Murió ayer Jorge José Massat, uno de los dirigentes peronistas más notorios de la década pasada en Santa Fe y quizá el más controvertido en su momento.

Murió ayer Jorge José Massat, uno de los dirigentes peronistas más notorios de la década pasada en Santa Fe y quizá el más controvertido en su momento.
Su ascenso, tan vertiginoso como su caída, se inició en su Villa Ocampo natal, de la que fue intendente. Todavía ignoto, fue senador nacional por designio de Carlos Reutemann. Luego presidió el PJ santafesino.
De ser el "representante del norte profundo y postergado" con el que Reutemann, entonces gobernador, se opondría en 1992 a los caprichos menemistas que exigían la reelección de la senadora Liliana Gurdulich de Correa, terminaría siendo un notorio exponente del gobierno del riojano en la provincia.
Su vida pública tendría el mismo final que el de muchos menemistas: en 2002 una sobrina suya lo acusó de enriquecerse ilícitamente al apropiarse de millonarios fondos del Estado desde la titularidad de la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Privatizaciones.
El escándalo adquirió tal magnitud que tuvo que renunciar a su banca y recluirse en un cada vez más hermético ostracismo. "Soy un muerto político que sabe que nunca más podrá hacer vida pública" dijo a LaCapital en aquellos días.
Pese a que la Justicia lo sobreseyó, Massat, ya enfermo de cáncer en un ojo, se radicó en Mar del Plata, donde pasó sus últimos años sin las holguras que supo conocer.
Jorge Sansó de la Madrid
La Capital