A Candela Berenice Romero, una chica de 16 años asesinada en noviembre de 2022, la mataron a balazos como podrían haberlo hecho con su madre. Los sicarios tenían el encargo de acabar con la vida de cualquiera de las dos. Así quedó expuesto en la audiencia imputativa de este martes en la que tres jóvenes fueron acusados como autores del crimen. Lo que trascendió de las evidencias es que el homicidio fue instigado por una persona todavía no identificada y estuvo relacionado a un ataque sufrido por el novio de la víctima. "Deja que yo lo ubico a Franco, le doy la plata, yo la hago matar a la mina", dijo uno de los implicados al mencionar a uno de los imputados, que además está sindicado como miembro de una asociación ilícita vinculada al narcomenudeo.
Pasada la medianoche del 2 de noviembre de 2022 Candela Romero estaba sola en su casa de Achira al 600, barrio Antártida Argentina de la zona oeste de Rosario, cuando fue asesinada a balazos. Los sicarios ingresaron a los tiros a la vivienda, la chica intentó esconderse en una habitación de la planta alta pero la persiguieron y la acribillaron. Minutos después, alertado por el ruido de los disparos y un perro ensangrentado que apareció en su casa vecina, el abuelo de la víctima subió las escaleras siguiendo los rastros de sangre y la halló ya sin vida. La causa de la muerte fue destrucción cráneo encefálica.
El crimen tuvo un contexto inmediato: una semana antes había sido asesinado el tío de Candela, Mario Alejandro Martínez, baleado en un pasillo de Carranza al 800, mismo barrio. Además la misma noche que el crimen de la chica, pero horas antes, también habían intentado matar a su novio, Máximo "Papu" A. Este chico, que estaba con otro joven al momento de ser atacado, había amenazado a Candela y por ese motivo se ubicó como trasfondo del crimen un posible conflicto entre "Papu" y la familia de la víctima.
También hubo un contexto relacionado al narcomenudeo. La vivienda de Achira al 600 estaba identificada como un punto de venta de drogas y en agosto de 2017 había sido baleada. Además, en julio de 2018 la había allanado la policía en el marco de una causa federal por infracción a la ley de drogas. En esa investigación la familia Martínez, apellido materno de Candela, aparecía como integrante de "La banda del mercado", un grupo con base en distintos barrios del oeste que, entre otros puntos, vendía drogas en el Mercado de Concentración de Fisherton.
La fiscal federal Adriana Saccone consideró en aquella ocasión que se trataba de una red horizontal sin jerarquías y procesó a quince personas, entre los que había tres hombres de apellido Romero. Según vecinos de Candela, uno de ellos es su padre y continúa privado de la libertad. Otro de los integrantes de la familia que fue procesado en esa causa fue el tío de la chica asesinado semanas antes que ella.
Detenidos e imputados
Este martes la fiscal Marisol Fabbro imputó a tres jóvenes como coautores de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y por promesa remuneratoria, además agravado por el uso de arma de fuego. Un delito que prevé la pena de prisión perpetua. Se trata de Gonzalo Ezequiel V., Nicolás Daniel S. y Franco Darío A., aunque según testigos hubo otras personas que participaron del ataque. Además hubo un instigador, aún no identificado, que para Fabbro fue quien ofreció dinero a los sicaros para matar a Candela o a su made como venganza del intento de homicidio del novio de la chica.
Los tres sicarios fueron identificados porque el raid violento no había terminado con el crimen de Candela, sino que continuó con otra balacera luego de la cual fueron aprehendidos. Esa misma noche la policía había sido alertada por un ataque a una vivienda de calle 1707 al 7700, barrio Santa Lucía, en el que no hubo heridos. Los testigos hablaron de jóvenes armados a bordo de un Ford Fiesta colos gris, auto que comenzó a ser buscado por los alrededores del lugar.
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Al llegar por la Avenida Circunvalación a la altura de 27 de Febrero los agentes vieron que sobre la colectora pasar a dos autos entre el que estaba uno similar al que buscaban. A llegar a la zona de la calle 1709 y Gómez Eduardo ambos vehículos frenaron de golpe y bajaron unos 8 jóvenes que al ver a la policía salieron corriendo. Tras una breve persecución aprehendieron a tres de ellos e incautaron dos armas de fuego que habían descartado sobre distintas viviendas.
Sobre los detenidos y las armas secuestradas hubo peritajes claves: determinaron que dos de ellos habían disparado y que ambas pistolas habían sido utilizadas en los tres hechos que se conectan en esta saga. Algunas de las vainas servidas juntadas en la escena del crimen Candela habían salido de la misma arma utilizada luego en el ataque a la casa del barrio Santa Lucía. Con otra arma habían gatillado en esos mismos hechos y, además, en el asesinato de Mario Martínez.
Un marco
Hubo testigos que mencionaron que Máximo "Papu" A., novio de Candela, la había amenazado en el marco de un conflicto que no trascendió en detalles. Se trata de un joven que es investigado por el asesinato de una mujer, familiar de un muchacho imputado como parte de la banda de Luciano "Lucho" Cantero, hijo del asesinado ex líder de Los Monos. Pero en relación al crimen de Candela los hilos comenzaron a unirse cuando el nombre de "Papu" apareció en las conversaciones recuperadas del teléfono secuestrado a Nicolás Daniel S., uno de los detenidos.
Los peritos recuperaron archivos de audio que habían sido borrados, aunque no lo lograron con el resto de la conversación que pudiera darle un contexto e identificar a los participantes de la misma. "Cucha boludo parece que lo pusieron a Papu, avisale al Tona que le avise a Franco, que la vamos a volar a la Noe o a la hija", decía uno de los mensajes en referencia a Candela y su madre.
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"Dejalo que yo voy a hablarlo con Franco, que Franco se mete, dejalo que yo lo ubico a Franco, le doy la plata, yo la hago matar a la mina, vos dejamelo a Franco", decía otro mensaje. Franco no es más que uno de los coautores del crimen de Candela.
Si hay un marco del que pueda asomar un trasfondo, tal vez no ligado con precisión al homicidio pero sí definitivamente a algunos de sus partícipes, es el del narcomenudeo. A Candela la mataron con los recursos a mano de este negocio: un instigador mediante un celular, dinero a disposición de un crimen por encargo, acceso a armas de fuego y a sicarios.
Parte de ese contexto es el que trascendió por las pericias al teléfono secuestrado a Nicolás S. Los días previos habían pasado a integrar un grupo de WhatsApp en los que había un contacto agendado como "FR" del cual se supo que estaba a nombre de un familiar de Francisco "Fran" Riquelme, preso en Ezeiza y acusado por una tentativa de homicidio y por liderar una asociación ilícita que para la Justicia es una célula dedicada al narcomenudeo y ligada a Esteban Alvarado.
Otra de las líneas que integraba el grupo, según los peritajes, la noche que mataron a Candela impactó en la cárcel federal de Ezeiza. Además, dos de los participantes del mismo también están presos e imputados como miembros de la misma organización liderada por Riquelme. A la cual también, según la acusación fiscal, pertenece Franco Darío A., ahora imputado además por asesinar a Candela.