Los tipos entran a robar en distintas viviendas sin necesidad de violentar las
cerraduras. Utilizan ganzúas hechas con rayos de bicicleta o motos y que las llaves estén colocadas
del lado de adentro no les es obstáculo. En menos de dos meses golpearon al menos seis veces en
casas de los departamentos santafesinos de Belgrano, Iriondo, San Martín y San Lorenzo. Son
metódicos y operan de madrugada. Sólo les interesa el efectivo, las alhajas y los objetos de
electrónica. Los investigadores sospechan que son cordobeses que llegan desde su provincia, roban y
se van. En ese marco, uno de ellos fue detenido por policías de Cañada de Gómez en la ciudad de
Córdoba, a donde lo fueron a buscar.
Uno de los últimos golpes de los maleantes cordobeses en
tierras santafesinas ocurrió la madrugada del viernes en Armstrong, departamento Belgrano, y a
escasos kilómetros del límite interprovincial. Fue el segundo hecho en esa ciudad en menos de un
mes.
Aquella madrugada, tres hombres entraron a la vivienda de
calle Belgrano, maniataron a los dueños de casa y se llevaron 8 mil pesos y celulares. Actuaron a
cara descubierta y al hombre de la familia lo golpearon para que dijera dónde estaba la plata.
Según confiaron fuentes allegadas al caso la descripción de uno de los ladrones se ajusta a la
fisonomía de Rubén Darío H., de 22 años, residente en el barrio El Progreso de Córdoba.
El muchacho fue detenido en uno de los tres allanamientos
que el viernes pasado hicieron en La Docta efectivos de Investigaciones de la Unidad Regional X.
Dos de los operativos fueron negativos y el único detenido era trasladado anoche hacia Cañada de
Gómez vía exhorto tramitado en el Juzgado de Control Nº 6 de Córdoba. El preso quedó a disposición
del juez de Instrucción cañadense, Jesús Rizzardi, quien investiga otros tres golpes dados por los
ladrones cordobeses en esa ciudad en menos de dos meses.
Bajo observación. Estos asaltantes también están en la carpeta de los
pesquisas por otros tres hechos. Uno ocurrido la madrugada del 22 de agosto en una vivienda de
calle 24 al 1300 de la localidad de Las Parejas (departamento Belgrano), de donde se llevaron 2 mil
pesos y joyas. Otro en la ciudad de Roldán (departamento San Lorenzo) acontecido a fines de 2007. Y
uno denunciado el domingo en la localidad de Las Petacas (departamento San Martín), ubicad a 10
kilómetros del límite con Córdoba.
Este último atraco fue denunciado por el productor
agropecuario Víctor Hugo Capra, quien dijo que a las 22 del domingo estaba junto a su madre, de 80
años, cuando fueron sorprendidos por cuatro encapuchados armados que los redujeron y maniataron en
las habitaciones de la casa.
Tras ello, los maleantes revisaron la vivienda palmo a
palmo y lograron juntar un botín de 4.500 pesos en efectivo, varios bolsos de ropa y un juego de
llaves tubo. Entonces, fuentes policiales de la Unidad Regional XVIII dijeron que las primeras
hipótesis apuntan a una banda de cordobeses que puede haber cruzado el límite interprovincial para
cometer el atraco y regresar rápidamente.
Ganzúas. La modalidad de estos ladrones es relativamente nueva en la provincia
de Santa Fem, dijeron voceros policiales. Inlcuso, algunos pesquisas recordaban ayer que fue el
subcomisario Claudio Blaser, ex jefe de la comisaría de Villa Cañás, uno de los primeros que
investigó una de esas bandas. Fue hasta el 31 de mayo de 2007, cuando el oficial fue comisionado
por el juez de Instrucción de Venado Tuerto, Hugo Perassi, para realizar un allanamiento en Córdoba
en la casa de uno de los sospechosos que había dado varios golpes en Villa Cañás.
El operativo del que participó Blaser terminó en la muerte
de Víctor Juan Moyano, de 33 años. Por el hecho, la Justicia mediterránea procesó al policía por
homicidio agravado, ya que varios testigos lo apuntaron como el matador del presunto asaltante (ver
aparte).
Sospechas. Para algunos investigadores, estos ladrones serían entre 20 y
50 que se organizan en células de no más de siete personas. Los que suelen operar en Santa Fe
vienen de la provincia de Córdoba y abren las puertas con ganzúas artesanales que hacen aplanando
uno de los extremos de los rayos de bicicletas o motos. Con dos de esas herramientas trabajan sobre
la cerradura y aprovechan que la llave esté colocada del lado interior para que el tambor gire y
les permita abrir.
"Son tipos que perfeccionaron este arte del robo. Son muy
hábiles. Buscan casas coquetas, que no tengan su ingreso directamente a la calle. Que estén
rodeados por parques o que tengan o porsche. O rodeados por ligustros. No les importa que tengan
alarma, porque por lo general cuando la gente está en la casa no la conecta", explicó un
investigador. "Trabajan en una franja horaria que va desde las 2 a las 4 de la mañana, cuando la
mayoría de la gente está profundamente, y una vez adentro aprovechan el factor sorpresa. Quieren
efectivo y brillo (por el oro)", describió. "En algunos de los casos se pusieron bravos con las
víctimas y los golpearon. Varios les reconocieron su acento cordobés", indicó el oficial
consultado. l