“Quedó normalizada la vida institucional de la Nación”. Así, con este título en tapa, La Capital le dio la bienvenida a la democracia tras las elecciones del viernes 25 de mayo de 1973. Hace 50 años. Allá lejos, cuando no era costumbre ciudadana gozar de la libertad de elegir a los gobernantes del país, más allá de ideologías y partidos políticos a los que diferentes gobiernos militares acallaron en el tiempo.
La fotografía que ilustró el tamaño sábana de las páginas del diario fue la entrega de la banda y el bastón presidencial al nuevo jefe de Estado, Héctor José Cámpora, de manos del teniente general Alejandro Lanusse. En ese instante finalizaban siete años de una serie de militares en el poder, que había arrancado en 1966 cuando por la fuerza llegó a la conducción Juan Carlos Onganía al derrocar a Arturo Humberto Illia.
Aquel 1973
La historia, que de eso se trata esta nota sin tinte político, narra que el paso clave para conocer a los representantes del pueblo argentino se dio el domingo 11 de marzo de 1973, con las elecciones nacionales para elegir presidente, gobernadores, intendentes, jefes comunales, senadores, diputados y concejales. Sí, un gobierno democrático.
Los comicios se desarrollaron con normalidad y entre las 9 fórmulas presentadas para que eligieran los 14 millones de argentinos (14.256.991 para ser precisos) habilitados para votar (lo hizo el 85,86%, es decir 12.240.912) el triunfador fue Héctor Cámpora, del Frente Justicialista de Liberación (el gobierno militar había prohibido la presentación como PJ, con Juan Domingo Perón proscripto y exiliado, quien regresó al país y el viernes 12 de octubre asumió como presidente en reemplazo de Cámpora). En las urnas, el Frejuli con Cámpora encabezando la lista, superó a Ricardo Balbín (Unión Cívica Radical), Francisco Manrique (Alianza Popular Federalista) y Oscar Alende (Alianza Popular Revolucionaria), quienes fueron los que tuvieron más adeptos en las urnas.
En los cómputos finales del escrutinio nacional los números no habían sido con un 50% de votos (49,53%) y se necesitaba de un balotaje (antes se escribía ballotage), sin embargo Balbín (21,29%) bajó su candidatura y no fue necesario. Los resultados oficiales de aquella esperada elección fueron:
- Héctor Cámpora - Frente Justicialista de Liberación: 5.899.642 (49,53 %).
- Ricardo Balbín - Unión Cívica Radical: 2.535.581 (21,29 %).
- Francisco Manrique - Alianza Popular Federalista: 1.775.767 (14,91 %).
- Oscar Alende - Alianza Popular Revolucionaria: 885.274 (7,43 %).
Las otras 5 listas obtuvieron menos del 3% de los votos:
- Ezequiel Martínez – Alianza Republicana Federal: 347.262 (2,92%).
- Julio Chamizo – Nueva Fuerza: 235.188 (1,97%).
- Américo Ghioldi - Partido Socialista Democrático: 109.068 (0,91 %).
- Juan Carlos Coral – Partido Socialista de los Trabajadores: 73.696 (0,62%).
- Jorge Abelardo Ramos – Frente de Izquierda Popular: 48.561 (0,41 %).
Mientras que en blanco fueron 279.855 y considerados nulos 50.905.
¿Cómo se votó para presidente en el departamento Rosario? Las cifras definitivas recién fueron publicadas en el diario del jueves 29 de marzo, cuando se consignó la victoria del Frejuli (230.973 votos) sobre la Alianza Popular Federalista (148.161) y la UCR (51.745).
En la provincia de Santa Fe también se impuso con holgura Cámpora (604.158 votos) sobre Manrique (357.715) y Balbín (188.716).
Antes de elegir
“Se respetará al triunfador”, dijo el presidente de facto Alejandro Lanusse y eso fue lo que se escribió en el diario del sábado 10 de marzo. Mientras que el título del día siguiente fue: “Vótase para volver el país al régimen constitucional”.
Como en la noche del domingo no se había confirmado la victoria del Frejuli, hubo que esperar a la edición de La Capital del martes 13 de marzo para que a lo ancho de la página se titulara en tapa: “Héctor Cámpora fue elegido presidente de la República”. Mientras que se añadió en la bajada de la presentación de la crónica: “La victoria del Frejuli confirmó Lanusse”.
Así se terminaba una etapa de gobierno de facto en Argentina. No fue la primera (sucedió en 1930, el 6 de septiembre, con el general José Félix Uriburu derrocando a Hipólito Yrigoyen), ni la última (desde 1976, cuando la Junta Militar que encabezó Jorge Rafael Videla derrocó a María Estela Martínez de Perón). Pero un nuevo período de democracia mantenía viva la esperanza de poder vivirla.
Igual, había que esperar. La entrega del mando estaba prevista para mayo. Y en esos algo más de dos meses, la democracia se siguió preparando en medio del gobierno militar.
Gobernadores: a balotaje
En la mayor parte del país hubo que recurrir a segunda vuelta de elecciones provinciales. Se necesitó ir a balotaje en 14 provincias para elegir gobernadores y senadores: Santa Fe, Córdoba, Corrientes, Chubut, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Mendoza, Misiones, Río Negro, San Juan, San Luis, Santa Cruz y Santiago del Estero. También en Capital Federal (hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
Se realizaron el 15 de abril y el triunfo del Frente Justicialista se dio en 12 de esos distritos, acompañando a la victoria del partido encabezado por el presidente ya elegido Héctor Cámpora.
Previamente, aquel domingo 11 de marzo, para elegir al gobernador de Santa Fe el vencedor fue el MID, aunque la diferencia no le alcanzó a Carlos Sylvestre Begnis (MID) para imponerse a Alberto Natale (UCR) en primera vuelta y también hubo que recurrir al balotaje, en el que aumentó considerablemente la ventaja para el ahora sí gobernador santafesino Sylvestre Begnis (de casi 70 años, ya que había nacido el 30 de agosto de 1903, en la cordobesa Bell Ville), quien fue acompañado como vice por Eduardo Cuello.
En Santa Fe el padrón electoral estaba compuesto por 1.419.408 votantes (704.358 masculino y 715.050 femenino). Y votó el 89,08% (1.408.790). En el departamento Rosario, casi un tercio de los habilitados en toda la provincia: 527.744 (251.360 y 276.384).
Estaba disponible para la población santafesina elegir entre 8 fórmulas políticas para gobernador y vicegobernador. Y si bien los números favorecieron con una gran diferencia a Sylvestre Begnis hubo que recurrir al balotaje.
Aquellos resultados de la primera vuelta fueron los siguientes:
- Carlos Sylvestre Begnis - Movimiento de Integración y Desarrollo: 515.680 (42,29 %).
- Alberto Natale - Alianza Popular Federalista: 322.792 (26,47 %).
- Eugenio Malaponte - Unión Cívica Radical: 175.690 (14,41 %).
- Antonio Campos - Partido Justicialista: 162.250 (13,30 %).
- Alfredo Nogueras - Partido Revolucionario Cristiano: 18.815 (1,54 %).
- Ariel Álvarez Gardiol - Nueva Fuerza: 12.045 (0,99 %).
- José E. Martín - Partido Socialista de los Trabajadores: 6.937 (0,57 %).
- Juan A. Giobergia - Frente de Izquierda Popular: 5.274 (0,43 %).
- No presentó candidato - Partido Intransigente Federalista.
En blanco: 31.894 (2,51 %) y anulados: 3.510 (0,28 %).
En el balotaje la diferencia fue aún mayor, con un gran respaldo a Sylvestre Begnis con 762.017 sufragios sobre Natale, que sumó 437.933.
Intendente de Rosario
En la elección de intendente rosarino el pueblo consagró en las urnas al profesor Rodolfo N. Ruggeri.
Los candidatos, partidos y votos obtenidos fueron:
- Rodolfo Nicolás Ruggeri - Movimiento de Integración y Desarrollo: 172.220.
- Eduardo De Oliveira Cézar - Alianza Popular Federalista: 132.426.
- Raúl Adorni - Unión Cívica Radical: 44.383.
- Héctor Costanzo - Partido Justicialista: 33.415.
- Juan F. Pendino - Partido Revolucionario Cristiano: 6.502.
- Ricardo Pelozzi - Nueva Fuerza: 4.856.
- Oscar Gallo - Partido Socialista de los Trabajadores: 4.092.
- Luis Alberto Scarafoni - Frente de Izquierda Popular: 1.999.
- Marta Yolanda Sosa - Partido Intransigente Federalista: 577.
El detalle es que entre los candidatos estaba una mujer: la hija del gran futbolista de Central Córdoba, Gabino Sosa.
El profesor Rodolfo N. Ruggeri asumió el 25 de mayo y en el primer discurso "exhortó a bregar por la paz social", tal como tituló este diario.
Así se completó la llegada de una nueva etapa democrática en Argentina. No duró demasiado, pero nunca hubo dudas de que el gobierno debía ser elegido por el pueblo. Con aciertos o errores a la hora de consagrar a los conductores, como volvió a suceder diez años después, hace casi 40 años: entonces volvió la democracia para no irse más.