Los humedales son ecosistemas fundamentales: albergan una notable biodiversidad, regulan el agua y sostienen los medios de vida de las comunidades que viven en su entorno. Los glaciares son esenciales para la existencia de los humedales, almacenando enormes volúmenes de agua dulce que, al derretirse naturalmente, alimentan a estos ecosistemas.
En el marco de la celebración del Día Mundial de los Humedales, este lunes, la Fundación Humedales/ Wetlands International hizo hincapié en la necesidad de proteger los glaciares, mientras la Legislatura nacional se prepara para tratar el proyecto de reforma de la ley que los protege, que será analizado en las sesiones extraordinarias convocadas por el Poder Ejecutivo.
El 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales, una ficha que busca generar conciencia sobre la importancia de estos ecosistemas únicos y la necesidad urgente de conservarlos. El origen de esta celebración se remonta a 1971, cuando una veintena de países firmaron la Convención Ramsar en Irán, un tratado internacional que promueve la protección de los humedales de importancia global. Argentina adhirió a este compromiso y Naciones Unidos también adoptó esta fecha.
El lema de este año de la Convención Ramsar es “Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural” y pone el foco en el valor de los saberes de las comunidades que habitan cerca de los humedales y dependen de sus servicios para su subsistencia.
En los Andes, estos conocimientos ancestrales se traducen en prácticas de cuidado del territorio que hoy son especialmente relevantes frente al cambio climático y el proyecto del Gobierno argentino de modificar la Ley de Glaciares.
Los humedales cumplen un papel irremplazable frente a la crisis climática. Actúan como aliados tanto en la mitigación de sus impactos (capturando carbono y reduciendo sus emisiones) como en la adaptación a nuevas condiciones ambientales, al mejorar la resiliencia del ambiente frente a eventos extremos.
Sin embargo, a pesar de su enorme aporte, están en continua degradación: se estima que se perdió un 22% de la superficie global de humedales desde los años 70, y en América Latina esa cifra asciende hasta un 59%.
Por eso, advierten desde la fundación, el proyecto del gobierno argentino de modificar la Ley Nº 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Preservación de Glaciares y del Ambiente Periglacial genera gran preocupación por las consecuencias negativas que esto tendría para el ambiente.
Glaciares: agua, paisaje y futuro
Los glaciares y el ambiente periglacial tienen una importancia clave para la conservación de un ambiente sano: regulan las cuencas hídricas y poseen un alto valor, cultural, turístico y científico. Entre 2010 y 2019, como consecuencia del calentamiento global, los glaciares perdieron más masa que durante cualquier otra década.
Argentina es uno de los países con mayor cantidad y diversidad de glaciares del mundo: existen 16.968 cuerpos de hielo con una superficie total de 8.484 kilómetros cuadrados, distribuidos a lo largo de más de 5.000 kilómetros, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego.
En gran parte de la región cordillerana —árida o semiárida en numerosos sectores— estos ecosistemas son clave para garantizar el suministro de agua dulce.
En este contexto, reducir los niveles de protección ambiental actuales podría habilitar la expansión de actividades económicas en zonas hoy protegidas, poniendo en riesgo la integridad de estos ambientes estratégicos.
Si este proyecto de modificación de la ley avanza, señalan desde la fundación, los humedales altoandinos, correrían un serio riesgo. Estos humedales son los que sostienen la biodiversidad, regulan el ciclo del agua y garantizan medios de vida para comunidades andinas.
Por eso, apuntan, el enfoque cultural propuesto para el Día Mundial de los Humedales 2026 cobra un sentido especial: los pueblos originarios poseen conocimientos ancestrales de cuidado de la naturaleza que hoy resultan fundamentales para enfrentar la crisis climática.
En este Día Mundial de los Humedales, el mensaje es claro: sin glaciares no hay agua, y sin agua las comunidades andinas no pueden sobrevivir ni desarrollarse de manera sostenible.