Los mercados de granos volvieron al letargo, luego de la tregua de treinta días
que acordaron el gobierno y el sector agropecuario el mes pasado, y sintieron el impacto de la
nueva protesta del campo que se concentró en frenar la comercialización. Ayer la plaza granaria
mostró nuevamente una inactividad total, sin operaciones en la plaza disponible ni operadores en el
recinto de la Bolsa de Comercio de Rosario, el principal mercado de operatoria física de granos del
país. En tanto, en las pantallas se mostraba el comportamiento dispar de los precios futuros en
Chicago.
En el mercado, algunos operadores descuentan que el lock out rural continuará
más allá del jueves, fecha en que se cumplen los ocho días de paro lanzado por las cuatro
principales entidades.
La parálisis tuvo también ayer su correlato en el arribo de granos a las
terminales portuarias del complejo agroindustrial del Gran Rosario, donde apenas ingresaron nueve
camiones, cuando lo habitual para esta época un año atrás promediaba los 4.700.
En cambio, lo único que parece aún no sentir la medida son los embarques en los
puertos privados del Gran Rosario, donde el movimiento de barcos parece desarrollarse con
"normalidad". Sin embargo, este escenario podría comenzar a cambiar a partir del fin de semana,
fecha desde la cual algunos analistas privados estiman que podría llegar a mermar el stock de
mercadería de los exportadores.
El asesor de la Bolsa de Comercio de Rosario, Rogelio Pontón, señaló que el
procesamiento de granos de la industria podría comenzar a complicarse si el paro se extiende más
allá de los plazos anunciados por las entidades rurales. Recordó que en la primera etapa del
conflicto las fábricas procesaron soja a un ritmo de 1,2 millón de toneladas, "cuando lo normal un
año atrás fue de 2,4 millones de toneladas.
La analista de Fyo.com, Flavia Rossi, coincidió con Pontón en que las
exportadoras en abril buscaron stockearse previendo una nueva medida de fuerza de los productores,
aunque en menor proporción debido al conflicto. "Un informe privado difundido el viernes indica que
la industria tendría mercadería para una semana más", dijo, pero aclaró que la situación de cada
exportador es diferente.
Rossi señaló que los exportadores están registrando "una retracción de la
intención de compra" de sus clientes, debido a que empiezan a descontar que el conflicto se
extenderá. Algunas fábricas ya reprogramaron por segunda vez el cronograma de algunos barcos.
Frente a este escenario, hay exportadores que le están asegurando a sus clientes en el exterior la
entrega de la mercadería más allá de los inconvenientes del paro agrario, aunque esto significa un
costo adicional de 10 dólares por encima del precio FOB con descuento que actualmente es la
condición comercializada en el mercado por la época del año.
Los exportadores casi desde el mismo inicio del lock out vienen analizando junto
con sus estudios jurídicos posibles variantes para poder justificar la no entrega de la mercadería
según lo pautado en los contratos. Además, Rossi explicó que previendo que las negociaciones
podrían fracasar, como sucedió finalmente, la industria rearmó su estrategia saliendo de la
posición mayo hacia entregas más lejanas desde junio en adelante.
El sector exportador —la mayoría multinacionales— operó
políticamente hasta ahora sin abandonar el bajo perfil. Aún no está claro si cambiarán de
estrategia si el paro se prorroga, dado que si bien tienen espalda financiera para capear el
temporal, habrá que ver si aceptarán pagar el costo financiero de tener las plantas de producción
paradas.