Policiales

Una mujer y su amante presos por asesinar a tiros al marido de ella

Cañada Rosquín.— Cinco personas fueron detenidas en esta localidad del departamento San Martín en el marco de la investigación por el homicidio de Carlos Rivoira, de 51 años, ocurrido el mes pasado. Tras una serie de allanamientos realizados ayer por personal de la Agrupación Unidades Especiales de la Unidad Regional XVIII y efectivos de la...

Jueves 25 de Junio de 2009

Cañada Rosquín.— Cinco personas fueron detenidas en esta localidad del departamento San Martín en el marco de la investigación por el homicidio de Carlos Rivoira, de 51 años, ocurrido el mes pasado. Tras una serie de allanamientos realizados ayer por personal de la Agrupación Unidades Especiales de la Unidad Regional XVIII y efectivos de la comisaría 3ª de Cañada Rosquín, terminaron tras las rejas la esposa de la víctima y su amante, quienes con la ayuda de un tercero planearon y perpetraron el asesinato.

Todo comenzó el 22 de mayo cuando un llamado anónimo alertó sobre le presencia de un cadáver a la vera de la ruta provincial 32S, a unos dos kilómetros al noroeste del caserío de Las Bandurrias, ubicado sobre la ruta 34 y a 120 kilómetros de Rosario. El cuerpo era el de Rivoira y presentaba heridas de bala en la espalda.

En los allanamientos dispuestos por el Juzgado de Distrito Nº 11 de la ciudad de San Jorge, a cargo de Eladio García, se secuestraron la carabina calibre 22 con la que se habría cometido el homicidio y un Fiat Duna utilizado como trampa para engañar a la víctima.

El ataque. Desde hacía 32 años Rivoira se desempeñaba como empleado rural de un establecimiento lechero de Las Bandurrias. A diario recorría los 35 kilómetros que separaban su casa en Cañada Rosquín con su lugar de trabajo y la madrugada del 22 de mayo fue la última vez que hizo ese trayecto.

Su cuerpo fue visto por un desconocido que dio aviso a la policía. Cuando los investigadores de la UR XVIII y de Criminalística de la UR V de Rafaela llegaron al lugar, encontraron el Fiat Duna sin una rueda y sostenido por un gato. Cerca del vehículo estaba la víctima. En principio pensarón que Rivoira había resistido un asalto y por eso lo habían ultimado pero la trama les deparó una sorpresa.

La autopsia reveló que el cuerpo tenía tres orificios de bala y los pesquisas no descartaron ninguna hipótesis. Aunque no había indicios concretos, una de ellas puso bajo la lupa a los familiares del trabajador rural.

Con la intervención de la Dirección de Observaciones Judiciales se establecieron escuchas telefónicas a los allegados de Rivoira y se revisaron las comunicaciones realizadas por éstos en los últimos meses. Así se comenzó a entretejer una trama que cobró fuerza a medida que pasaban los días.

La clave fue una llamada de la esposa de la víctima realizada a las 4.15 del día del asesinato a un celular de Cañada Rosquín que fue respondida unos 45 minutos más tarde desde Las Bandurrias. El cruce de esos llamados arrojó los fundamentos para los allanamientos realizados en Cañada Rosquín, entre ellos en la vivienda de la víctima donde fueron apresados la viuda y su amante, con quien cruzó llamados el día del asesinato.

Confesó.Horas después de la detención, la mujer de Rivoira declaró y en principio negó las imputaciones. Tras la muestra de las pruebas existentes esgrimió como excusa que su intención era asustar a Rivoira. Pero poco a poco reconoció su participación, la premeditación y la planificación del asesinato. Y eso dejó perpleja a la abogada que la defendía en su declaración: su propia nuera.

Según ese relato y el de su amante, planearon el homicidio durante 15 días. El hombre, junto a un cómplice, esperaron a Rivoira en el camino rural de Las Bandurrias y en el Fiat secuestrado. Uno de ellos le hizo señas al tambero para que se detenga y le pidió ayuda para cambiar un neumático. Cuando Rivoira se agachó para ayudarlo apareció el otro sujeto con una carabina y le disparó un tiro por la espalda. Una vez en el piso, el amante de la esposa le descerrajó dos balazos más.

Los tres partícipes principales fueron inculpados por homicidio agravado por el número y la premeditación. Los otros dos serían cómplices indirectos.

Al conocerse los pormenores del caso tanto en Las Bandurrias como en Cañada Rosquín hubo conmoción. Según cuentan los vecinos, los Rivoira estaban casados desde hace 30 años, vivían tranquilos y gozaban de una buena situación económica. Tuvieron dos hijos, uno es arquitecto y el otro maestro mayor de obras. Ambos, hasta ayer, creyeron otra historia. Según su madre, su papá había sido víctima de un robo.

 

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