros, que nacimos peronistas, cuando aparece un problema lo que hacemos es poner el pecho y enfrentarlo, pero quiero que todos los argentinos hagamos lo mismo y podemos hacerlo, empezamos una etapa donde los encuentros deben ser lo corriente y no lo excepcional”, remarcó en el fragmento más político de su mensaje.
Prioridades
Mientras tanto, una lógica de prioridades impera en los equipos del Ministerio de Economía que conduce Martín Guzmán, quien en reiteradas ocasiones ha sostenido como objetivo final la necesidad de “normalizar las cuentas” nacionales luego de llegar a un acuerdo con los fondos privados y ahora con el FMI.
La fijación de un límite al financiamiento del Tesoro, la búsqueda de tasas de interés positivas, la retracción paulatina del déficit fiscal, todos objetivos del acuerdo con el FMI, son pasos en ese sentido y esperan en el gobierno que puedan servir para contener expectativas.
De hecho, en la Casa Rosada algunos sostienen que la mención a una “guerra contra la inflación” por parte del presidente días atrás debe entenderse como ese “próximo paso” a dar luego de haber prácticamente cerrado el capítulo de la deuda externa.
“Hoy podemos decir que sorteamos uno de los principales problemas heredados de la gestión anterior y que estamos en condiciones de seguir reconstruyendo la Argentina con desarrollo e inclusión, para que todos y todas podamos vivir mejor”, dijo el jefe de Gabinete, Juan Manzur, a través de Twitter.
En tanto, el canciller Santiago Cafiero aseguró que ahora “viene la implementación de una agenda” para “cambiarle la vida a la gente”.
“La negociación a la que se llegó es la mejor posible, es la que no limita nuestro crecimiento y nos permite seguir recuperando porque la Argentina viene muy abajo, ya que veníamos de tres años de recesión consecutivos y recién en 2021 pudimos crecer”, remarcó el canciller al defender el entendimiento alcanzado con el organismo internacional.
En este sentido, Cafiero agregó: “Tenemos que seguir el crecimiento para poder bajar la pobreza, por lo que el default no era la alternativa. Ahora viene el desafío de implementar una agenda que le cambie la vida a la gente y pueda estar efectivamente mejor el año que viene”.
Por su parte, la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, también fue en la misma dirección al afirmar que una vez superado el tema del FMI, el gobierno tiene “margen” para abocarse a “las variables macroeconómicas” como la inflación, ya “que eso es lo que le importa hoy a los ciudadanos”.